Mandrake, el mago con chistera, levita y elegante bigote, regresa en un nuevo volumen titulado «El abominable hombre de las nieves«. ¿Usará su infalible hipnosis para cautivarnos con sus andanzas? Ahora lo veremos.

Los misterios siguen salpicando las andanzas de Mandrake el mago y sus inseparables Lothar y Narda. Cualquier cosa puede sucederle al mago de la chistera y los pases hipnóticos: centinelas de otros mundos que esperan que la humanidad llegue a la era espacial, forajidos que reviven el lejano oeste, un caballo enmascarado que roba y habla… o el encuentro con los abominables hombres de las nieves.

Este nuevo volumen del famoso mago, perteneciente a la colección Sin Fronteras, que Dolmen Editorial nos ofrece con regularidad, contiene las páginas dominicales publicadas en los diarios norteamericanos entre 1959 y 1962. Lee Falk y Phil Davis firman estas historias que van dirigidas a un público muy joven, y esquivan cualquier mención a la realidad política y social del momento. Recordemos que en el comienzo de la década de 1960 estábamos en plena Guerra Fría entre los bloques formados por Estados unidos y la Unión Soviética, y a un paso de la crisis de los misiles de Cuba de 1962. Mientras esto sucedía Mandrake y sus amigos disfrutaban de una vida acomodada en su bonito hogar, solo interrumpida por las alocadas aventuras en las que se veían inmersos cada dos por tres.
Diríamos que Mandrake, El Mago se encuentra anclado en la década de los cuarenta, los treinta, o incluso los veinte, si no fuera por los capítulos en los que entra el juego la aventura espacial, que los arrastra al mundo moderno.
En el primero, titulado «El vigilante«, Mandrake y Narda investigan unos extraños agujeros avistados por el geólogo Tate, que les habla de un temblor de la montaña que piensan que sucede cuando despegan los cohetes de Cabo Cañaveral. Hay una referencia a proyectos como el del Sputnik o el Explorer, y también a la explosión de bombas atómicas y de hidrógeno. Nada de esto tiene que ver con el enigma que resolverán cuando encuentren a los extraños habitantes del interior de la montaña, toda una fantasía pseudocientífica.
El viejo Oeste revisitado comenzará cuando de regreso, Mandrake y Narda, encuentren un pueblo llamado Willowbend en mitad del desierto. En esta corta aventura, el mago hará uso de sus poderes para frenar a los desmadrados bandoleros. La siguiente empresa es aún más boba que la de los vaqueros. Se titula «El caballo ladrón«. Con eso está dicho todo.
A Falk y a Davis no se les puede negar que usen la imaginación al máximo, como demuestran en la historia que da título al volumen, «El abominable hombre de las nieves«, criatura que no resulta ser lo que parece. Dentro del Monte Arat, Mandrake descubre una ciudad dorada habitada por los dioses del Olimpo, que se han acomodado y se dan a la vida moderna como si de un balneario de invierno se tratase. Un lugar que mantienen en secreto, pero han de dejar atrás para no ser descubiertos por los cotillas de siempre. Ya de vuelta del dichoso monte Arat, Mandrake, Narda y Lothar deberán hacer frente a los peligrosos moradores del desierto y a un tipo al que denominan ‘El demonio fotógrafo’. Hay un truco que nuestros amigos desbaratarán, por supuesto.
La segunda mitad de este libro contiene las mejores aventuras, todas de corte fantástico. En tiras publicadas en un tomo anterior vimos como Mandrake y compañía se hacían amigos de Magnon, emperador de un millón de planetas. Tanto es así que a su hija la llamó Nardraka, en honor a Narda y a Mandrake. Les dio un reloj cuya alarma, al pulsarla, enviaría una señal para pedir ayuda al emperador, que prometió acudir raudo a la llamada. Ha llegado el momento de usarlo, pues la tierra está en grave peligro por una entidad misteriosa de otra galaxia, tan amenazadora para cualquier planeta como el Galactus de Marvel Comics, del cual es una especie de borrador, según propone Rafael Marín en el prólogo. Antes de esta epopeya titulada «La cosa del espacio«, Magnon ayuda a Mandrake en «¡Los piratas del agua!» donde unos piratas del espacio exterior se dedican a robar el agua de lagos y embalses.
«¡Un atraco en el aire!» es otra de esos relatos en los que se concede un respiro a las empresas de mayor envergadura. Tras esta cortísima ocurrencia, los autores de esta tira traen de vuelta a unos habitantes del espacio que harán una quedada en la Tierra para llevar a cabo una conferencia por la paz en la que se verán implicados nuestros amigos. En esta fábula, llamada «La conferencia en la cumbre«, echamos de menos el color de las páginas dominicales, ya que cada alienígena responde por un planeta con una singularidad especial que tiene que ver con su cromatismo.
En las tres últimas historias cambia el formato de la página de dos tiras a tres, cuya razón ignoro. Incluso en el estilo de dibujo se nota cierta variación. «La distracción» y «El coleccionista» suceden en entornos urbanos, la primera de ellas con un robo a un banco, usando la liberación de los animales de un zoo como distracción; en la última, un extraño ser coleccionista de obras de arte se las lleva pagándolas a su manera.
Las tiras de Mandrake, El Mago se leen fácilmente y rápido, y proporcionan diversión y entretenimiento. Por alguna razón han pasado a la Historia y siguen reeditándolas, ¿no?

Mandrake, El Mago (1959-1962): El abominable hombre de las nieves
Guión: Lee Falk
Dibujo: Fred Fredericks
Fecha de publicación: Marzo de 2021
ISBN: 978-84-18510-65-6
Formato: 28x21cm. Cartoné. Blanco y negro
Páginas: 168
Precio: 29,90 euros