Con «Tif y Tondu: Amenazas sin fin«, Dolmen Editorial continúa su labor de rescate del tebeo francobelga con una edición integral de lujo que no solo recopila las historias, sino que ofrece contexto editorial, extras y documentos de archivo imprescindibles para valorar en su justa medida esta etapa clave de la serie. Este segundo volumen de la colección integral recopila los cuatro primeros álbumes con guion de Stephen Desberg.
Después de haberse publicado en su integridad las etapas de Tif y Tondu guionizadas respectivamente por Rosy y por Tillieux, da comienzo ahora la etapa con Stephen Desberg. Gracias a su formación como colaborador del maestro Tillieux, Desberg retomó con éxito la escritura de los guiones de la serie tras la desaparición de su mentor. Este tomo incluye las cuatro primeras aventuras largas realizadas por este nuevo tándem creativo —Metamorfosis, El santuario olvidado, Jaque y match y Swastika— más tres historias cortas y los habituales extras, que profundizan en los inicios de Desberg como guionista en paralelo a los cambios que experimentaba en aquella época la revista Spirou.
Pues sí, «Tif y Tondu: Amenazas sin fin» trae nuevo guionista, lo que deriva en un nuevo rumbo en las aventuras de la anciana pareja (anciana porque se crearon en el primer número de «Journal de Spirou«). Los cuatro primeros álbumes con guion de Stephen Desberg son «Metamorfosis» («Métamorphoses«, 1979), «El santuario olvidado» («Le Sanctuaire oublié«, 1980), «Jaque, set y partido» («Echecs et match«, 1981) y «Esvástica» («Swastika«, 1983)—, así como tres historias cortas publicadas entre 1980 y 1982 en la revista Spirou. El lector encontrará aquí el momento exacto en que Tif et Tondu deja atrás la etapa guionizada por Maurice Tillieux para emprender una nueva dirección narrativa.
Y esa nueva dirección es significativa. Tras la prematura muerte de Tillieux en 1978, Will —dibujante histórico de la serie desde los años cincuenta— no quiso asumir los guiones de forma regular. Fue el joven Stephen Desberg quien recogió el testigo. Desberg había trabajado ya como asistente de Tillieux (como vimos en el cuarto tomo), y su estilo, si bien respetuoso con la herencia del maestro, mostraba una voluntad clara de actualizar los personajes, dotándolos de mayor introspección, tramas más contemporáneas y un tono que oscilaba entre el misterio, la acción y un ligero toque de ironía. De hecho, es ahora cuando Tif y Tondu comienzan a parecerse más a unos “investigadores a pie de calle” que a los intrépidos aventureros algo ingenuos de sus primeras épocas.
En este sentido, Stephen Desberg reconfigura la dinámica entre los protagonistas. Tondu, el barbudo intelectual, mantiene su papel de sensato y reflexivo, mientras que Tif, el calvo impulsivo, gana un cariz más coqueto, casi mujeriego. Este rasgo, que añade una nueva dimensión al personaje y le ofrece cierto margen cómico, terminará generando polémica: en el álbum «Swastika«, una última viñeta (vemos una estatua de Tif y las mujeres de la aldea la rodean con los frutos del encuentro con nuestro calvo amigo) fue censurada en su publicación original, lo que da buena muestra de cómo la evolución narrativa de la serie no siempre fue bien recibida por todos los sectores de la editorial o el público más conservador de la revista Spirou.
Los cuatro álbumes recopilados en este tomo ofrecen un recorrido apasionante por el nuevo rumbo de la colección. En «Metamorfosis«, Tif y Tondu se enfrentan a un caso de manipulación genética y crímenes en cadena con ecos de ciencia ficción setentera, mientras que «El santuario olvidado» deben resolver un misterio que comienza en Bretaña y terminará en Yucatán, en la ciudad sagrada donde se erige el mencionado santuario. En «Jaque, set y partido» vemos que la situación financiera de nuestros héroes es nefasta y deben buscar empleos. Tif logra uno donde debe probar un bólido que funciona con informática integrada, en una época donde aún estaba en pañales. Resulta curioso como el guionista se empeña en desarrollar este tema tanto en la aventura larga como en las cortas que vienen a continuación: «Programación peligrosa«, «El fin de Tif y Tondu» y «Piratas informáticos«. Por último, «Esvástica«, la más polémica y quizá ambiciosa del conjunto, inspirada por la primera película de Indiana Jones, nos sitúa ante una intriga con ecos de la Segunda Guerra Mundial, símbolos prohibidos y una resolución valiente que, como ya se ha señalado, no esquiva temas incómodos ni situaciones comprometidas.
El dibujo de Will acompaña esta evolución de forma magistral. Aunque su estilo se enmarca en la “línea clara” tradicional de la escuela de Marcinelle, su trazo se vuelve más maduro, con una atmósfera más sombría, un mayor cuidado por los fondos y una expresividad renovada en los personajes. Sus composiciones de página demuestran una soltura narrativa al alcance de pocos, y su dominio del ritmo sigue siendo uno de los grandes atractivos visuales de la serie.
Mención aparte merece el material extra incluido por Dolmen Editorial, que no se limita a ilustraciones o portadas: textos contextuales, análisis de cada historia, cronologías, y sobre todo un ensayo sobre la situación de la revista «Spirou» en los años ochenta completan el volumen de manera exquisita. Todo ello acompañado de imágenes que redondean el conjunto.
«Tif y Tondu: Amenazas sin fin» es, en resumen, un punto de inflexión en la longeva trayectoria de la serie. Es la entrada a una modernidad narrativa que, sin perder las raíces del tebeo clásico franco-belga, se permite experimentar con tramas más adultas, personajes más grises y una mirada más sofisticada sobre la aventura. Es también un retrato del cambio de paradigma en la historieta europea de los años ochenta, en plena transición entre el cómic juvenil y el llamado “noveno arte”. Un volumen imprescindible para coleccionistas, pero también una estupenda puerta de entrada para nuevos lectores.
Tif y Tondu: Amenazas sin fin
Guion: Stephen Desberg
Dibujo: Will
Fecha de publicación: Marzo de 2025
ISBN: 978-84-10390-74-4
Formato: 21x28cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 240
Precio: 39,95 euros











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