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El dibujante Simon Bisley, como sucede con Bill Sienkiewicz, David Mack, George Pratt o Dave McKean, tiene un estilo particular que no es apto para todos los paladares, que no decepciona a quienes valoran su trabajo pero que se atraganta para los lectores más convencionales, quienes se alejan escandalizados de las obras del dibujante inglés. El talento de todos ellos es indiscutible, su habilidad con el color es increible, pero sus obras a menudo se señalan como trabajos experimentales y que no tienen ningún parecido con ningún cómic mainstream. Ilustradores dibujando cómics. Y justamente por eso, como se atrevieron a navegar por mares desconocidos, se les considerea renovadores del medio.

«Sláine» es el clásico que encumbró a Simon Bisley aunque la realidad es que las primeras historias del personaje, creado por Pats Mills en 1983 en las páginas de la mítica revista británica de ciencia-ficción «2000 AD» (de la que primer editor), fueron dibujadas por Mike McMahon y Massimo Belardinelli y Bisley no se incorporó con sus pinceles hasta finales de los años ochenta con la saga de «El Dios Cornudo» («Sláine: The Horned God«). En esta Bisley y Mills nos contaron como Sláine MacRoth, harto del acoso continuo de los drunes y los formorianos, había decidido unir de una vez por todas las tribus de Tir Nan Og. Su plan consistía en conseguir las antiguas armas prohibidas de Atlantis (el Caldero de Sangre que puede devolver la vida a los muertos, la Lanza del Sol y la Espada de la Luna) y así ganarse la lealtad de las tribus pero, para cumplir su misión, Sláine debía sortear las crueles tretas de la malvada maga Medb y malbaratar los planes de su señor Lord Slough Feg, el Dios Cornudo.

Basada en las leyendas y la mitología céltica, la historia de «Sláine» nos contaba las aventuras de un poderoso guerrero, violento y mujeriego, desterrado por su tribu, los norteños Sessair, que vagaba por las ancestrales tierras jóvenes de Tir Nan Og acompañado por el enano Ukko, empuñando su hacha Brainbiter y dejando un reguero de sangre a su paso cuándo se convierte en una bestia feroz de la mano de la madre tierra Danu. Antes de la saga de «El Dios Cornudo» Sláine regresará junto a su tribu y se convertirá en rey, para convertir su camino, similar al del Conan de Robert E. Howard, en una saga épica en la que la pasión y la guerra no se pueden separar, donde la violencia es el instrumento principal para conseguir el éxito.

Con una estética que bebe de Richard Corben, Frank Frazetta y Bill Sienkiewicz, con un estilo peculiar y particular que mezcla y alterna óleo y lápices con acuarelas y acrílico, Simon Bisley se caracteriza por sus imágenes cargadas de violencia, sus héroes hipermusculados y sus chicas de exuberantes curvas. Desde las páginas de «Sláine» Bisley saltó al mainstream, y en DC Comics se encargó de uno de sus personajes más peculiares de la editorial, Lobo, y uno de los mejores crossovers imaginables, el primer encuentro entre Batman y Juez Dredd, que le dieron el espaldarazo definitivo hacia el estrellato.

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