Nuestro misterioso y diestro cirujano japonés Black Jack afronta su séptima recopilación en la colección de Planeta Cómic desvelándonos algunos puntos clave de su pasado y demostrando el porqué sus operaciones tienen una cotización tan abultada.

Siguen las aventuras del misterioso y carismático joven genio cirujano que viaja por el mundo realizando increíbles hazañas médicas manteniendo el pulso con con la hipocresía y la corrupción de la comunidad médica. La serie Black Jack se cuenta en historias cortas. Cada volumen contiene más de veinte historias auto conclusivas.

De un tiempo a esta parte, concretamente desde abril de 2018, Planeta Cómic se ha dado a la tarea de publicar unos voluminosos libros, en torno a las seiscientas páginas, conteniendo la serie integral de este famoso personaje del manga creado por el maestro entre maestros Osamu Tezuka (1928-1989). La serie consta de ocho libros que se cerrará en octubre de 2020, siempre que la pandemia no lo evite. Anteriormente pudimos disfrutar esta serie gracias a la difunta editorial Glénat/EDT que la editó en rústica en libros con la mitad de páginas que el actual. En los créditos de este tomo nos muestra que este séptimo número incluye los números 13 al 15 de la serie en su formato original japonés. Son detalles menores, pues considero que se disfruta igual, pese a ser tapa dura y tener un peso considerable. El sentido de lectura es japonés y es en blanco y negro, como siempre ha sido. La traducción de Verónica Calafell de Daruma es impecable, como en los demás libros de Black Jack.
En otras reseñas ya he hablado sobre el pesonaje y su autor, y corroboro lo dicho: Black Jack es una de las mejores creaciones de Tezuka, autor virtuoso en la narración secuencial. Black Jack tiene carisma, tanto él como su ayudante Pinoko, una mujer adulta alojada en un cuerpo sintético infantil. La propia Pinoko disfruta de un capítulo titulado «Tribulaciones en los baños públicos» donde su curiosa forma de hablar enamora a un usuario de los baños, pese a no conocer su rostro.
Osamu Tezuka tiene la capacidad de relatarnos treinta y tres capítulos completamente diferentes unos de otros, muchos de ellos absolutamente geniales y con un final sorprendente que no ves venir.
Black Jack es un cirujano sin papeles que cobra muchos millones de yenes cuando es requerido para una intervención, aunque la mayoría de las veces no recibe ni un céntimo por una u otra circunstancia. Osamu Tezuka estudió medicina y eso se refleja en la precisión con la que están dibujadas y contadas cada una de las operaciones que realiza el protagonista, no aptas para estómagos delicados. Black Jack siempre hace lo correcto, esté amenazado, acorralado o en un dilema, de ahí que considere este personaje un auténtico ejemplo a seguir, siendo de una honestidad aplastante. Un tipo solitario con un par de narices.
Osamu Tezuka toca temas sensibles, hechos de su época de los que el maestro toma nota para devolvernos una denuncia en viñetas como el despegue de cohetes en el monte McKinley en Alaska que provoca graves acontecimientos en un pueblo cercano. O el corrimiento de tierras que afecta a un pueblecito de una isla japonesa. O los aviones que enajenan a un ciudadano en el episodio titualdo “Ruido silencioso”. O el capítulo homenaje al western, «Atrapado en el pueblo fantasma«. Incluso homenajea a una conocida película del cineasta François Truffaut «El niño feral«. O el sentido y ecologista episodio titulado «El monte del oso«, un canto a la libertad y al respeto animal. También vemos pandemias y contagios, que ahora nos tocan de cerca.
Todos los capítulos, absolutamente todos, no tienen desperdicio. Están contados sin prejuicios, con mucho humor y guiños al lector, incluso hay referencias a otros personajes de la revista en la que se publicaba Black Jack, «Shonen Champion«. Y por supuesto el dominio del dibujo y de la tinta, demostrado en cada viñeta y encuadre, todos de extraordinaria belleza. Otro detalle muy de su autor es la repetición de ciertos personajes, que nos provocan regocijo, como el cerdito que se desinfla, por poner un ejemplo.
Esta maravillosa serie se publicó entre 1971 y 1983. De cara al lector moderno es completamente atemporal. Su lectura es un auténtico disfrute, por lo que es recomendable, aunque indique para adultos en la contraportada, para todos los públicos. Es más, ¡debería ser obligatoria en las escuelas! Como todo lo que ha realizado su autor: Astroboy, Buda, La Princesa Caballero, Fénix, Kimba y cualquier manga de su copiosa producción. Una obra maestra.

Black Jack #7
Autor: Osamu Tezuka
Traducción: Daruma
Editorial: Planeta Cómic
Colección: Manga. Biblioteca Tezuka
ISBN: 978-84-9173-104-7
Formato: 15x23cm. Cartoné. Integradas en blanco y negro.
Páginas: 764
Precio: 25,00 euros