Cuando uno puede presumir de haber sido el responsable de la ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos, haber dirigido una película considerada una referencia del cine más independiente y transgresor y, además, lucir un Óscar a la mejor película en la repisa de la chimenea de casa, ¿qué más le queda por hacer? El prolífico e hiperactivo Danny Boyle, a diferencia de Steven Soderbergh, ni siquiera se ha planteado permitirse unas vacaciones.

Mientras el realizador británico Danny Boyle («Trainspotting», «127 horas», «Slumdog Millionaire», responsable de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres) ya está trabajando en el guión de la secuela de «Trainspotting» junto a su colaborador habitual, John Hodge, en pocos días llega a los cines de nuestro país su último trabajo: «Trance».
Este thriller protagonizado por James McAvoy, Vincent Cassel, y Rosario Dawson nos contará como el cerebro de una banda de ladrones pierde la memoria tras un golpe y una hipnotizadora debe ayudarle a descubrir donde se esconde el deseado botín. Acción, pero con muchas referencias al cine fantástico y a los secretos del fondo de la mente, y con algunos aspectos de encuentro con su primer largometraje, «Tumba abierta» («Shallow Grave»), una cinta dirigida por Boyle en el lejano año 1994. Una mezcla distintos géneros, incluyendo algunos elementos del cine negro.
«Trance», con un guión de Joe Ahearne y el habitual colaborador de Boyle, John Hodge, nos relatará la historia de Simon, subastador de artículos de bellas artes, se compincha con una banda criminal para robar una obra de arte que vale millones de dólares (el cuadro «Vuelo de Brujas», de Francisco de Goya), pero después de haber recibido un golpe en la cabeza durante el atraco, descubre, al despertarse, que no recuerda dónde ha escondido el cuadro. Cuando las amenazas y la tortura física no logran ninguna respuesta, el jefe de la banda contrata a Elizabeth Lamb, una hipnotista, para que hurgue en los recovecos más oscuros de la psique de Simon. A medida que va adentrándose en su destrozado subconsciente, lo que está en juego llega a ser mucho más y los límites que separan el deseo, la realidad y la sugestión hipnótica comienzan a difuminarse y desaparecer. (www.trancelapelicula.es)

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