Los límites del ser humano siempre han tenido forma de horizonte. Los primeros hombres cruzaron montañas para llegar hasta praderas fértiles dónde poder asentarse. Miles de años después, intrépidos exploradores (vikingos o conquistadores españoles, no importa) cruzaron el océano para llegar al Nuevo Mundo. Cientos de años después tres valerosos astronautas pusieron el pie, por primera vez, en nuestro satélite. Y el siguiente horizonte, ese reto que nos está esperando a cien millones de kilómetros, es el planeta rojo. Marte.

Siglo XXI. Durante eones, las tormentas de arena han barrido el estéril y desolado paisaje del planeta rojo. Ahora, en el año 2026, cien colonos, cincuenta mujeres y cincuenta hombres, viajan a Marte para dominar ese clima hostil. Tienen como misión la terraformación de Marte, y como lema «si el hombre no se puede adaptar a Marte, hay que adaptar Marte al hombre».
Espejos en órbita reflejarán la luz sobre la superficie del planeta, en las capas polares se esparcirá un polvo negro que fundirá el hielo y grandes túneles, de kilómetros de profundidad, atravesarán el manto marciano para dar salida a gases calientes.
En este escenario épico, habrá amistades y rivalidades, pues algunos lucharán hasta la muerte para evitar que el planeta rojo cambie.

Los viejos maestros de la ciencia-ficción ya no están con nosotros. Otros ocupan el lugar de aquellos que nos hicieron volar hasta las estrellas durante el siglo XX y soñar que el cosmos no era un vacío infinito sin oportunidades para el ser humano. Algunos de los nuevos escritores del género llegan desde nuevos países y con nuevas ideas, con libros muy diferentes que nos hablan de la red de redes, de los neoseres, de las corporaciones, del colapso energético y ambiental o del biopunk pero algunos autores aún mantienen vivo ese espíritu, entre ingenuo e idealista, de los primeros maestros, de Isaac Asimov, de Robert A. Heinlein, de Ray Bradbury o de Arthur C. Clarke. Kim Stanley Robinson es uno de ellos.
Kim Stanley Robinson es un autor de gran prestigio gracias a una extensa bibliografía que se ha ubicado principalmente en el género de la ciencia ficción, a menudo con referencias a la ecología y la sociología, considerado uno de los clásicos contemporáneos del género con obras como la trilogía de Marte, «2312«, «El sueño de Galileo«, «Antártida» y «Tiempos de arroz y sal» que le han valido prestigiosas distinciones, como los premios Asimov, Hugo, Locus, Nebula, nuestro Ignotus, el John W. Campbwell o el World Fantasy Award. De hecho Kim Stanely Robinson ya está considerado uno de los clásicos contemporáneos del género, más cercano a los viejos maestros que a sus contemporaneos.

La trilogía de Marte («Red Mars» de 1992, «Green Mars» de 1993 y «Blue Mars» de 1996), galardonada con los algunos de los premios más prestigiosos de la ciencia-ficción (en concreto, dos Hugo, dos Locus, un Nebula, un British SF, dos Ignotus y un Seiun), ha sido señalada como la mejor aproximación literaria a la exploracion del planeta rojo, la mejor novela sobre la colonización de Marte jamás escrita,… con la única excepción de las «Crónicas Marcianas» de Ray Bradbury. El sello Minotauro de la editorial Planeta ha recuperado su primera entrega, «Marte Rojo«, para su colección Esenciales Minotauro que reedita obras clásicas de su catálogo en un nuevo formato. Esta colección enmarcada en la moda de las llamadas ‘bibliotecas de autor’ recupera el riquísimo fondo editorial de Minotauro, revalorizando y capitalizando ese fondo mediante la renovación del formato, con tapas modernas, y la revisión de las traducciones.

Brillante, imaginativa, entretenida, aunque densa, compleja y no apta para todos los públicos, «Marte Rojo» nos cuenta la odisea de los primeros cien colonos, cincuenta mujeres y cincuenta hombres, mayoritariamente rusos y norteamericanos, que viajan a Marte para convertirse en los primeros habitantes permanentes en el planeta rojo, con el objetivo de establecer una colonia permanente y, si fuese posible, domar este mundo hostil y árido.
El libro está dividido en ocho capítulos (Noche de fiesta, El viaje, El crisol, Nostalgia, Entrando en la historia, Armas bajo la mesa, Senzeni Na y Shikata ga nai), y cada uno de ellos está contado desde el punto de vista de uno de los primeros colonos que permiten hacer aflorar como centro del relato el conflicto entre aquellos que quieren preservar la belleza hostil del planeta muerto y aquellos que desean modificarlo para hacerlo habitable para el hombre.

La humanidad siempre ha dirigido su mirada hacia Marte, el cuarto planeta en orden de distancia al sol. Para los primeros hombres era una de las luces principales del cielo, a causa de su color rojo y de las fluctuaciones de su luz A raíz de su color rojo sangre, que se debe a los minerales ricos en hierro en su superfície, los romanos lo bautizaron en honor a su dios de la guerra (Marte), pero en realidad copiaron a los antiguos griegos, que también habían nombrado al planeta como su dios de la guerra (Ares). Marte está a más de cincuenta millones de kilómetros de la Tierra, es el hogar de la montaña más alta y del valle más profundo y más largo del sistema solar. También tiene los volcanes más grandes, la gravedad en la superficie es tan sólo la tercera parte de la de la Tierra, y la presión atmosférica es demasiado baja para que los humanos sobrevivan sin equipos de presión adecuados, y los primeros seres humanos que se aventuren a pisar el planeta tendrán que sobrevivir en un planeta con un aire irrespirable y en el que deberán protegerse permanentemente de las temperaturas gélidas y la radiación letal. Y para llegar hasta allí tendrán que superar un viaje de entre seis y ocho meses, como mínimo, en el que pasarán muchos meses aislados en una nave y expuestos a la radiación. ¿Cuáles son las razones por las que una persona cuerda querría abandonar el confortable planeta Tierra y viajar hasta el hostil planeta Rojo?

