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Las películas de princesas de Disney fueron una de las primeras muestras del cambio. Las mujeres ya no eran indefensas damiselas en apuros que solamente podían ser liberadas de su encierro con la participación activa de un valeroso mozo, habitualmente un príncipe a lomos de un hermoso semental, que era quién las defendía del peligro y las salvaba de un final aciago. El destino de estas princesas, tras el rescate, estaba sellado: una vida de felicidad como fiel esposa de su príncipe y madre de los hijos e hijas que él le iba a dar, sentada a su lado en el salón del trono, más como una figura decorativa que como parte activa del gobierno del reino. Una visión trasnochada del mundo, de la sociedad occidental, que afortunadamente se está superando y que ha dejado desorientados a muchos hombres de mentes adustas y conservadoras, que quieren seguir encerrando a sus esposas en la cocina.
Los atributos de Rapunzel, Merida, Mulan, Vaiana, Tiana o Elsa no tienen nada que ver con las delicadas Blancanieves, Cenicienta o Aurora. Mientras en las princesas clásicas se ponía en valor rasgos propios de la mujer de la época como la belleza, la educación, la dulzura, o las habilidades con el canto, la costura o el baile, en las princesas más modernas se destaca la inteligencia, la generosidad, la confianza en sí mismas, o que sean intrépidas y valientes. Ellas son mujeres del siglo XXI, y que se prepare el príncipe que quiera convertirlas en una simple objeto de contemplación y no trabaje en el fomento de la igualdad de género,…
Rapunzel es una de las mejores princesas de toda la historia de Disney. Escrita por Dan Fogelman, con la pegadiza música del prolífico Alan Menken (ganador de ocho Oscars gracias a su trabajo en otros clásicos de Disney como «La Sirenita», «La Bella y la Bestia», «Aladdín» o «Pocahontas»), y dirigida por Byron Howard, «Enredados» («Tangled«) nos contó como el ladrón Flynn Rider se escondía en una misteriosa torre en mitad del bosque huyendo de sus perseguidores, tomaba por rehén a Rapunzel, una bella y avispada adolescente con una cabellera dorada de dos docenas de metros de largo, que vivía encerrada en la torre. La singular prisionera, buscando un camino para salir del encierro donde ha permanecido durante años, sella un pacto con el ladrón. Así es como el encantador ladrón y Rapunzel, acompañados por el fiel camaleón de la chica, se lanzarán a una travesía llena de acción perseguidos por una bruja malvada, un caballo militar llamado Maximus y los hermanos Stabbington, un par de rudos matones que tienen cuentas pendientes con el bribón.
«Enredados» es una versión ‘made in Disney‘ del cuento clásico «Rapunzel» de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, una historia del año 1812 con la que tiene pocos puntos en común salvo a la Rapunzel de pelo largo, la bruja Gothel, la torre solitaria sin puerta de acceso y poca cosa más. Bueno, también cuenta con su correspondiente «vivieron felices y comieron perdices«, aunque los cuentos de los hermanos Grimm solían tener finales más truculentos, sangrientos y terribles que los que suele reservar la Casa del Ratón a sus princesas.
Las aventuras de Rapunzel tuvieron sus secuelas, en forma de cortos animados, una serie de televisión y un largometraje en Disney Channel. Era «Tangled: Before Ever After«, que ampliaba el universo de la princesa de cabello indomable a partir del desenlace de la cinta de animación de 2010 y el cortometraje homónimo lanzado en 2012, en el que se celebraba la boda de la protagonista y su bribón rescatador. Por suerte Rapunzel se ha salvado de protagonizar una película ‘live action‘ con las que Disney ha decidido dar una vida nueva a sus clásicos animados, pero que quedan a años luz de la versión dibujada.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja