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El Drácula de Tod Browning, con el rostro de Bela Lugosi, fue la primera aparición del célebre vampiro de Bram Stoker en las pantallas de cine. Corría el año 1931, pero no era la primera vez que un vampiro aparecía en una película. Casi una década antes, en 1922, la magistral «Nosferatu» de F. W. Murnau nos presentó al terrorífico conde Orlok, interpretado por Max Schreck, en lo que era una adaptación libre de la novela seminal del género de Bram Stoker. Florence Balcombe, la viuda del escritor irlandés y administradora de su legado literario, denunció al estudio alemán Prana Film, responsables de la película, por no haber pagado derechos de autor y las autoridades judiciales ordenaron la destrucción de todos los negativos y copias del film. Por fortuna se salvaron algunas copias, cosa que permitió que esta joya del expresionismo alemán sobreviviera hasta nuestros días.

A partir de entonces la señora Balcombe controló con mano de hierro los derechos de la obra de su marido. A finales de los años veinte los cedió a la productora Universal para realizar la primera película oficial de «Drácula«, que se estrenó en febrero de 1931, protagonizada por Edward Van Sloan, Helen Chandler, David Manners y Dwight Frye. La película se inspira en el libro de Bram Stoker, pero más concretamente en la obra de teatro que escribió el irlandés Hamilton Deane a partir de él, para contarnos como un abogado llamado Renfield llega a una pequeña localidad de los Cárpatos y va al castillo del conde Drácula para venderle una casa en Inglaterra. Los habitantes del pueblo le advierten de que no vaya al castillo de Drácula ya que creen que en el lugar hay vampiros. El terror empieza a apoderarse del visitante cuando, después de haber sido recibido por el misterioso Drácula, no tarda en quedar inconsciente y el vampiro le muerde en el cuello, con permiso de sus tres esposas. Convertido ya en esclavo de Drácula, sumido en un sueño hipnótico, Rendfield es embarcado en un velero junto con unas misteriosas cajas. Después de escapar de una violenta tempestad, el barco llega a las costas inglesas

Dirigida por Tod Browning, uno de los grandes cineastas de principios del siglo XX, creador inclasificable con una filmografía tan prolífica como singular, tan extraña como irrepetible, digna de un genio o de un loco, presentó al mundo al peculiar Bela Lugosi. Hay muchas leyendas sobre la identificación del actor húngaro Béla Ferenc Dezso Blaskó con el papel que le hizo célebre, entre ellas la que aseguraba que la casa del actor estaba en penumbra y que tenía un ataúd, que era un adicto a la morfina, o que fue enterrado vestido de vampiro. No a petición propia como cuenta la leyenda, sino de su hijo George y su madre Lillian Arch que consideraron que él lo habría querido así.

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Where to watch Drácula