Llegué hasta “Los Héroes” siguiendo todos las recomendaciones que me aconsejaban fervientemente la lectura de la trilogía “La Primera Ley” del escritor británico Joe Abrercrombie, pero cierta reticencia a afrontar la lectura de tres tomazos de setecientas páginas me hizo reconducir mi camino hacia una obra independiente de la cual poder hacerme una idea previa. Y he sacado una conclusión clara: este tío es un genio.

 

image1Tres hombres. Una batalla. Ningún héroe.
Cuentan que Dow el Negro ha llegado al trono del Norte sobre una montaña de calaveras. Mientras, el rey de la Unión ha decidido que hay que pararle los pies y sus ejércitos ya han invadido el Norte. Miles de hombres están convergiendo en un antiguo círculo de rocas —los Héroes—, en un valle anónimo que se convertirá en escenario de una de las batallas más sangrientas que el Norte ha presenciado. Al mismo tiempo, los dos bandos están infestados de intrigas, rencillas y envidias, que hacen el final imprevisible…

A finales del año 2012 mi querido Vic reseñaba en esta misma página el quinto libro del escritor británico Joe Abercrombie (Lancaster, Inglaterra, 1974) publicado en nuestro país por el sello Runas de Alianza Editorial, tras la trilogía “La Primera Ley” (formada por “La voz de las espadas”, “Antes de que los cuelguen” y “El último argumento de los reyes”) y la novela independiente “La Mejor Venganza”, y sus elogios aún hoy resuenan en mis oídos. Lamentablemente la falta de tiempo, el exceso de trabajo, las obligaciones inprorrogábles y otros libros que iban amontonándose en mi mesilla de noche fueron retrasando mi obligada incursión en la obra de Abercrombie y en su universo literario. Hasta hoy.
En mis manos tenía los tres volúmenes de “La Primera Ley”, “La Mejor Venganza”, “Tierras Rojas” y “Los Héroes”, y por algún motivo que desconozco mis manos se decidieron por este último, una novela que se desarrolla en un valle anónimo de un lugar perdido al norte de un mundo imaginario, narrada en los escasos días que dura la sangrienta batalla entre dos ejércitos. No me arrepiento ni un ápice de la decisión. Setecientas páginas que devoré con fruición en apenas cinco días. Y hoy mismo ya esperan su turno en mi mesa los otros cinco libros.

A estas alturas creo que no voy a descubrir Joe Abercrombie a nadie, ni siquiera esta novela escrita en el año 2011 ambientada en el mismo mundo que todos sus libros precedentes, pero me parece justo y honesto elevar ayudar a elevar a los altares a un tipo que, con “Los Héroes”, me ha provocado un impacto similar al que me dejó en George R.R. Martin con su “Juego de Tronos”. Sorprendente, valiente, complejo, seco y directo como un puñetazo al mentón. 
Valiente por ser capaz de escribir setecientas páginas contando una historia que cualquier otro autor hubiese solventado de un plumazo, con un par de episodios y varias elipsis. Sorprendente por ser capaz de mantener la atención del lector y la tensión del relato durante cada frase, párrafo y capítulo. Complejo por ser capaz de trazar los hechos con un mosaico multicolor de personajes tan profundos como carismáticos, hasta el punto que uno desearía que todos y cada uno de ellos contaran con su spin-off particular. Y seco y directo por su calidad literaria abrumadora y su prosa adulta, sangrienta y sin censura, sin omitir la violencia (mucha violencia explícita), descriptiva hasta el más mínimo detalle. Y una mención especial a la brillante traducción de Raúl Sastre.

