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Cuando la realidad virtual y el mundo digital aún estaban en pañales, cuando el CGI era el sueño húmedo de cuatro visionarios, George Stone, Rocky Morton y Annabel Jankel se inventaron a Max Headroom. A mediados de los años ochenta, Headroom era un personaje virtual, insolente, irreverente, mordaz y muy divertido que se iba a encargar de presentar un nuevo programa de videoclips de la joven cadena británica Channel 4. ¿Generado por ordenador? Ni mucho menos, aunque lo parecía. Max Headroom contaba con el rostro de Matt Frewer, aunque manipulado y distorsionado. Sí, Max Headroom era simplemente un señor con una máscara.
A Channel 4 le gustó tanto la idea que, en lugar de un presentador, convirtió a Max Headroom en el protagonista de una película («Max Headroom: 20 minutes into the future«) y de una serie de catorce episodios a lo largo de dos temporadas («The Max Headroom Show«), donde la cabeza parlante presentaba videoclips, hablaba de política o de cualquier cosa que le apeteciese, y entrevistaba a famosos como si fuese un talk-show de Johnny Carson o Jay Leno (Sting o Michael Caine, por ejemplo),… El éxito convirtió a Headroom en estrella a ambos lados del océano, generando el correspondiente merchandising y participando en lucrativas campañas de publicidad, como la presentación de la nueva bebida de una archiconocida marca de refrescos. Su influencia en la cultura de esa época fue enorme, y toda una generación tuvo al iconoclasta Headroom como referente y un personaje relevante de la historia de la televisión.
Apunte curioso: el origen del nombre del protagonista es la señal de tráfico «Altura Máxima» (en inglés «Max. Headroom«) que se utiliza para indicar la altura máxima de un vehículo en un paso bajo.

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