Cuando los viejos maestros de la ciencia-ficción van desapareciendo poco a poco, aquellos que nos hicieron volar hasta las estrellas desde los años cincuenta, otros van ocupando su lugar. Algunos llegan con nuevas ideas, con libros muy diferentes que nos hablan de la red de redes, de los neoseres, de las corporaciones, del colapso energético y ambiental o del biopunk. Pero algunos autores aún mantienen vivo ese espíritu, entre ingenuo e idealista, de los primeros maestros, de Isaac Asimov, de Robert A. Heinlein, de Ray Bradbury o de Arthur C. Clarke. Kim Stanley Robinson es el primero de la lista.

image1Corre el año 2312. Los avances científicos y tecnológicos han abierto una puerta a un futuro extraordinario. La Tierra ya no es el único hogar de la humanidad: lunas y planetas de todo el sistema solar se han convertido en nuevos hábitats. Pero durante este año, 2312, una serie de sucesos forzará a la humanidad a afrontar su pasado, su presente y su futuro. 
El primero de estos sucesos se produce en Mercurio, en la ciudad de Terminador, lugar que supone un prodigio sin precedentes de la ingeniería. Una muerte inesperada transforma la vida de Cisne Er Hong. Y Cisne, que en el pasado se dedicaba al diseño de nuevos mundos, se verá arrastrada a una intriga que tiene por objeto destruirlos.

Solamente el primer capítulo de “2312”, en el que el autor narra la poética existencia de los Caminantes Solares de Mercurio, merecía el premio Nebula 2012 que recibió la novela. 
Concedidos desde el año 1965, los premios Nebula son votados por los profesionales miembros de la SFWA, la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos, y son consideradors unos de los más importantes del género a nivel mundial, junto a los Hugo y los Locus. Y en esta última edición, durante la convención de la Science Fiction and Fantasy Writers of America (SFWA) en San Jose del 16 al 19 de Mayo, esta “2312” de Kim Stanley Robinson fue galardonada con el premio más prestigioso del certamen, el de ‘Best Novel’ o ‘Mejor Novela’.
En este primer capítulo al que hacíamos referencia, Kim Stanley Robinson nos relata la vida, a medio camino entre el vagabundo, el artista ambulante y el poeta, de los Caminantes Solares, hombres y mujeres que se desplazan por la superfície del ardiente primer planeta del Sistema Solar, siempre por delante del mortal límite entre la luz y la oscuridad y sin perder nunca de vista la ciudad de Terminador, un un prodigio sin precedentes de la ingeniería que se mueve a cinco kilómetros por hora sobre enormes carriles que se dilatan con el calor y empujan la enorme mole urbana para escapar la luz directa del sol. Lo mejor de todo el libro es, de verdad, las cinco páginas del prólogo.
Kim Stanley Robinson nos presenta en “2312” un hipotético mundo futuro donde la Tierra ya no es el único hogar de la Humanidad, que se han expandido por casi todos los planetas del Sistema Solar, creando allí hábitats adecuados para la vida. Los avances científicos y tecnológicos de los trescientos años que han pasado entre nuestro presente y los hechos que se relatan en la novela han abierto una puerta a un futuro extraordinario y, hasta cierto punto, algo ingenuos (por un exceso de optimismo). Pero una serie de sucesos forzará a los humanos a afrontar su pasado, su presente y su futuro. El primero de estos acontecimientos se produce en Mercurio, en la ciudad andante de Terminador, donde la muerte de la patriarca Alex desvelará una conspiración con un único fin: destruir a la raza humana. Junto a Cisne Er Hong viajaremos hasta Saturno, a una Nueva York invadida por las aguas del océano Atlántico, o a la superficie congelada de un planeta Venus en terraformación, entre otros maravillosos lugares, para descubrir quién está detrás de la conspiración y cuals son sus motivos.

“2312” no es la mejor novela de la extensa obra de Kim Stanley Robinson (Waukegan, Illinois, 1952), pero podría considerarse la mejor de las que ha escrito este siglo. Escritor de prestigio, Robinson ha labrado su carrera en el género de la ciencia-ficción, a menudo con referencias a la ecología y la sociología, y es reconocido sobretodo por la trilogía de Marte (“Red Mars” de 1992, “Green Mars” de 1993 y “Blue Mars” de 1996), galardonada con los premios Nebula y Hugo (en concreto, dos Hugo, dos Locus, un Nebula, un British SF, dos Ignotus y un Seiun) que ha sido señalada como la mejor aproximación literaria al planeta rojo… con la única excepción de las “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury, por supuesto, y el romántico “John Carter” de Edgar Rice Burroughs. Ha escrito obras como “Antártida”, “The Blind Geometer”, “The Wilde Shore”, “Pacific Edge”, “The Gold Coast” o “Tiempos de arroz y sal”, que le han valido otras distinciones, entre ellas, los premios Asimov, nuestro Ignotus (a la mejor novela extranjera por “Marte Rojo”), el John W. Campbwell, Locus y World Fantasy Award. De hecho Stanely Robinson es considerado uno de los clásicos contemporáneos del género, heredero de Isaac Asimov, Robert A. Heinlein, Ray Bradbury, Philip K. Dick o Arthur C. Clarke más que de sus contemporaneos Gibson, Bacigalupi o Ballard, y sólo en España se han vendido 50.000 ejemplares de sus libros.

Como en muchas de sus obras, “2312” es una novela lenta, que exige una lectura paciente, e incluso la relectura de pasajes enteros. La acción se ralentiza a menudo y carece de tensión. Es más un científico escribiendo novelas que un escritor escribiendo sobre ciencia. Por el contrario, esta sobriamente documentada y llega a abusar del detalle cuando se sumerge en las explicaciones científicas que superan, con mucho, los conocimientos del lector medio. 
Sus libros tienen mejores ideas que tramas, explicaciones concienzudas más interesantes que sus personajes, avances tecnológicos más creíbles que las aventuras que relata. Por ejemplo, la ciudad en eterno movimiento de Terminador, los asteroides vaciados y utilizados como nuevos hogares habitables, las computadoras con consciencia que reclaman derechos sociales, el cambio de sexo como una realidad aceptada y cotidiana, diseñadores de mundos que dan forma a nuevos hábitats, modificaciones corporales o chips mentales insertados en el cerebro. 
Pese a todo esto, para quienes no conozcan a Robinson y no lleguen a “2312” avisados, es bastante probable que el libro les parezca tremendamente aburrido y muy monotono. Porque el resultado final es un lienzo de mil colores, maravilloso, con todo lo que Kim Stanley Robinson imagina para el futuro de la Humanidad dentro de trescientos años, pero todo ello no es suficiente para construir una historia.

2312.
Autor: Kim Stanley Robinson (www.kimstanleyrobinson.info)
Fecha de publicación: 18/06/2013
Traducción: Miguel Antón
Editorial: Planeta DeAgostini (www.planetadelibros.com)
Sello: Ediciones Minotauro
Colección: Biblioteca Kim Stanley Robinson
ISBN: 978-84-450-0134-9
Formato: 14×22,5cm. Rústica con solapas
Páginas: 528
Precio: 21,95 euros (9,99 euros en formato Libro Electrónico ePub)