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Entre las décadas de los años treinta y cuarenta del siglo pasado, la productora Universal Pictures llevó a la gran pantalla historias protagonizadas por personajes clásicos de la literatura gótica y romántica, adaptándolos al medio para convertirlos en criaturas terroríficas y, en ocasiones, abiertamente malvadas. Hablamos, por supuesto, de Drácula, el monstruo de Frankenstein, el Hombre Invisible, el Hombre Lobo, la Momia, el Monstruo de la Laguna Negra y el Fantasma de la Ópera, conjunto de figuras que hoy conocemos popularmente como los «Monstruos de Universal«.
Estos personajes, que marcaron de manera decisiva la historia del cine de terror en las primeras décadas del medio, acabaron convirtiéndose en una auténtica franquicia, con secuelas como «La novia de Frankenstein» (1935), «La hija de Drácula» (1936), «El fantasma de Frankenstein» (1942), «Frankenstein y el hombre lobo» (1943), «La mansión de Drácula» (1945)… y esa curiosa rareza titulada «La zíngara y los monstruos«. Estrenada en 1944, cuando las producciones de la Universal basadas en mitos del terror comenzaban a mostrar signos claros de agotamiento creativo y comercial, es un film extraño que funciona como transición y anticipa la llegada de las películas abiertamente humorísticas protagonizadas por Abbott y Costello, en las que los monstruos clásicos serían reinterpretados desde la parodia.
Dirigida por Erle C. Kenton y protagonizada por Anne Gwynne, Boris Karloff (que en esta ocasión no interpreta al monstruo de Frankenstein), John Carradine (inicialmente estaba previsto que Bela Lugosi retomara el papel de Drácula, pero diversos retrasos en el rodaje y compromisos previos del actor llevaron a su sustitución por Carradine), Lionel Atwill, Lon Chaney Jr. y J. Carroll Naish, «La zíngara y los monstruos» (cuyo título original es «House of Frankenstein«) narra la historia de Gustav Niemann, un científico trastornado que escapa de prisión acompañado de un jorobado que acabará convirtiéndose en su inseparable ayudante. Juntos, Niemann recluta a Drácula, el monstruo de Frankenstein y el Hombre Lobo, resucitando al primero y recuperando los restos de los otros dos entre las ruinas del castillo de Frankenstein, con el objetivo de vengarse del hombre responsable de su encierro. Basada en una historia de Curt Siodmak, la película es la cuarta producción de Universal en la que aparece Drácula y la segunda, tras «Frankenstein y el hombre lobo«, en reunir a varios de los monstruos clásicos en un mismo film, consolidando así una fórmula de cruce de personajes que influiría en el cine fantástico posterior.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja