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Adoro a los eternos Monty Python. El veterano grupo cómico británico hoy ya está disuelto y sus miembros dispersados. Algunos incluso jubilados. Los supervivientes, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle y Michael Palin tienen más de setenta años, mientras que Terry Jones murió en 2020 y Graham Chapman en 1989. Los añoramos, y sabemos que no volveran, tras esa mítica actuación en el Hollywood Bowl en 1980 (“Monty Phython en Hollywood“) y su regreso en el año 2014, en un único espectáculo en Londres (“Monty Python Live (mostly): One own five to go“).

Cuenta la leyenda que en el año 1969 d. B. (después de Brian), seis ingleses (bueno, en realidad cuatro ingleses, un galés y un estadounidense) se dieron cita en un restaurante de Londres para acometer la redacción, a doce manos, del guion de una comedia televisiva por encargo de la BBC. Era, por supuesto, “Monty Python Flying Circus“, que se emitió en la cadena británica desde el 5 de octubre de 1969 hasta el año 1974. Para tan noble fin decidieron escudarse tras la figura de un imaginario agente teatral sin escrúpulos, poco fiable y no menos fanfarrón que atendería al nombre de Monty Python. Y “se armó la gorda“.

Es difícil escoger entre lo mejor de los Monty Python, seguramente porqué toda su obra es insuperable, pero es inevitable mencionar las películas “Los caballeros de la mesa cuadrada“, “La vida de Brian” o “El sentido de la vida” a las que trasladaron su repertorio de humor. También “Se armó la gorda” (“And Now for Something Completely Different“), su primera película, dirigida por Ian MacNaughton, que no era más que una selección de varios sketches de las dos primeras temporadas de “Monty Python Flying Circus” grabados de nuevo para la ocasión, con la intención de presentar al grupo de humoristas británicos a los EE.UU., que no conocía la serie. La realidad es que la película fue un éxito solamente en Reino Unido, donde el programa de los Monty Python llevaba ya tres años en antena.

Entre los gags de “Se armó la gorda“, sin ningún hilo argumental, podemos encontrar algunos de los más emblemáticos, enloquecidos, surrealistas y divertidos de toda la producción de los Monty Python: el loro muerto, las abuelas del infierno, la canción del leñador, el diccionario húngaro-inglés, la Olimpiada de memos burgueses, la autodefensa contra las frutas frescas, el sketch del “Codazo, codazo“, cómo no ser visto, o el chiste más gracioso del mundo, entre otros. Si “Monty Python Flying Circus” fue uno de los programas de televisión más influyentes en la comedia moderna, irreverente y brillante a partes iguales, “Se armó la gorda” también lo es.

No podemos cerrar esta microreseña sin hacer mención al lamentable título que algún distribuidor con la inteligencia de una cucaracha decidió hacer de “And Now for Something Completely Different” (“Y ahora algo completamente diferente“) para convertirlo en “Se armó la gorda“. Menudo imbécil.

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