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Después de la primera entrega y conociendo parte de los actores que interpretaban esta segunda (McAvoy, Chastain y Hader) mi hype era altísimo, pero hay que dejar claro que es más de lo mismo, de hecho y, a pesar de que busca mayor espectacularidad, viene a ser algo así como una repetición demasiado larga de lo que ya vimos. Como entretenimiento funciona, respeta bastante bien los lazos de amistad de la novela, que a fin de cuentas es lo que le da peso específico al argumento y mejora la versión de 1990 (aunque a Tim Curry termino echándolo de menos); pero hace aguas en algunas cosas: miedo no da mucho, más bien es una colección de sustos aptos para todos lo públicos; los efectos cantan más de lo que deberían y, francamente, esperaba que esa relación entre amigos me emocionara mucho más y no siempre lo hace (aumenta o disminuye según quién está en pantalla), quedando el reparto adulto incluso por debajo del infantil. Además los toques de comedia no sobran, pero a veces rechinan y te sacan de la película. Te lo pasarás bien viéndola, pero sigue sin ser lo que podría y lo que uno esperaba viendo la primera y,  hablemos claro, 290 minutos para ver la historia completa, hacen imposible que no se caiga en cierta reiteración. Sigue siendo mucho mejor la novela de Stephen King pero como producto de entretenimiento se puede ver.