Con el estreno de «Capitán América: Brave New World» calentito (en streaming, me refiero) y el legado del escudo en plena efervescencia, Panini Cómics recupera en su colección Marvel Must-Have el volumen que redefinió al personaje para una nueva generación: «Capitán América: El Ascenso de Hydra«. Aquí, Sam Wilson, el que fuera Halcón y fiel compañero de Steve Rogers, asume el peso simbólico y físico del manto del Capitán América. Y lo hace a lo grande, en una aventura que no solo lo enfrenta a algunos de los villanos más emblemáticos de la saga, sino también a sus propios demonios y dudas.

Capitán América: El ascenso de HydraDespués de que Steve Rogers se vea obligado a dejar su papel como Capitán América, Sam Wilson toma el escudo y, junto al nuevo Nómada, se enfrenta el creciente ascenso de Hydra. La banda terrorista se ha infiltrado en la sociedad hasta sus más recónditas entrañas. ¿Cuál es su objetivo final?

Este volumen recopila los seis números de «All-New Captain America» escritos por Rick Remender y dibujados por Stuart Immonen, con entintado de Wade Von Grawbadger y color de Marte Gracia. El punto de partida es directo y demoledor: Sam Wilson, ahora convertido en el nuevo Capitán América tras el súbito envejecimiento de Steve Rogers, debe impedir que Hydra lleve a cabo uno de sus planes más aberrantes. La organización quiere utilizar la sangre de un niño inhumano, afectado por la Bomba Terrígena, para esterilizar a la humanidad y asegurar así el dominio de su “raza superior”. Un argumento que bebe directamente del ideario más oscuro del universo Marvel -y de paso, de algunos rincones inquietantes de la historia real-.

Sam no está solo en esta misión imposible. A su lado lucha Ian Rogers, el hijo adoptivo de Steve rescatado de la saga de la Dimensión Z -realizada por Remender y Romita Jr.- , quien ha asumido el nombre de Nómada. Esta dupla se enfrenta a una galería de villanos envidiable: del clásico Batroc el Saltador a la sádica Sinthea Schmidt (alias Pecado), pasando por Calavera, Armadillo, Víbora e incluso el vampírico Baron Sangre. Todos ellos capitaneados por el Barón Zemo. Un desfile de némesis que pone a prueba la resistencia, inteligencia y determinación del nuevo Capitán.

Rick Remender opta por una narración rápida, cinemática y muy centrada en el espectáculo, pero no descuida el desarrollo de personaje. Sam Wilson se nos presenta en constante tensión entre el peso del legado y su propia voz. A través de flashbacks, vemos su niñez en Harlem, su lucha diaria contra el racismo y la violencia del barrio -que derivaron en el asesinato de sus padres- y su camino como Halcón, que ayudan a cimentar por qué Steve Rogers lo eligió como sucesor. El autor no se corta a la hora de señalar las críticas racistas que recibió el nombramiento de Sam como Capitán América, y lo integra con naturalidad en el discurso de la obra. Sam no solo pelea con puños y escudo: también lo hace con ideales, con el firme convencimiento de que representar a América es representar a todos.

El tono de la historia fluctúa entre el drama superheroico y una épica desenfrenada, donde los saltos de escenario imprimen dinamismo a una trama que, en manos menos hábiles, podría haber caído en el caos o la superficialidad. Aun así, el guion no es perfecto. Algunos giros, como la “resurrección” repentina de Ala Roja o las consecuencias desiguales de ciertas heridas entre héroes y villanos, pueden resultar poco verosímiles incluso dentro de la lógica del cómic. Y la revelación sobre el niño Lucas, en principio víctima, añade un punto de ambigüedad interesante aunque algo apresurado.

Pero si algo levanta este volumen incluso en sus momentos más flojos, es el dibujo. Stuart Immonen está en uno de sus puntos más altos: sus composiciones de página transmiten velocidad y energía, los personajes se mueven con una elegancia feroz, y los paisajes son tan variados como vibrantes. El trabajo de Marte Gracia al color subraya perfectamente esa paleta heroica sin perder realismo ni matices, aunque a mi se me hace en algunos momentos demasiado aparatoso. En conjunto, es una delicia visual que contribuye enormemente al tono épico del relato.

También merece mención el papel de los personajes secundarios, especialmente Misty Knight, que se revela como una aliada indispensable, y el propio Ian, cuyo papel como Nómada lo sitúa como una figura trágica e idealista a la vez. Rick Remender aprovecha esta miniserie para cerrar algunos cabos sueltos de su etapa anterior al frente de las aventuras del Capitán América, al tiempo que ofrece una nueva entrada para lectores que quizás no siguieron aquellas líneas narrativas.

En definitiva, «El Ascenso de Hydra» no es solo un cambio de traje o de rostro bajo la máscara: es una historia que reflexiona sobre lo que significa ser un símbolo en tiempos inciertos. A través de Sam Wilson, Rick Remender plantea una pregunta pertinente: ¿quién decide lo que representa América? La respuesta, en este cómic, es clara: lo decide quien se atreve a levantar el escudo y luchar por los demás, sin importar su origen.

Panini Cómics ofrece «Capitán América: El ascenso de Hydra» dentro de su colección Marvel Must-Have, caracterizada por su formato en cartoné con tinta dorada en la parte superior, buen papel y una serie de extras que contextualizan la obra y dan información interesante. Además, tenemos las portadas alternativas (en tamaño pequeño) y un listado de todos los títulos ofrecidos en la colección.

Si bien es cierto que no todos los lectores quedaron convencidos con este cambio de estafeta, y que algunos verán en esta historia un capítulo más de “relevo editorial”, lo cierto es que Rick Remender y Stuart Immonen ofrecen una aventura sólida, vibrante y con algo que decir. Y eso, en tiempos de experimentos efímeros y sagas clónicas, ya es decir mucho.

Capitán América: El ascenso de Hydra
Autores: Rick Remender y Stuart Immonen
Fecha de publicación: Abril de 2025
Edición original: All-New Captain America 1-6
ISBN: 9788410516694
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 152
Precio: 20,00 euros