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Si has desayunado, no veas «Braindead«. Si has comido, merendado o cenado, tampoco. Si ver un poco de sangre te marea, tampoco. Si eres un gran aficionado a las películas de «El Señor de los Anillos» de Peter Jackson y estás convencido que toda su filmografía es igual de mágica, tampoco. Si no has oído hablar jamás de «Braindead» estoy convencido que no es lo que piensas. Esta película se ha convertido en todo un clásico de culto del género de terror más gore, pero no es apta para todos los estómagos. Según algunos, la más sangrienta de la historia del cine por utilizar más de 300 litros de sangre falsa durante el rodaje.

Cuando el cineasta neozelandés Peter Jackson era un autor desconocido que aún vivía con su madre y que solamente contaba con un par de películas no profesionales en su filmografía, «Mal Gusto» y «Meet the Feebles«, nos contó en «Braindead» como un científico descubría en la Isla Calavera un ejemplar muy extraño de mono rata al que acompañaba una terrible maldición, según los nativos. El ejemplar era trasladado a un zoológico de Nueva Zelanda donde mordía a una visitante. Era la insoportable madre de Lionel Cosgrove, que no aprovaba la relación que acababa de comenzar su tímido hijo con una chica española llamada Paquita. Poco a poco, la mujer se va transformando en una zombie que come carne cruda, con sus mordeduras, irá convirtiendo a los habitantes del pueblo en muertos vivientes.

Protagonizada por Timothy Balme, Elizabeth Moody y la española Diana Peñalver (¿cómo llegó una chica como tu a un lugar como éste?), escrita por Stephen Sinclair, Frances Walsh y el propio Jackson, a medio camino entre «Psicosis» de Alfred Hitchcock y «La noche de los muertos vivientes» de George A. Romero pero con muchos más litros de sangre y vísceras, «Braindead» (a la que en nuestro país se le añadió la salvaje coletilla de «tu madre se ha comido a mi perro«) es uno de los ejemplos más salvajes del cine gore, que ya de por sí se caracteriza por la violencia gráfica extrema, y le añade una capa de humor grueso de la que el espectador podrá disfrutar entre náusea y náusea. Sí, «Braindead» es una película divertida donde nos cuenta, a su manera, como un hijo corta el hilo umbilical con su posesiva madre. Como Seymour Skinner y su madre, Agnes Skinner de «Los Simpsons«.

«Braindead» ganó el premio a los mejores efectos especiales en el Festival de Sitges del año 1991, y eso le permitió llegar a los cines de nuestro país donde apenas tuvo éxito. Las películas de terror gore no suelen tenerlo y durante muchos años han hecho su negocio en el mercado del video doméstico. En algunos países, como Australia y Gran Bretaña, la cinta fue mostrada sin cortes pero en Alemania o los EE.UU. la película fue recortada para ahorrar un poco en la limpieza de las moquetas de los cines donde se proyectaba.

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