Creo que no es la primera vez que exclamo con vehemencia que el escritor británico Joe Abercrombie es mi autor favorito. Lo dije con «La voz de las espadas», «Antes de que los cuelguen», «El último argumento de los reyes», «La mejor venganza«, «Los Héroes«, «Tierras Rojas«, «Medio Rey«, «Medio Mundo«, «Media Guerra«, la antología de relatos «Filos Mortales«, «Un poco de odio«, «El problema de la paz», «La sabiduría de las multitudes», y lo vuelvo a decir ahora con «Los Diablos«. Una vez más nuestro idolatrado Lord Grimdark vuelve a demostrarnos que sigue siendo uno de los autores de fantasía más brillantes de su generación.

Los DiablosEl hermano Díaz tiene una cita en la Ciudad Santa, donde cree que lo recompensarán con una cómoda posición en la Iglesia. Pero resulta que su nuevo rebaño está compuesto por asesinos contumaces, horrorosos practicantes de lo arcano y auténticos monstruos.
En esta nueva misión, todos tendrán que tomar las medidas más sangrientas si quieren alcanzar sus justos fines. Los elfos acechan en nuestras fronteras, ávidos de nuestra carne, mientras príncipes egoístas solo se preocupan por su posición y bienestar. Dado el épico e infernal viaje ante él, al hermano Díaz no le viene nada mal tener a los diablos de su lado.

«Los Diablos» («The Devils«), de Joe Abercrombie, publicado en castellano por Alianza Editorial dentro de la colección Runas, con traducción de Manu Viciano, nos traslada hasta una Europa fantástica asediada por monstruos, elfos caníbales y abominaciones surgidas de las peores pesadillas, en la que la Iglesia a veces tiene que dar respuesta a las tareas más indeseables, para lo cual recurre a un grupo de los peores monstruos imaginables. Bajo la supervisión del hermano Díaz, un pobre monje leonés que no sabe muy bien dónde se ha metido, un caballero maldito, una ex pirata, un mago (que no hechicero), un barón vampiro, una elfa y una mujer lobo intentarán sentar en el trono de Troya a una ladrona de poca monta.

En «Los Diablos«, nuestro adorado Lord Grimdark vuelve a desplegar el estilo narrativo que lo ha hecho inconfundible y que nos tiene cautivados: personajes complejos, humor negro y un mundo en el que la línea entre la gloria y la decadencia, el bien y el mal, se desdibuja con cada página. Como suele ser habitual en sus novelas, Abercrombie va más allá de las convenciones habituales de la fantasía épica, de la fantasía más tradicional de héroes y monstruos, y se adentra en terrenos más caóticos, irreverentes y, a menudo, sorprendentemente cómicos, ofreciendo una experiencia de la que hemos disfrutado como nunca.

La premisa de «Los Diablos» engancha desde la primera página: el hermano Díaz, un monje con grandes aspiraciones, recibe la misión de escoltar a una supuesta heredera al trono imperial a través de un continente europeo alternativo, donde las cosas no sucedieron de la misma manera y la historia siguió caminos muy distintos a los nuestros. Sin embargo, su ‘rebaño’ está formado por un grupo de antihéroes que, por decirlo suavemente, rompieron el molde: asesinos, practicantes de artes arcanas, licántropos, inmortales y otros ‘diablos’ que, obligados por un hechizo, se ven arrastrados a una travesía que no promete redención, sino obediencia, supervivencia y mucha violencia.

En esta novela, como es habitual en la obra del escritor inglés, no hay espacio para las heroicidades, el honor ni, mucho menos, para los grandes discursos. En su lugar, Joe Abercrombie nos ofrece violencia sin filtros, la fina ironía de unos personajes conscientes de que son carne de cañón y imprevisibilidad. Los giros de guion se suceden dentro de una narrativa de ritmo rápido, casi frenético, y con un marcado tono satírico. El mundo que presenta, esa Europa alternativa que hemos mencionado donde la política y la religión están tan corroídas como los caminos que recorren sus protagonistas, es casi una parodia del género. Una caricatura de la Tierra Media.