El título, para empezar, es una gran broma. Los Héroes es el lugar donde acontecen los hechos del libro, un pequeño monte coronado por un círculo de enormes losas de piedra, junto al pequeño pueblo de Osrung, y en ningún caso se refiere a los protagonistas de la gran batalla que convertirá el valle en un lodazal de barro y sangre. 
Ni el artero y retorcido príncipe Calder que desea recuperar el trono que le fue arrebatado a su padre, ni el cruel y despiadado Dow el Negro que dirige las fuerzas del Norte a la batalla, ni el veterano guerrero Cunden Craw que lucha con la desgana de quien acumula tantas heridas como cansancio en sus viejos huesos, ni el gran Whirrun de Bligh y su poderosa El Padre de las Espadas que vive cada batalla como algo místico y elevado, ni el desfigurado Escalofríos que sirve como perro fiel y sin escrúpulos, ni el simplón pero valeroso Scale que lucha por Dow aunque este se sienta en la silla de Skarling que fue de su padre Bethod, la misteriosa hechicera negra Ishri y sus planes, el gigantesco El Extraño que Llama y su pasión por la civilización, el joven granjero Beck que ansia encontrar la gloria en el campo de batalla,… Ni la ambiciosa Finree que busca ascender en el aristocrático y jerárquico Norte, ni el humillado Observador Real de la Guerra del Norte Bremer dan Gorst que desea recuperar su prestigio perdido con las heroicidades que le ofrece el campo de batalla, ni el primero de los magos Bayaz que controla el destino y los acontecimientos como un jugador de ajedrez, ni el lord mariscal Kroy que comanda los ejércitos de su Majestad pero es demasiado sentimental para el cargo, el general Jalenhorm y su tendencia a cometer errores, el aprovechado y pícaro cabo Tunny que entiende la guerra como un gran negocio lleno de posibilidades y oportunidades, el temerario general Mitterick y su insaciable odio por todo lo que huele al Norte, el Sabueso como un norteño al servicio de los enemigos,… Viejos y jóvenes, hombres y mujeres, valientes y cobardes, temerarios y prudentes, ingenuos y curtidos, muertos y supervivientes. No hay héroes en el campo de batalla. “Los Héroes” es fantasía sin héroes.
De hecho en “Los Héroes” no hay ni buenos ni malos. Todos los personajes están llenos de grises, y eso debe tener algo que ver con la formación de Joe Abercrombie, psicólogo, que ha sabido construir personajes creíbles, complejos y profundos. Justo lo que se conoce como fantasía ‘grimdark’, con historias de trama y diseño oscuro, con entornos racistas, inmersos en guerras interminables, sin héroes puros e ingenuos.
El argumento también es, si queremos ser estrictos, otra gran broma: una batalla de tres días entre la Unión y el Norte. Nada más. Todo lo que nos cuenta Abercrombie en “Los Héroes”, absolutamente todo, tiene lugar durante esos pocos días, desde el amanecer hasta la noche, en capítulos cortos de ritmo ágil. Y los flashbacks o las referencias a los acontecimientos previos que han desembocado en este lugar, en este momento y en este conflicto final son breves y puntuales.
Y para redondear el velo de humor negro que envuelve el libro, es evidente que el autor es profundamente antibelicista y que esta novela es un algato contra la guerra. Nos muestra un conflicto crudo y cruel, real y sangriento, sin endulzar ni ningún tipo de censura, donde no se desvela por que motivo se lucha sino las consecuencias del enfrentamiento absurdo: una perdida de vidas inútil. Los soldados son simple peones del juego de la guerra en el que se enzarzan las naciones, de manera que el honor o el deshonor, la civilización o la barbarie, son simples palabras cubiertas de la sangre de personas muertas por asuntos, a menudo triviales, que se podrían resolver hablando. Como decía Paul Valery, “la guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran“.
Sí, en efecto, no os encariñeis con nadie: la muerte no perdona en el campo de batalla de Abercrombie, y cualquiera puede terminar con el cuello cortado de un solo tajo, salpicando de sangre a todos a quienes le rodean. Es igual si son los civilizados, jerarquizados y estirados soldados de la Unión o los salvajes, caóticos y beligerantes norteños, puesto que el barro espera a todos los que se vean arrastrados a la terrible batalla por dominar la colina de los monolitos de piedra, entre envidias, conspiraciones y traiciones.

Como conclusión, es inevitable señalar que el inesperado éxito de la “Canción de Hielo y Fuego” de George R.R. Martin, sobretodo a raíz de la serie de televisión de la cadena HBO, ha demostrado que se puede hacer fantasía de calidad, realista y madura, y a la vez comercial y apta para todo tipo de paladares. La irrupción de la fantasía ‘adulta’ de “Juego de Tronos” en 1996 fue un soplo de aire fresco para un género amanerado y estancado y con la puerta abierta de par en par Patrick Rothfuss nos enseñó que se podía llegar un poco más allá. Y Abercrombie,… Bueno, Abercrombie ha demostrado que es posible ser tan bueno como Martin y Rothfuss, alejarse de los tópicos de la fantasía más tradicional, la de los dragones y los elfos, consolidar esta vuelta de tuerca de Martin que sacó al género de su letargo y su amodorramiento y, además, ser productivo. 
Debo finalizar esta reseña con las mismas palabras que usó mi indispensable Vic hace dos años: Para los lectores que aún no conozcan a Abercrombie… ¿a qué esperáis? Sus libros deben ser disfrutados y venerados y, por Dios, no perdáis más tiempo leyendo estas líneas, ¡leed a Abercrombie!

Los Héroes.
Autor: Joe Abrercrombie (www.joeabercrombie.com)
Título original: The Heroes
Traducción: Raúl Sastre
ISBN: 978-84-206-0868-6
Formato: 15×22,5cm. Rústica
Páginas: 792
Precio: 26,00 euros