El pedo, ese gran incomprendido. La faltulencia sonora y grosera o el gas silencioso y con olor a podedumbre. ¿Quién hubiera imaginado que tan noble arte, denostado socialmente, era material para un juego de mesa? «Prrrt…» de Ludovic Maublanc y Bruno Cathala, publicado por Asmodée Ibérica, es la respuesta.

image1Prrrt…
Se escucha de fondo un ruido sordo, y una peste tremenda invade la habitación…
¿Quién se ha tirado un pedo?
¿Debo dirigir mis sopechas hacia otro jugador? ¿Acaso seré yo el causante de este hedor?
En la oficina, en una cena romántica, en el coche con la famila…¡Nunca sabrás dónde se va a desencadenar el desastre! ¿Serás capaz de encontrar al autor?

Los diseñadores y creadores de juegos defienden siempre que lo más importante de su trabajo es la mecánica del juego, que su funcionamiento sea equilibrado, que la jugabilidad esté garantizada y que la complejidad se ajuste a los potenciales jugadores. La ambientación sería lo de menos, un mero atrezzo para dar color a una mecánica. No importa si son manzanas, «Star Wars» o unos pájaros furiosos persiguiendo a unos cerdos que les han robado los huevos. Pero, ¿pedos? De todas maneras es evidente que un juego también gana enteros si el juego puede lucir en su caja la imagen de productos de consumo masivo como «Star Wars», «Canción de Hielo y Fuego», «Conan» o «Aguila Roja», por poner unos ejemplos perfectamente ilustrativos de lo que queremos explicar. Pero, ¿pedos?
«Prrrt…» es un juego de cartas, de audacia y «bluffing» creado por Ludovic Maublanc y Bruno Cathala («Mr. Jack», «Dice Town», «Ostriches», «Cyclades»,…) para Hurrican, ilustrado por Sandra Tagliabue, en el que los jugadores, de tres a siete, tendrán que calcular el riesgo de negar la autoría de este atentado a los sentidos, o asumirlo para evitar un mal peor, mientras el resto de los jugadores se señalan con el dedo…
El juego, con 110 cartas, funciona con cartas de olor y cartas de persona. Las primeras marcadas de 0 a 7 por el grado de olor que flota en el ambiente y las segundas, de 1 a 10, dependiendo de la vergüenza que es capaz de soportar en caso de que sea declarada culpable.

Más información en www.asmodee.es