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Cuando se estrenó «Largo domingo de noviazgo» («Un long dimanche de fiançailles«) en el año 2004, Jean-Pierre Jeunet ya había se había labrado un sólido prestigio con tres títulos muy personales y característicos («Delicatessen«, «La ciudad de los niños perdidos» y «Amélie«) y un blockbuster norteamericano («Alien: Resurrección«), de manera que las expectativas estában muy altas. Los espectadores esperaban encontrar de nuevo ese sello personal de Jeunet, con historias intimistas, de un marcado tono naif, juguetonas y muy francesas,… y lo encontraron.
La historia de «Largo domingo de noviazgo» nos traslada hasta finales de la Primera Guerra Mundial, y nos cuenta como Mathilde recibe recibe la noticia de la desaparición en el frente de su prometido, Manech. Tras haber sido sometido a un consejo de guerra, ha sido enviados a la tierra de nadie que hay entre el ejército francés y el alemán, lo cual supone una muerte casi segura. A pesar de todo, y con la ayuda de un peculiar detective, emprende un arriesgado viaje para conocer el destino de su prometido y, aunque las noticias que va recibiendo son desalentadoras, sigue adelante. A medida que se acerca a la verdad sobre el desafortunado soldado y su brutal castigo, conocerá a fondo los horrores de la guerra y las marcas indelebles que deja en quienes la han vivido.
Protagonizada por Audrey Tautou, Gaspard Ulliel, Jean-Pierre Becker, Dominique Bettenfeld, Clovis Cornillac, Marion Cotillard, Jean-Pierre Darroussin, Julie Depardieu, Jean-Claude Dreyfus, Sue Grafton, Dominique Pinon y una breve aparición de Jodie Foster, «Largo domingo de noviazgo» es una deliciosa sopa francesa que mezcla la visión de la barbarie de la guerra de «Senderos de gloria» de Stanley Kubrick y el particular universo visual de las pequeñas cosas de «Amélie«. Y con un ingrediente esencial que le da el sabor: su protagonista, pues Audrey Tautou sigue siendo la ingenua, idealista y romántica Amélie, aunque ahora se llame Mathilde y sea coja.
La película fue todo un éxito en su país de origen, y fue nominada a numerosos premios, destacando el Oscar por la magnífica fotografía de Bruno Delbonnel, que no ganó (se lo quedó Robert Richardson por «El aviador«).
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal