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Aunque hace años que intentamos liberarnos de ella hay que reconocer que somos esclavos de la moda. Peor todavía: no somo esclavos de la moda sino que lo somos de las empresas del mundo de la moda, que son las que deciden que nos ponemos. De hecho, detrás de la moda actual hay una doble esclavitud: la de quien la fabrica en condiciones precarias en países del Tercer Mundo y la de quien posteriormente compra, obligado a las tallas, los modelos y los colores que se le ofrecen en las tiendas de Zara, Cortefiel, Bershka, Stradivarius o H&M.

Dicen también que en el siglo XXI consumimos más ropa que nunca pero la industria fabrica con mucha menos calidad que antes. Por lo menos, como consuelo, podemos confirmar que los pantalones que nos compramos en el Zara no van a devorarnos. Bueno, en principio, aunque por unos pantalones tejanos por menos de diez euros tampoco nos podremos quejar demasiado si resulta que están poseídos, ¿verdad?

«Slaxx«, una comedia de terror canadiense dirigida por Elza Kephart y protagonizada por Romane Denis, Brett Donahue, Sehar Bhojani y Kenny Wong, justamente nos explicaba esta historia: unos pantalones poseídos que comienzan a asesinar a los trabajadores de una tienda de ropa eco-friendly, y que dependerá de Libby McClean, una joven vendedora idealista y motivada, detener lo que parece ser un inevitable baño de sangre.

¿Castores zombies? ¡Check! ¿Un perro se come a tu madre? ¡Check! ¿Tiburones voladores en un tornado? ¡Check! ¿Un ciempiés humano? ¡Check! ¿Un neumático asesino? ¡Check! ¿Una moto vampiro? ¡Check! Y en el slaher gamberro «Slaxx» unos pantalones tejanos creados con fibra inteligente serán los asesinos de la función que nos arrancaran unas cuantas sonrisas y segarán un montón de vidas entre los trabajadores de la tienda Clothing Clothiers. Y es que esta película que pasó por la sección Midnight X-treme de Sitges Film Festival del 2020, y como todas las del listado anterior, nadie debe tomarsela en serio si quiere disfrutarla de verdad.

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