«Louis entre fantasmas» es el segundo trabajo de Fanny Britt e Isabelle Arsenault, un libro engañoso que se aleja del drama tópico, publicado por Salamandra Graphic.

Louis entre fantasmas
Isabelle Arsenault / Fanny Britt
Traducción: Regina López Muñoz
Título original: Louis parmi les spectres
ISBN: 978-84-16131-37-2
Número de páginas: 160
Tipo de edición: Cartoné
Sello editorial: Salamandra Graphic
PVP: 22,00 €

Louis entre fantasmas es la nueva novela gráfica de las creadoras de Jane, el zorro y yo, uno de los cómics más premiados y alabados por la crítica en los últimos años. En este libro, narrado desde el punto de vista de un preadolescente con padres separados, con una prosa evocadora y unas imágenes que son auténtica poesía gráfica, las autoras abordan temas como la depresión y el alcoholismo, pero también el torbellino emocional que supone el paso a la edad adulta. Con la ayuda de su mejor e inseparable amigo, y el alivio cómico de su hermano pequeño, Louis se enfrentará a sus miedos, esos fantasmas entre los que transcurre su día a día, y deberá encontrar el valor necesario para hablar con la chica más bonita e inteligente del instituto. Poco a poco, los fantasmas amarillos de un esperanzado futuro sustituyen a los fantasmas azules del miedo. Louis entre fantasmas recibió, entre otros, el Prix ACBD Quebec, concedido por la crítica canadiense, y fue finalista en otra decena de convocatorias.

Britt ha escrito libros infantiles, obras de teatro y es traductora; Arsenault es ilustradora premiada en varias ocasiones. Esta es la segunda colaboración  de las dos autoras franco-canadienses.

Louis Entre fantasmas nos cuenta la vida de Louis que vive junto con su hermano Truffe a caballo entre su padre y su madre, separados (probablemente) por el alcoholismo de aquél.

Se recrea en la tristeza de la historia sin caer el drama tópico, durante toda la lectura estamos acompañados por una sensación  de pena , esa pena que no nos impide ver el final del túnel, que no impide a Louis fantasear con su amor de patio de colegio o a sus padres  intentar la reconciliación.

Es un libro engañoso, precisamente por su alejamiento del drama tópico que se esperaría en una historia de este tipo. Esto hace que ciertas escenas impacten bastante mas de lo que aparentan a primera vista: Louis, de la mano de una imaginaria Billie, contempla los instantes previos a la enésima recaída de su padre.

Momentos propios de la niñez –la excitación las zapatillas nuevas – se combinan con reflexiones en realidad muy duras:

Mi padre llora, sobre todo, cuando se despide, y aunque nos dice que no tiene miedo y que todo saldrá bien, está claro que es todo lo contrario: tiene miedo y nada saldrá bien. No están permitidas las visitas; por lo visto, perjudican el tratamiento

Es una historia triste y bonita que no trata de castigar a  nadie, tanto los personajes como nosotros mismos somos conscientes de que el alcoholismo del padre de Louis esta fastidiándolo todo.

Louis Entre fantasmas  es una preciosa historia que trata de explicar ese proceso de normalización y tristeza con el que de niños/adolescentes sobrellevamos situaciones de mierda. Esa capacidad, que quizás se pierde de mayor para vivir el drama en directo –su padre , borracho en els alón cantando James Brown al piano- para al día siguiente afrontar los problemas ya más propios de la edad pero no menos importantes y agobiantes –el primer cuelgue -.

El dibujo de Arsenault es bonito y efectivo. Quizás se le pueda achacar cierta rigidez a la hora de componer la página, todas las paginas están perfectamente trabajadas pero orientadas a crear una ilustración aunque pueda contener varias viñetas. No es esto algo que baje la calidad del libro, claro, el trabajo es muy bueno y acompaña la intención de contar de una manera menos cruda  una situación familiar muy fea.

Louis entre fantasmas reivindica una valentía distinta, alejada de los tópicos de hombría. Esa valentía para reconocer la pena, asumirla,  llorar y salir adelante como uno buenamente puede. Louis no la ignora pero tampoco se abandona a ella; aceptando las cicatrices que dejaran en su adolescencia y que le permiten descubrir, antes que a otros muchos, que sus padres no son perfectos.