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Hay argumentos de películas que solamente se pueden pergeñar en plena borrachera de vino del malo, en un momento de euforia y descontrol, entre carcajadas incontrolables con un montón de amigos tan borrachos como tu y balbuceando tonterías ante las alucinaciones provocadas por los efluvios del alcohol. Uno puede llegar a entenderlo y hasta me atrevería a defender al culpable ante un tribunal, pero no hay explicación alguna para entender como el guionista Thunder Levin, a la mañana siguiente, una vez sereno y sin ningun rastro de la borrachera de la noche anterior, duchado, afeitado y bien vestido, se atreviese a entrar en las oficinas de Syfy, llamase a la puerta del despacho de uno de sus ejecutivos, se sentara en la silla con su mejor sonrisa y le soltara algo así como: «Tengo una idea fantástica para una película«. Y que esa película sea «Sharknado«.
El argumento de «Sharknado» es una de las locuras más grandes de la historia del cine, y aún sorprende que la propuesta de un huracán que golpea Los Ángeles, provocando inundaciones por toda la ciudad y tornados que escupen tiburones antropófagos por las calles se pudiese llegar a convertirse en una realidad. Pero lo fue, en el año 2013, y más increible todavía: se convirtió en una prolífica franquicia con, de momento, ¡seis! secuelas, una por año hasta el cierre de la saga con «El último Sharknado: Ya era hora«. Seis películas malísimas, tan malas como pegar a una madre con saña, con mucho gore y efectos especiales de bajísimo presupuesto pero que han ido sumando, película mala tras película mala, miles y miles de fieles a su legión de fans y millones de dólares en ingresos.
Protagonizada por Ian Ziering (estrella olvidada de la popular serie juvenil de los años noventa «Sensación de vivir«), Tara Reid, John Heard, Cassandra Scerbo, Tiffany Cole, Alex Arleo, Diane Chambers, Jaason Simmons, Chuck Hittinger, Sumiko Braun y Marcus Choi, «Sharknado» es una de las peores películas del cine… porqué quiere ser una de las peores películas del cine, y por ese motivo «Sharknado» es una maravilla. Es increiblemente ridícula y absurda pero garantiza una hora y media de diversión a todos los espectadores cómplices que estén dispuestos a aceptar lo que ofrece. ¿Y que espectadores son esos? Pues los mismos que si hubiesen estado junto a Thunder Levin en esa fiesta loca con drogas y alcohol hubiesen dicho: «jo, tío, ¡esta idea de los tiburones mola!«.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal