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El éxito de «El Exorcista» abrió la puerta a innumerables películas de terror sobre demonios, posesiones diabólicas y herederos de Satanás. Una de ellas es la historia de Damien, el hijo del diablo en «La profecía«, el clásico de terror de 1976 dirigida por Richard Donner. Sí, el mítico director responsable de la película original y nunca igualada de «Superman» con Christopher Reeves como el Hombre de Acero, el clásico de las aventuras juveniles «Los Goonies«, la fantasía de «Lady Halcón» o la serie de buddy-movies por excelencia «Arma Letal«, que también se atrevió con el género de terror.
Protagonizada por Billie Whitelaw, David Warner, Gregory Peck, Harvey Stevens, Lee Remick y Leo McKern, entre otros, «La profecía» («The Omen«) nos contaba como Katharine Thorn, una mujer cuyo hijo ha fallecido al nacer, adopta en secreto a un niño abandonado, llamado Damien. Con el paso de los años, la feliz madre siente como el niño se aparta paulatinamente de ella. El día del quinto cumpleaños del niño, la criada se ahorca gritando el nombre de Damien. Una nueva niñera es contratada, la señora Baylock, que consigue alejar al niño de su madre. Ésta visita a un psiquiatra mientras el marido recibe a un sacerdote, el padre Brennan, cuyas asombrosas revelaciones rechaza sin poderlas alejar de su memoria: Katherine está embarazada de nuevo y Damien no permitirá que el niño nazca.
El joven actor Harvey Spencer Stephens, de cinco años, fue el encargado de interpretar al diabólico Damien. Su inquietante mirada lo convirtió en un icono del cine de terror, pero no tuvo carrera cinematográfica alguna. No apareció en ninguna de las cuatro secuelas de la saga («La maldición de Damien», «El final de Damien», «La profecía 4: El renacer» y «La profecía: Omen 666»). Otro nombre importante de este film es Jerry Goldsmith, que compuso aquí una de sus mejores partituras de su extensa carrera y la que le permitió obtener su primer y único Oscar (¡de 17 nominaciones!).
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja