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Parece difícil reivindicar «Alien: Resurrección» cuándo forma parte de la misma saga cinematográfica que dos obras maestras del cine del siglo XX como «Alien» y «Aliens«, y de la infravalorada opera prima de uno de los mejores directores del cine contemporáneo como es «Alien 3» de David Fincher, pero pese a ello vamos a insistir en que «Alien: Resurrección» merece ser reconocida como una película excelente.
Cuando el director francés Jean-Pierre Jeunet saltó a Hollywood para dirigir «Alien: Resurrección» en el año 1997 ya había se había labrado un sólido prestigio con dos títulos muy personales y característicos («Delicatessen» y «La ciudad de los niños perdidos«) y estaba preparando su preciosa «Amélie«, de manera que las expectativas no estaban muy claras. Los espectadores no sabían muy bien que iban a encontrar mezclando a la horda xenomorfa ideada por H.R. Giger con el sello personal de Jeunet y sus historias intimistas, de un marcado tono naif, juguetonas y muy francesas. La cosa funcionó, aunque la elección de Jeunet fue por descarte: antes de él Danny Boyle, Peter Jackson y Bryan Singer declinaron la oferta de dirigir «Alien 4«.
Esta cuarta entrega de las aventuras de la teniente Ripley y su eterno enfrentamiento contra los xenomorfos alienígenas que diezmó a la tripulación de la U.S.C.S.S. Nostromo contó con producción de Walter Hill y un guion de Joss Whedon, años antes de convertirse en el flamante responsable de «Los Vengadores«, que traía de vuelta de entre los muertos a Ellen Ripley. En concreto habían pasado doscientos años desde que Ellen Ripley se sacrificara en el aislado planeta prisión Fiorina 161 para destruir su último enemigo, un alien que anidaba en su vientre. Mediante unas muestras de su sangre unos ambiciosos científicos la devolveran a la vida a través de la clonación. Con esta resurrección, los investigadores pretenden que se concluya la gestación del alien que Ripley lleva dentro, que resulta ser una reina. Pero el plan va más allá: su intención es controlar a una nueva generación de la imparable horda xenomorfa y utilizarlos para sus propios fines militares. El arma definitiva. Sin embrago, los nuevos e implacables Aliens no están dispuestos a ser utilizados por los militares.
Mientras, en su nueva existencia, la Ripley clonada empieza a sospechar que la criatura contra la que lleva siglos luchando se ha apoderado de su ser. En un mundo que no es el suyo, Ripley sólo contará con la ayuda de Call, una joven mecánica, para acabar con la amenaza de un monstruo que está cada vez más unido a ella.
Protagonizada por Sigourney Weaver, Winona Ryder, Ron Perlman, Dan Hedaya, J.E. Freeman, Brad Dourif, Michael Wincott, Leland Orser, Raymond Cruz o Dominique Pinon, un clásico de las películas de Jean-Pierre Jeunet, «Alien: Resurrección» es una película fantástica que nos presenta a una nueva Ellen Ripley, más salvaje y animal, en una película que mezcla el universo particularísimo y la estética singular del director francés, que contó con la ayuda de su fiel amigo Marc Caro en la concepción y storyboard, con un excelente guión plagado de violencia y humor negro de Joss Whedon, para conseguir una película muy entretenida. Más de un crítico la ha comparado a un cómic, y creo que es una visión bastante acertada pues toda la historia, sus personajes, el atrezzo, las escenas de acción, los diálogos,… se podrían haber contado con viñetas y hubiese funcionado igual de bien.
Lamentablemente, en cualquier comparación con sus entregas precedentes, sobretodo las dos primeras, siempre quedará empequeñecida. Y eso que contó con un presupuesto de 70 millones de dólares, el más alto de toda la saga (y hasta seis veces más que la de Ridley Scott).
En resumen, un divertido y notable cierre para una de las mejores sagas de la historia del cine.
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Honestamente, yo también hubiese votado a la señora Polonia Castellanos como Gilipollas del año, pero de cada año, y sí,…