«Marte Rojo» es una de las mejores novelas escritas acerca del planeta rojo, exquisitamente documentada, fundamentada en investigaciones reales de la NASA, y narra la historia de los primeros colonos humanos en Marte durante treinta y cinco años, desde 2026 hasta 2061. Las dos secuelas, «Marte Verde» y «Marte Azul«, siguen la progresiva transformación del planeta en el período posterior al año 2061.
La novela es, como casi todas las obras de Kim Stanley Robinson, ‘hard‘: una novela-río compleja, cargada de datos técnicos, con muchos personajes e innumerables tramas diferentes que forman un tapiz multicolor y una obra polisémica, capaz de admitir múltiples lecturas. Al margen de la dificultad, el escritor conjuga en «Marte Rojo» el entretenimiento y el thriller con la precisión técnica que, de tan detallada y real que llega a parecer, puede hacernos dudar en ocasiones de que aquello que estamos leyendo es un relato de ficción y no una novela de ciencia-ficción. Además es un excelente estudio psicológico de un grupo de personajes sometido a un largo periodo de encierro, las condiciones de vida de los seres humanos en un largo viaje espacial, profundizando en las relaciones tortuosas entre los distintos grupos que viajan en la Ares y que poblarán la colonia marciana primigenia: el carismático John Boone, el enjuto Frank Chalmers, la optimista líder del contingente ruso Maya Toitovna, la idealista Ann Clayborne, el caótico Arkadi Bogdanov, el vehemente defensor de la terraformación Sax Russell, la espiritualista Hiroko Ai,… Y política, ¡mucha política! Kim Stanley Robinson se mete hasta las rodillas en el barro de la política, pero con una visión aséptica, sin tomar partido, escuchando todas las voces y exponiendo sus argumentos, con todas las contradicciones los discursos de unos y otros sobre sus realidades sociales, políticas y económicas.

Uno de los asuntos sobre los que elucubra la trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson es la terraformación del planeta, un proceso hipotético con el cual sería deliberadamente reacondicionado con el objetivo de hacerlo habitable por seres vivos terrestres.
La terraformación de Marte es un concepto que tanto los escritores de ciencia-ficción como los científicos han explorado extensamente. La realidad es que Marte tiene temperaturas máximas de unos 20ºC y mínimas de -100ºC y una atmósfera no respirable con un 95% de dióxido de carbono, mortal para el ser humano debido a la escasa protección que proporciona frente a los rayos solares, y debe modificarse substancialmente para que un ser humano sobrevivir en este infierno. Se han sugerido muchos métodos para alterar el planeta, hoy inhabitable, para que sea adecuado para los humanos y volver verde al planeta rojo, y la mayoría de estos requieren el calentamiento de la superficie para derretir los casquetes polares, lo que liberaría una cantidad abundante de CO2 para espesar la atmósfera y desencadenar un efecto invernadero. Elon Musk, CEO de SpaceX y Tesla, proponía usar bombas atómicas para destruir los polos del planeta, por ejemplo. Esto, a su vez, provocaría la liberación de CO2 adicional del suelo y minerales, reforzando aún más el ciclo. También se podría acelerar el fenómeno con la introducción de organismos fotosintéticos como las cianobacterias, que convertirían lentamente el CO2 atmosférico en oxígeno gaseoso y carbono elemental. La propuesta de Kim Stanley Robinson en su obra consiste en ubicar espejos en órbita reflejarán la luz sobre la superficie del planeta, mientras que en las capas polares se esparcirá un polvo negro que fundirá el hielo y grandes túneles, de kilómetros de profundidad, atravesarán el manto marciano para dar salida a los gases calientes.

«Marte Rojo» es una obra brillante de ciencia-ficción ‘hard‘, meticulosa y muy bien documentada, pero no se puede obviar que carece de nervio, que es fría y terriblemente lenta. No estoy, en ningun caso, desmitificando una obra que está considerada una de las más representativas del género, sinó que hay que leerla teniendo en cuenta todos los elementos de contexto. Por ejemplo, que es una novela escrita cuando el mundo aún estaba construido sobre la dualidad URSS-USA y antes de la irrupción de la UE o la China en el tablero de juego de la dominación mundial. Pero, es cierto, «Marte Rojo» es un ensayo más que una novela, que apabulla por los detalles aunque estos sean irrelevantes, anodinos y prescindibles, y parece que los personajes solo son un telón de fondo, un mal necesario para poder hablarnos de la terraformación de Marte, que es la auténtica protagonista de la obra y lo que realmente parece que Kim Stanley Robinson nos quiere explicar.

Marte estaba vacío antes de que llegáramos. Esto no significa que nunca hubiera sucedido nada. El planeta había conocido dilataciones, fusiones, perturbaciones, y al fin se había enfriado, dejando una superficie marcada por inmensas cicatrices geológicas: cráteres, cañones, volcanes. Pero todo eso ocurrió en la inconsciencia mineral, sin que nadie lo observara. No hubo testigos, excepto nosotros, que mirábamos desde el planeta vecino, y eso sólo en el último momento de una larga historia. Marte no ha tenido nunca otra conciencia que nosotros.

Marte Rojo
Autor: Kim Stanley Robinson
Traducción: Manuel Figueroa
Colección: Minotauro Esenciales
Fecha de publicación: Octubre de 2020
ISBN: 978-84-450-0937-6
Formato: Rústica con solapas
Páginas: 624
Precio: 17,95 euros