Ya es definitivo: “Sandman“, en el cuarto volumen “Estación de nieblas“, ha despegado por completo y estamos ante una serie absolutamente imprescindible en la que Neil Gaiman sentó cátedra.

 

https://www.via-news.es/images/stories/comic/ecc/sandman_num4.jpgSandman #4: Estación de nieblas
Edición original: Sandman núms. 21 a 28 USA
Guión: Neil Gaiman
Dibujo: P. Craig Russell, Matt Wagner, Kelley Jones, Mike Dringenberg, Dick Giordano, George Pratt, Malcom Jones III
Color: Daniel Vozzo, Steve Oliff
Formato: Libro cartoné, 224 págs. a color
17,95€

En esta nueva entrega de la maravillosa saga onírica de Neil Gaiman, Morfeo viaja al Infierno en busca de una antigua amante. Pero durante su estancia descubrirá un importante cambio relacionado con el reino supuestamente gobernado por Lucifer. Con Kelley Jones como dibujante principal, este imprescindible arco argumental se alzó con el Premio del Salón del Cómic de Angouleme de 2004 al Mejor Guion.
Sandman es con razón la colección de cómics más aplaudida y premiada de los años noventa. Esta epopeya soberbia y muy melancólica cuenta con el elegante guion de Neil Gaiman y los dibujos de un elenco de artistas que se van alternando y que se encuentran entre los más solicitados de la actualidad. Es una rica combinación de mitos modernos y fantasía oscura donde la ficción contemporánea, el drama histórico y la leyenda se entrelazan a la perfección. La saga de Sandman comprende una sucesión de relatos únicos en la literatura gráfica y narra una historia que jamás olvidaréis.

En esta cuarta entrega de Sandman las piezas comienzan a moverse por el tablero de la historia que Neil Gaiman trazó, precipitando, poco a poco, los acontecimientos que se presagiaban tras la visita de Morfeo al Infierno. La venganza de Lucifer promete ser exquisita e inesperada y sus consecuencias sacudirán el destino del propio señor de los Sueños. Pero, para comenzar, ¿por qué no conocer a la familia de Morfeo? Porque eso es lo que veremos en las primeras páginas del volumen, seguidos de una rápida visita al Infierno y de las consecuencias que la deserción de Lucifer traerá para el mundo, unas amargas consecuencias a las que Morfeo, como guardián de la llave del Infierno, deberá hacer frente en su propio reino.
Como decíamos, Gaiman fue calentando motores en los primeros números de Sandman y ahora ya podemos asistir al festival de un guionista en plenas facultades y que desgrana algunos de los mejores momentos de los cómics de las últimas décadas. Su titánica labor a la hora de aglutinar los mitos de diversas mitologías y leyendas se disfruta aquí con mayor intensidad al ver desfilar a los dioses de distintos panteones en una revisión deliciosa y conflictiva en la lucha por la llave del Infierno. Sólo por las escenas del panteón nórdico ya merecería la pena este volumen, y hay muchos más motivos para disfrutar con Estación de nieblas.

Gráficamente, en fin, entiendo que Sandman marcó el sello Vertigo con ese estilo de dibujo “sucio”, aunque sinceramente pienso que la serie se merecía un dibujo “mejor” (P. Craig Russell se hartó a demostrar que se podía dibujar con un estilo onírico sin ser un dibujo tan “feo”) y es que estoy convencido de que habrá lectores a los que este estilo de dibujo eche para atrás, lo que sería una tragedia, ya que tus ojos se acostumbran, tu mente sigue el camino de baldosas que Gaiman escribe y tu alma vuela junto a Morfeo y los Eternos. Así que entiendo que si bien este estilo de narración es eficaz narrativamente hablando y, también, eficaz a la hora de representar lo onírico, debería haber sido lo que una serie así se merece y cuando llegan dibujantes como, por ejemplo, Matt Wagner, la serie despega aún más.

En cuanto a la edición de ECC, me encanta, estoy deseando ver cómo queda la ilustración de los lomos y, la verdad, ansioso por volver a leer toda la serie entera (me resisto a leer mis tomos de Norma) y disfrutando con cada página.

No tiene sentido volver a explicar que Sandman es una de las mejores series de todos los tiempos y esta es una gran edición.