
Se suele decir que el año 1984 fue el mejor de la historia del cine, que la cosecha de aquel año fue única, incomparable e inigualable. Una sobredosis de films que se convirtieron en clásicos del entretenimiento: «Los Cazafantasmas«, «Indiana Jones y el tempo maldito«, «Gremlins«, «Superdetective en Hollywood«, «Tras el corazón verde«, «Karate Kid«, «La mujer de rojo«, «Pesadilla en Elm Street«, «Top Secret«, «Despedida de soltero«, «Terminator«, «Footloose«, «La historia interminable«, «Loca academia de policía«,… Aquel maravilloso 1984 ha quedado marcado en letras doradas para siempre en los libros de historia del séptimo arte.
«La historia interminable» («Die Unendliche Geschichte«) estaba basada en la novela homónima del escritor alemán Michael Ende, un obra del año 1979 que transportaba al joven lector a un mundo de fantasía y aventura del que no querría irse. Un clásico inolvidable de la literatura juvenil, que muchos hemos leído y releído varias veces, que nos hizo disfrutar, compartir y dejar volar la imaginación.
Dirigida por Wolfang Petersen, que venía del éxito de «Das Boot«, y protagonizada por Barret Oliver, Gerald McRaney, Noah Hathaway, Tilo Prückner, Patricia Hayes y Tami Stronach, entre otros, esta coproducción germano-americana nos contaba como el joven Bastian Balthazar Bux, escondido en el desván de su casa, devora durante las horas de clase un enigmático libro, titulado «La Historia Interminable», en el que se relata la progresiva destrucción del Reino de Fantasía. Las criaturas mágicas y extrañas que pueblan ese mundo huyen despavoridas a pedir ayuda a la Emperatriz Infantil que es la única que puede salvar al reino de la amenazadora Nada, una fuerza destructiva que aniquila todo a su paso. No obstante, la Emperatriz Infantil está mortalmente enferma y Atreyu, un valiente guerrero de la tribu de los pieles verdes, es enviado en busca de un remedio. Así, a lomos de su caballo Artax, y con la ayuda del dragón Fújur, parte en busca de la cura, siempre perseguido por Gmork, la feroz criatura de la oscuridad. A medida que Atreyu se adentra en Fantasia, Bastian deberá resolver también los misterios de su propio corazón para acabar descubriendo el poder de la imaginación y la importancia de la esperanza, elementos esenciales para la supervivencia de Fantasía y, a su vez, de su propio mundo.
Aunque en su momento «La historia interminable» apuntaba a ser un icono de la década de los ochenta, el paso del tiempo no ha sido tan generosa con ella como con su contemporáneas. Se recuerda con cariño, pero muchos se olvidan de ella cuando salen listas de lo mejor de los ochenta. La enorme popularidad del film en su época también se aprovechó del gran éxito de su canción principal, interpretada por el británico Lihmal. Lamentablemente, el autor de la novela no se sintió nada complacido con la adaptación cinematográfica de su obra y aseguró al verla que se sintió «horrorizado» y que sus creadores «cambiaron todo el sentido de la historia». Si eso fue lo que pensó de este film no queremos ni imaginar que pasó por su cabeza tras ver «La historia interminable II: El siguiente capítulo» (George Miller, 1990) y «Las aventuras de Bastian: La historia interminable III» (Peter McDonald, 1994), que eran terriblemente malas.












¿No te ha conquistado? ¡Estás muerto por dentro! jajajaja Es una película muy disfrutable, el libro es mil veces mejor…