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En el año 1975 una película titulada «Rollerball» vaticinó como iba a ser el futuro en el año 2018… y no acertó demasiado. En realidad no hay muchas películas que hubiesen imaginado como será el mundo de aquí a unas décadas que acertaran en sus predicciones sobre el futuro de la humanidad, aunque algunas se acercaron y dieron en el blanco en alguna idea afortunada que se ha convertido en realidad: la publicidad de «Blade Runner«, las pantallas táctiles de «Minority Report«, la inteligencia artificial de «2001: Una Odisea en el Espacio«, la Wikipedia de «La Guía del Autoestopista Galáctico«, el vehículo autónomo de «Desafío Total«, la edición genética de «Gattaca«, el smartwatch en «Solo para sus ojos«, los videojuegos inmersivos de «Tron«, los reality show en «El show de Truman«,… Y si, «Rollerball» también acertó en algo: el futuro iba a estar gobernado por una élite de presidentes de enormes e influyentes empresas.

Dirigida por Norman Jewison, a partir de un guión de William Harrison que adapta su relato «Rollerball Murder» de 1973, y protagonizada por James Caan, John Houseman, Maud Adams, John Beck y Moses Gunn, «Rollerball» nos trasladaba entonces a un futuro año 2018 en el que el mundo se encuentra gobernado por grandes conglomerados empresariales que controlan los recursos, desde la comida a la energía o el agua. La tranquilidad social es absoluta, pero la gente carece de libertad. En este mundo aparentemente utópico el entretenimiento más popular es el violento Rollerball. Jonathan E. es el jugador más conocido de este deporte, estrella del equipo de la Energy Corporation de Houston, y suele vencer en casi todas las competiciones. Por este motivo le piden que se retire, pero él rehúsa y las presiones no tardan en llegar. Por ejemplo, le obligan a jugar los partidos sin reglas ni límite de tiempo.

Esta película de ciencia-ficción distópica utilizaba el deporte ficticio del ‘rollerball‘ para presentar una sociedad sometida. Como el Imperio Romano del ‘panem et circenses‘, y el mundo al que aspiran algunos de los políticos de ultraderecha que ahora abundan: poca libertad para unos ciudadanos entretenidos, sumisos y leales. En resumen, una sociedad abotargada por el consumismo. El deporte en cuestión, el ‘rollerball‘ que da título a la película, es en una competición entre dos equipos, vestidos con armadura y que se desplazan sobre patines, que tratan de meter el mayor número de veces posible una bola de acero en la portería del rival. El contacto está permitido y las heridas, e incluso la muerte de los jugadores, son habituales en este deporte extremo. Una mezcla entre hockey hielo, el fútbol americano y el roller derby.

«Rollerball» fue un éxito, y recaudó 30 millones de dólares para un presupuesto de apenas 6 millones. Contó con un mediocre remake en el año 2002, dirigida por John McTiernan y protagonizada por Chris Klein, Jean Reno, LL Cool J, Rebecca Romijn y Naveen Andrews. Totalmente prescindible y mucho peor que la «Rollerball» original.

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Where to watch Rollerball