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En la Villa Diodati, a orillas del lago Leman, durante una semana de otoño de 1816, el llamado ‘año sin verano’, mientras sus amigos Lord Byron, Percy Shelley y John William Polidori contaban historias de terror, Mary Shelley dio a luz al legendario monstruo de Frankenstein en su novela eterna “Frankenstein; or, The Modern Prometheus“.
Más de un siglo después, en el año 1931, el director británico James Whale dio forma a la adaptación cinematográfica de la novela de Mary Shelley para Universal Pictures, “El doctor Frankenstein“, en la que el actor Boris Karloff daba vida al monstruo de Frankenstein, una pobre criatura en busca de su identidad.
Y en 1935, a partir de un guión de William Hurlbut, Whale repetía en la silla del director para la secuela, “La novia de Frankenstein“, en la que los actores Boris Karloff y Colin Clive interpretaron de nuevo los papeles principales, y se incorporaba al reparto Elsa Lanchester como la compañera del monstruo.

La novia de Frankenstein” (“The bride of Frankenstein“) continúa la historia allí donde terminaba la primera entrega, y aunque parecía que el monstruo y su creador habían muerto, al comienzo descubrimos que ambos lograron sobrevivir al incendio. Así, tras la huida del monstruo creado por el doctor Frankenstein de la multitud enfurecida que quería destruirlo, el siniestro Dr. Praetorius propone al científico la creación de una compañera para el monstruo.
La película forma parte de la hornada de películas de Universal Pictures que, entre los años 1931 y 1954, aportaron a la cultura popular un elenco de monstruos y criaturas fantásticas inolvidables: Drácula, Frankenstein, La Momia, El Hombre Invisible, El Hombre Lobo, El Fantasma de la Ópera o esta aspirante fallida a compañera del monstruo de Frankenstein, caracterizada para la eternidad con ese cabello encrespado y rizado de color negro con mechones blancos y el rostro de la actriz británica Elsa Lanchester.

Si bien la filmografía de James Whale no se circunscribió exclusivamente al cine de terror, pues solamente cuatro de sus más de veinte películas forman parte de este género (“El doctor Frankenstein“, “El caserón de las sombras“, “El hombre invisible” y “La novia de Frankenstein“), es por su aportación al mismo por lo que es y será siempre recordado: Curiosamente Whale consideraba que con “El doctor Frankenstein” ya había contado todo lo que podía explicar sobre el personaje creado por Mary Shelley, así que, frente a la obligación de rodar “La novia de Frankenstein“, optó por plantear la historia de otra manera, alejada del terror y el tono lúgubre, y acercando su propuesta al sentido del humor sin abandonar su esencia gótica, construyendo una obra cargada de dobles lecturas. Se convirtió en una de las mejores secuelas de la historia del cine.

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