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En ocasiones, la odisea que supone la creación de una obra artística resulta tan fascinante como la propia obra terminada. «Rocky» es un ejemplo perfecto de ello. Antes de convertirse en un fenómeno cinematográfico y en un icono de la cultura popular, la película necesitó de la incansable perseverancia de Sylvester Stallone, quien luchó durante meses para sacar adelante un proyecto en el que casi nadie confiaba. Su empeño por interpretar al protagonista, pese a las negativas de los estudios, convirtió el proceso creativo en una historia de superación que refleja el mismo espíritu de sacrificio, esfuerzo y esperanza que transmite el propio protagonista de la película. La apuesta le salió bien a Stallone y «Rocky» no solo se convirtió en un éxito de taquilla, al recaudar más de cien millones de dólares en todo el mundo, sino que también obtuvo tres premios Óscar, entre ellos el de Mejor Película en 1977.
Dirigida por John G. Avildsen y protagonizada por Sylvester Stallone, Talia Shire, Carl Weathers, Burgess Meredith, Burt Young, Joe Spinell y Tony Burton, entre otros, la película cuenta la historia de Rocky Balboa, un modesto boxeador que aspira a disputar el campeonato del mundo de los pesos pesados. Su novia, Adrian, es una joven tímida y reservada que carece de confianza en sí misma. Ambos sobreviven como pueden a los continuos golpes que les propina la vida hasta que, un día, Rocky recibe la oportunidad que puede cambiar su destino. Apollo Creed, campeón mundial de los pesos pesados, se queda sin rival después de que el boxeador previsto para el combate sufra una lesión. Ante esa situación, su promotor decide organizar un combate contra un desconocido con el fin de convertir el enfrentamiento en un gran espectáculo mediático. El elegido será Rocky Balboa, quien, tras muchas dudas, acepta el desafío.
A menudo se ha interpretado a Rocky Balboa como un símbolo del ideal neoliberal estadounidense, que en la actualidad vinculamos al discurso político representado por Donald Trump. Sin embargo, esa interpretación resulta difícilmente aplicable a las dos primeras entregas de la saga. Rocky Balboa y el conjunto de personajes que lo rodean constituyen, más bien, una representación de la clase obrera norteamericana, en el contexto de la crisis económica y social que atravesó los EE.UU. durante la segunda mitad de los años setenta. El Rocky interpretado por Sylvester Stallone malvive como cobrador de deudas al servicio de un pequeño mafioso del sur de Filadelfia, marcado por la falta de oportunidades y la incertidumbre. Su historia encarna las dificultades cotidianas de las clases humildes y ofrece el retrato de un país de trabajadores. Será a partir de «Rocky III» y, de forma más clara, en «Rocky IV«, cuando el personaje adopte un discurso más próximo al patriotismo de barras y estrellas y al imaginario político del gobierno de Ronald Reagan de entonces, en plena Guerra Fría.
El éxito de la película abrió la puerta a un montón de secuelas, hasta convertir el universo de Rocky Balboa en una franquicia con nueve películas, seis de la saga original y tres de su universo derivado, Creed: «Rocky II» (1979), «Rocky III» (1982), «Rocky IV» (1985), «Rocky V» (1990), «Rocky Balboa» (2006), «Creed: La leyenda de Rocky» (2015), «Creed II: La leyenda de Rocky» (2018) y «Creed III» (2023).
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja