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Hayao Miyazaki, el genio al frente de Studio Ghibli durante varias décadas, ha escogido para varias de sus maravillosas películas de animación adaptar material ajeno. Y de la escritora Diana Wynne Jones, la que es considerada la gran dama de la literatura fantástica juvenil en el Reino Unido, lo ha hecho en dos ocasiones: “El castillo ambulante” y “Earwig y la bruja“. Curiosamente a Hayao Miyazaki lo conocen en casi todo el mundo y a la añorada Diana Wynne Jones, autora de más de cuarenta novelas (“Los mundos de Chrestomanci”, “La conspiración de Merlín” o “La hora del fantasma”), alumna del mismísimo J. R. R. Tolkien, y fallecida en marzo de 2011, aún hay muchos lugares en los que se la ignora y cuya obra apenas ha sido traducida. En nuestro país sus obras han llegado de modo fragmentario, tarde y mal.

En “El castillo ambulante” (“Howl’s Moving Castle“), publicada originalmente en 1986, Diana Wynne Jones nos contó la fantástica historia de Sophie Hatter. Ella vive en el país de Ingary, donde existen cosas como las botas de siete leguas o las capas de invisibilidad, y un lugar en el que una bruja te maldiga no es algo inusual. Cuando la Bruja del Páramo convierte a Sophie en una anciana, la joven abandona la sombrerería familiar para pedir ayuda en el único lugar mágico que se le ocurre: el castillo ambulante del mago Howl que atemoriza a los habitantes del lugar. Pues dentro no sólo se halla un demonio del fuego, sino también el perverso mago propietario del castillo andante, tan diestro en realizar hechizos como en robar los corazones de las jóvenes damas desprevenidas.

La película de Studio Ghibli, nominada al Oscar y premiada en el prestigioso Festival de Venecia, no es muy fiel a la novela de la escritora, condensa personajes y omite subtramas del libro, aunque ella no está nada desencantada con el resultado. “La película de Miyazaki es suntuosa y tiene una animación maravillosa e increíble. La amé desde la primera vez que la vi, a pesar de que había distorsionado mi historia para introducir toda la maquinaria de guerra que tanto le gusta. También modificó a Howl y Sophie, aunque todavía eran reconocibles“, declaró Diana Wynne Jones en una entrevista. Sea como sea, tanto en el blanco sobre negro de la novela como en la colorista propuesta del maestro japonés todos quedamos prendados de Sophie y Howl, así como el irónico demonio de fuego Calcifer, la altiva Bruja del Páramo, el entrañable Marco o el enigmático Navet.

La historia de “El castillo ambulante” prosiguió en “El castillo en el aire” (“Castle in the Air“, 1990) y “La casa de los mil pasillos” (“House of Many Ways“, 2008), dos libros ambientados en el mismo mundo y con personajes en común con el primero de la saga de Ingary, aunque de lectura independiente.

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