Pero, sin duda, lo mejor de «Los Diablos» reside en su reparto coral, ese conjunto de personajes que ilustran a la esencia de las novelas de Lord Grimdark: nadie es completamente digno, nadie es del todo despreciable y todos están, en algún sentido, rotos en vida. Tenemos al padre Díaz, ambición vestida con hábitos que, convencido de que el favor divino y el ascenso eclesiástico son cuestiones de disciplina y obediencia, cree al inicio que su misión es una recompensa pero pronto descubre que Dios tiene un sentido del humor cruel. Forzado a liderar a un grupo de criminales, monstruos y herejes, descubrirá que deberá traicionar sus principios para sobrevivir.

Está también Alex, una buscavidas callejera, ladrona ocasional y superviviente nata, que se convierte de la noche a la mañana en candidata a heredera legítima de un imperio.. Aunque incrédula y asustada, se verá obligada a aceptar su papel y descubrirá que el poder no redime, sino que exige sacrificios, y que la nobleza y la política apestan.

Junto a ellos, la pirata, modelo, soldado, buscadora de tesoros y mil cosas más Baptiste, en la que cada oficio es una historia y cada historia daría para una novela; el Barón Rikard, un vampiro seductor, elegante, de porte aristocrático y peligrosamente encantador cuando tiene sed de sangre; Baltasar Sham Ivam Draxi, el autoproclamado tercer mejor mago de Europa, todo un ejemplo de ego, arrogancia y frustración, ahogado por sus propias inseguridades pero con un gran poder; Solete, la elfa invisible, melancólica, de vida desgraciada, que solo anhela ser aceptada y querida; el inmortal caballero Jakob de Thorn, condenado a una existencia que es una sucesión interminable y agotadora de guerras, promesas y pérdidas; y Vigga, la enorme, temible, feroz, impredecible, de memoria limitada licántropa e incapaz de controlar su propia violencia.

Este conjunto de personajes, tan dispares como complementarios, son el corazón de «Los Diablos«. Más que una banda de héroes que deben acompañar a Alex a cumplir con su destino, todos ellos son una colección de ruinas, algunas humanas y otras sobrenaturales, obligadas a avanzar juntas por obligación, a través de un mundo que les desprecia y que no les ofrecerá ninguna redención de sus numerosos pecados.

El autor de «Los Diablos» es el escritor británico Joe Abercrombie (Lancaster, Inglaterra, 1974). Psicólogo por la Universidad de Manchester, escritor de novelas de fantasía adulta y editor cinematográfico, su carrera ha sido meteórica, y en un par de una décadas se ha situado en el Olimpo del género con la trilogía de «La Primera Ley«, las tres novelas independientes ambientadas en este universo, y la trilogía «La Era de la Locura«. Muchos de sus libros los tenéis reseñados en ViaNews.

Publicado por el sello Runas de Alianza Editorial, «Los Diablos» cuenta además con ilustraciones interiores de Lit Escalates, inspiradas en iconos bizantinos, una para cada uno de los ocho personajes principales: Alexia Pyrogennetos, el barón Rikard, Vigga, Baptiste, Sunny, Baltasar Sham Ivam Draxi, el hermano Díaz y Jakob de Thorn. El precio del volumen se sitúa ligeramente por debajo de los 24 euros, una cifra más que razonable teniendo en cuenta que se trata de un tomo de casi 800 páginas.

En comparación con obras anteriores de Joe Abercrombie, «Los Diablos» representa camino creativo distinto. Si en «La Primera Ley» nos encontrábamos una fantasía oscura, brutal, violenta y profundamente introspectiva, aquí el enfoque es más irreverente y sarcástico, con un tono decididamente más «gamberro». En resumen, «Los Diablos» es una novela que no se toma demasiado en serio a sí misma, pero que es plenamente consciente de lo que hace: el autor nos presenta unos personajes, un worldbuilding y un argumento acompañados con una sonrisa pícara y un guiño. En un panorama fantástico en el que lo épico y lo oscuro se han convertido en fórmula más habitual, casi repetitiva, «Los Diablos» emerge como la prueba de que el género aún tiene espacio para lo inesperado, lo absurdo y, sobre todo, para la emoción de un viaje inolvidable.

Los Diablos
Autor: Joe Abercrombie
Traducción: Manu Viciano
Colección: Runas
Fecha de publicación: Mayo de 2025
ISBN: 978-84-1148-983-6
Páginas: 808
Precio: 23,95 euros