Tras enfrentarse, en el primer tomo, a un invasor de otro mundo nuestros amigos animales, antropomórficos, deberán someterse al tercer grado en unas improvisadas instalaciones que el ejército inglés ha montado en plena campìña inglesa. Así arranca el segundo arco de «Wild’s End«, titulado «El enemigo interior«.

Continúa la nueva guerra de los mundos en cómic de la mano de Dan Abnett y I.N.J Cullbard.
Dan Abnett y INJ Culbard están listos para jugar con la paranoia y las teorías de conspiración del ‘enemigo entre nosotros’ que prevalecen en historias que amamos como La invasión de los ladrones de cuerpos y Expediente X.
La invasión de la Tierra fue solo el inicio de este grupo de héroes. Mientras Clive, Susan, Fawkes y los otros supervivientes de la invasión alienígena de Iglesia del Cuervo de Abajo (Lower Crowchurch) tratan de hacer frente a lo que acaba de pasar en su pequeña ciudad, los militares llegan en un intento de encubrir el “incidente”. Los residentes de la ciudad son inmediatamente detenidos, interrogados y tratados como sospechosos. ¿Son espías alienígenas, colaboradores, simpatizantes? Clive, Susan y los demás necesitarán escapar del encarcelamiento si quieren correr la voz y advertir al resto del mundo, antes de que los extraterrestres regresen.

Dolmen Editorial nos ofrece esta segundo arco argumental de «Wild’s End» (que incluye los números 7 a 12) en un recopilatorio en tapa dura, a semejanza del americano publicado por Boom Studios, aunque éste en tapa blanda. Encontramos las portadas intercaladas entre capítulos, y las alternativas en las últimas páginas. Este segundo volumen no trae extras de ningún tipo. Recordemos que en el primer número Pérez Navarro redactó un artículo y, además, un ilustrador de una portada alternativa nos mostró el proceso de creación.
La historia pretende ser una adaptación (u homenaje) de «La Guerra de los Mundos» de H. G. Wells. Todo comenzó cuando Fawkes y Bodie, paseando por Bosque Alto, vieron caer desde el cielo algo parecido a una estrella estrella fugaz. En la siguiente escena fuimos al pueblecito Iglesia del Cuervo, una apacible aldea inglesa donde pudimos conocer a un recién llegado a la misma, el Señor Slipaway, que a la postre sería uno de los protagonistas de la historia. Fueron presentados otros personajes importantes en el desarrollo de «Wild’s End«, como el reportero Peter Minks, el abogado Gilbert Arrant o el joven Alph. En el tercer número aparece por primera vez la Srta. Peardew, una escritora de gran personalidad, que se unirá al grupo para huir de la extraña invasión.
Uno de los consejos a la hora de afrontar la lectura de este cómic es que no nos encariñemos demasiado de los personajes, pues aquí cualquiera de ellos puede ser aniquilado por el alienígena de turno. Al cierre del primer arco vimos el grupo reducido de número. Tras haber acabado con un alienígena, descubrimos el hogar flotante de estos seres que acechaba sobre las nubes. El ejército inglés irrumpe en esta continuación para causar más molestias que otra cosa, la burocracia es así. Dos nuevos personajes, Herbert Runciman y Lewis Confert, se unen al reparto para añadir más pimienta a la trama, ya que este último está íntimamente relacionado con la señorita Peardew.
Al principio, pensé que los variopintos textos que acompañan cada capítulo servían más de estorbo que para hacer avanzar la trama. Craso error. Gracias a ellos vemos un desarrollo más profundo de los personajes. Puesto que la parte en viñetas desarrolla una acción frenética, funcionan como perfecto contrapunto y además, da relevancia a esta obra. Este recurso recuerda al usado con frecuencia por Alan Moore en series como «Watchmen«, «La liga de los hombres extraordinarios» o sus aportaciones al mundo lovecraftiano. Nunca sobran.
Los personajes son animales semejantes a los que aparecieron en «Rebelión en la granja«, la popular novela de George Orwell, es decir, antropomórficos, pero a diferencia de ellos, de comportamiento enteramente humano. Todos son mamíferos. No hay aves, por ejemplo. Son característicos de la zona rural inglesa en la que se localiza la acción. Vemos gatos, conejos, cerdos, perros, zorros, venados, ardillas, etc. La personalidad de cada uno va acorde al animal: el sr. Slipaway es un sabueso y se comporta como lo haría un perro de su raza, fiel a sus amigos y valiente. El zorro Fawkes es rebelde y un poco bribón. Susan Peardew es una gata y como tal, detesta la compañía (está divorciada) y es desconfiada. De hecho, en los textos adjuntos que acompañan cada capítulo no se hace referencia alguna a su condición animal, todo lo contrario, en «El caso de la Identidad alienígena» (capítulo 3) describen a los protagonistas como seres humanos o eso creo entender.
El bando del ejército también aporta personajes muy interesantes: la Mayor Upton, el brigadier Winterbotton y el Señor Laidlaw, del ministerio de defensa, cada uno con su marcada personalidad. Con un cerco militar a la zona que recuerda al de la película «El pueblo de los malditos» (1960) y el descubrimiento de la nave que nos acerca a otro clásico inglés, «El experimento del Dr. Quatermass» (1955) y «¿Qué sucedió entonces?» (1967)
El escritor inglés Dan Abnett desarrolla un guion sin resquicios, en una serie que avanza capítulo a capítulo sin darnos un respiro. El dibujo de I.N.J. Culbard resulta adecuado: sin estridencias y desnudo de detalles innecesarios, se inspira en las ilustraciones de cuentos clásicos ingleses con animales antropomórficos tales como «El Viento en los sauces». Culbard esquematiza más su dibujo, eso sí.
En el tercer libro, de próxima aparición, asistiremos al final de esta serie. La última página de cómic de «El enemigo interior» nos deja totalmente en vilo. Un cómic muy recomendable.

Wild’s End #2: El enemigo interior.
Autores: Dan Abnett y I.N.J. Cullbard
Fecha de publicación: Septiembre de 2020
ISBN: 978-84-17956-79-0
Formato: 18x27cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 160
Precio: 24,90 euros