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«Los siete samuráis» (1954) es una de las películas más representativas del director japonés Akira Kurosawa, y gran parte de su trascendencia se encuentra en las numerosas adaptaciones que se han realizado a lo largo de los años. Seguramente la más conocida de todas ellas es el western «Los siete magníficos«, dirigido por John Sturges en 1960, pero no deberíamos olvidar otras versiones menos canónicas, como «Bichos«, «Los siete magníficos del espacio» o la más reciente «Rebel Moon«. Aunque ninguna de ellas logró transmitir la épica ni el profundo sentido de la justicia que Kurosawa plasmó en su obra maestra, conviene recordar que la propuesta de Pixar Animation Studios abrió a los más pequeños de la casa una puerta al mundo del cine clásico, algo que merece la pena reconocer y aplaudir.

Dirigida por John Lasseter y Andrew Stanton, a partir de un guion firmado por ambos, «Bichos, una aventura en miniatura» («A Bug’s Life«) nos contaba cómo, cada verano, un grupo de violentos saltamontes, liderados por el temible Hopper y su torpe hermano Molt, asedia una colonia de laboriosas hormigas con el único fin de robarles toda la comida que estas han recogido poco a poco para afrontar el largo y frío invierno que se avecina. Flik es una valiente hormiga inquieta, cansada de seguir siempre el camino marcado por los demás. Un buen día, tras un accidente que provoca un enfrentamiento directo con Hopper y los suyos, Flik decide abandonar la colonia, dirigida por la reina y sus dos hijas, las princesas Atta y Dot, en busca de insectos guerreros que defiendan a los suyos de los saltamontes. Por equivocación, y pensando que se trata de un grupo de mercenarios, Flik se hace amigo de un curioso conjunto de insectos de circo formado, entre otros, por Slim, un insecto palo; Heimlich, una simpática oruga de acento alemán; la pulga P. T. Flea; la mariposa Gypsy; la mariquita Francis; la araña negra Rosie y el escarabajo Dim. Con el esfuerzo de todos y una buena dosis de ingenio, Flik y sus amigos lograrán plantar cara al enemigo para poder vivir en paz de una vez por todas.

Estrenada entre «Toy Story» y «Toy Story 2«, «Bichos, una aventura en miniatura» es una de las pocas primeras películas de Pixar que no ha tenido continuidad en forma de secuela, seguramente porque quedó eclipsada por algunas otras películas memorables que nos ofreció el estudio a finales de los años noventa. No obstante, se trata de una obra clave en la consolidación del estilo Pixar, tanto en el uso pionero de la animación digital como en la construcción de personajes complejos y emocionalmente reconocibles. Contó con las voces, en la versión original, de Dave Foley, Kevin Spacey, Julia Louis-Dreyfus, Hayden Panettiere y Phyllis Diller, entre otros, y obtuvo una nominación al Óscar en la categoría de Mejor banda sonora, compuesta por Randy Newman.

Tal y como hemos contado, «Bichos, una aventura en miniatura» es una versión animada de la historia de «Los siete samuráis» de Akira Kurosawa, en la que unos campesinos son asaltados cada año por bandidos y, desesperados, un pequeño grupo de ellos parte a la ciudad en busca de guerreros que les libren de los malhechores. También está inspirada, por supuesto, en la fábula de la cigarra y la hormiga de Esopo, aunque aquí las cigarras, convertidas en saltamontes, no se resignan a pasar hambre en invierno por no haber sido previsoras.

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