Retrocedemos unos cuantos años atrás para encontrarnos un nuevo tomo de «Mandrake, El Mago» dentro de la colección Sin Fronteras de Dolmen Editorial. Con el sugerente título de «El camino del peligro«, acompañaremos al trajeado mago en historias escritas por su creador, Lee Falk y por el dibujante Phil Davis.

Mandrake el mago. 1949-1953. El camino del peligro
Cómic Línea sin Fronteras, de Dolmen Editorial. Mandrake El Mago nº 3
Código EAN: 9788417956158 Editorial: Dolmen Ediciones
Formato: Cartoné. 192 págs. BN. En castellano.
Autoría: Lee Falk, Phil Davis
Precio: 29,95€

Mandrake y sus dos comparsas comienzan este libro en una selva africana, pero en seguida se sumergen en las historias surrealistas donde uno no sabe nunca si la imaginación desbordante la pone Mandrake o los personajes entre ridículos y amenazantes que se cruzan en su camino. Estas historias son base de mucho de lo que en el campo de los cómics vendría después: ya asoman los platillos volantes, los hombresplanta de Venus, se nos muestra una Disneylandia del mal que preludia a su modo el mundo desquiciado de Arcade en los X-Men del lejano futuro, y se preludia a Steve Ditko en esa divertida aventura del robo misterioso en los grandes almacenes.

En concreto, esta recopilación incluye páginas publicadas originalmente en los dominicales (Sunday pages) durante los años 1949 a 1953. Dolmen nos ofrece una versión en blanco y negro de estas historias, más accesible para la editorial. Si en tomos anteriores nos encontrábamos con tres tiras, en esta ocasión son dos tiras, compuestas de 6 viñetas (3 y 3), siendo la primera la que incluye el cajetín del título junto a la escena de entrada. Estas páginas aparecían en los periódicos dominicales en formato vertical, pero dada su estructura, también podían mostrarse en apaisado sin afectar para nada al dibujo o narración. King Features Syndicate, Inc. era la empresa encargada de suministrar Mandrake junto con otros muchos personajes a los diferentes diarios americanos, británicos y finalmente, del mundo entero.

Lee Falk (1911-1999) dibujó las primeras tiras de Mandrake the Magician, que creó en 1934, pero al poco Phil Davis se unió al escritor para aportar su talento en el apartado gráfico. Este dibujante también contó con ayudantes, como Ray Moore, que en 1936 se lanzó a dibujar la segunda creación de Falk The Panthom.

La mujer de Phil Davis, Martha, también le ayudó en la plasmación de las aventuras del prestidigitador, sobre todo en el aspecto físico de Narda, la compañera del protagonista, así como de su vestimenta. Esta etapa coincidió con la Segunda Guerra Mundial, en la que Davis sirvió en el ejército norteamericano dirigiendo e ilustrando los manuales de instrumentos de los bombarderos A-25. Davis reconoció que, sin la ayuda de su esposa, no hubiera podido continuar con la tira. Tras la guerra, Mandrake siguió con los guiones de Falk y las ilustraciones de Davis hasta el fallecimiento de éste en 1964. Su esposa Martha retomó la tira hasta la llegada de Fred Fredericks.

Nos encontramos con una serie de aventuras protagonizadas por Mandrake, su compañera (¿sentimental?) Narda y su fortachón amigo africano Lothar. Son historias ligeras, repletas de fantasía sin mucho fundamento. La mayoría de ellas rozan el absurdo en su desarrollo. La magia de Mandrake salva la papeleta en casi todas, usando unos trucos que parecen no tener límite: Crea alucinaciones, hace levitar, hipnotiza, entre muchos otros. Mandrake es un tipo honesto, que no tiene miedo al peligro, y que busca la justicia o resolver cualquier entuerto. Todavía no posee la mansión de Xanadú y vive en un modesto chalet (¡se lo roban!).

En la primera aventura encontramos al grupo en un territorio salvaje selvático. Allí deben lidiar con los indígenas y animales salvajes (hasta hay un tigre que no pinta mucho allí). Llegan a la guarida de un personaje que vive en un piano gigante y amaestra a monos que hacen música y… ¿Hace falta que siga? El siguiente giro de la trama, en donde Mandrake y compañía eligen el camino peligroso para regresar a Argos, nos muestra, tras siete peligros, la llegada a la tierra de Leteo, un lugar donde la gente vive atrapada en el olvido por culpa de Loro, un villano vengativo.

Son casi 190 páginas de aventuras de ese estilo, donde aparecen ladrones de casas, una ballena gigante que esconde un secreto, un fantástico viaje a Venus donde habitan los hombres-planta, Lothar jugando al futbol americano en los Tigers, unos ladrones de joyas con guarida submarina y muchas más aventuras que no tiene otro objetivo que divertir al lector y hacerle pasar un rato ameno. Lothar habla en infinitivo aún, y hasta unas cuantas tiras, el texto acompaña a la imagen sin bocadillos, tipo Príncipe valiente, para entendernos.

Con un dibujo claro en sus líneas a la par que bonito, y un guion que va al grano, este nuevo volumen deja atrás las engorrosas repeticiones de anteriores tomos con viñetas redundantes. Ahora solo un breve resumen nos acompaña en la primera viñeta. Por ello me atrevería a decir que las tiras de Mandrake publicadas en estos años tienen más encanto que las posteriores, se leen con más avidez y son muy entretenidas. Por ello Mandrake ha pasado a la Historia del Cómic.