Tercer cruce entre Superlópez y el Supergrupo, aunque el protagonismo titular se lo lleva el primero y los segundos asumen su papel de secundarios en un álbum que recuerda algunos de los mejores momentos del Supergrupo y Superlópez, con Superlópez y Los Demoledores Efepé y Jan vuelven a trabajar juntos y la maquinaria está cada vez más engrasada.

Superlópez y Los Demoledores

Guión: Efepé
Dibujo: Jan
Editorial: Ediciones  B
Formato: Cartoné
Páginas: 46 a color
Precio: 12 €

Disfrutar de un tranquilo día de playa. Eso es lo que pretendían López y sus amigos, Luisa y Jaime. Pero, cuando se entrometen los intereses urbanísticos, un grupo de “supuestos” villanos, los Demoledores, y otro grupo de “supuestos” héroes, los Ligones Justicieros, el enredo está servido y Superlópez tiene que intervenir. ¿Podría complicarse el asunto todavía más?…

¡Claro que sí, estando de por medio el Supergrupo puede darse por seguro!

Hace unos pocos días Noren compartió con nosotros su reseña de Superlópez. ¡El Supergrupo y la guerra de las Latas!, que se sumaba a mi propia reseña de ese mismo título (aunque anterior y mucho más interesante que la de Noren, jejejeje), atrás quedaban los otros dos nuevos encuentros entre el Supergrupo y Superlópez; El Supergrupo: El Superretorno y Otra vez el Supergrupo, uno en la extinta EDT (antes Glénat España) y el otro también con Ediciones B.

El caso es que esos álbumes eran divertidos, aunque no estaban al nivel de los que para muchos son la cúspide de las aventuras de Superlópez y el Supergrupo, es decir, los dos álbumes originales; El Supergrupo y ¡Todos contra uno, uno contra todos!, pero se notaba que Efepé y Jan comenzaban a calentar motores, a recuperar parte de la chispa que tuvieron sus colaboraciones, o al menos esa era mi impresión y tras leer Superlópez y Los Demoledores no puedo dejar de pensar que es así, que la serie va a más y es que no sólo tenemos una denuncia social que ataca a Florentino Pérez, perdón, Gómez y a ese tipo de empresarios que se hacen de oro a costa de los contratos públicos que acabamos pagando entre todos (con dos ejemplos que, seguro, reconoceréis, el del hotel de El Algarrobico y esa plataforma petrolífera que tal vez haga referencia al Proyecto Castor) sino que además meten 13 páginas de pelea con los Ligones Justicieros (descarada parodia de la Liga de la Justicia) en los que Efepé no puede evitar (ni lo intenta, vamos) meter unas cuantas puyas a los héroes de la Distinguida Competencia. Son estas, precisamente, las páginas más entretenidas del volumen (junto a las diez primeras, cuando el Supergrupo se encuentra con López en la playa en compañía de Jaime y Luisa) , aunque revisando el tomo tengo que reconocer que todos los momentos con Superlópez y el Supergrupo en “pantalla” son muy divertidos, llegando a arrancarme varias carcajadas como antaño.

¿Está al nivel de las Dos Grandes Albums de el Supergrupo? Pues no, pero con cada álbum se acortan las distancias y en este tan sólo se echa en falta un “enemigo frikie” en lugar de esos Demoledores que se ven beneficiados de la torpeza de el Supergrupo y de Superlópez para llevar a cabo sus “misiones”, si la aventura nos hubiese llevado hacia una conspiración judeomasonica en la que algún supervillano parodiado, de Marvel o DC, fue el enemigo a batir y los Ligones Justicieros fuesen, a la vez, ayuda y estorbo seguramente estaríamos ante otro álbum mítico. A pesar de ello Superlópez y Los Demoledores es un tomo muy divertido y entretenido en el que Jan y Efepé dan rienda a suelta a la crítica social ante esos empresarios de de boquilla y postín que tanto daño hacen con sus megaproyectos mientras se llenan los bolsillos a manos llenas. ¿Hubiese sido una mejor aventura sin esa denuncia social? Posiblemente, pero el camino que ha seguido Superlópez durante estos casi 40 años ha imbuido al personaje de esa crítica social y aunque personalmente pienso que éste funciona mejor cuando parodia el género de superhéroes (de verdad que me encantaría saber qué ha sido de la parodia del Thor aquel que cada vez que levantaba los brazos llovía, o del Spiderman que cada vez que te daba la mano te llenaba la cara de telaraña) aquí se ha buscado un equilibrio entre la parodia y la crítica social, algo que funciona, no se puede negar.

La serie de álbums de Superlópez ha sufrido un aumento de la periodicidad, ha pasado de publicar 2 títulos al año a tres, y eso se está notando en el trabajo de Jan, que no descuida los primeros planos, pero sí los fundos, que ha pasado de las acuarelas al ordenador y que, aún así, aún así, mirar cada viñeta… es una gozada, y es que la expresividad que le da a cada personaje refuerza maravillosamente cada golpe de humor, cada cabreo de Luisa, cada hartazgo de SuperlópezNacho Fernández hizo un buen trabajo con su versión de el Supergrupo, pero nadie puede sustituir a Jan a los lápices, nadie. JanSuperlópez son únicos e inseparables, y lo mismo debería decirse del Supergrupo, nadie los dibuja como él.

He disfrutado con Superlópez y Los Demoledores, me gusta que Efepé y Jan colaboren de nuevo, me gusta que se vuelva a producir parodia del género de superhéroes y me gusta cómo estos álbums van a más con cada número. Al finalizar este tomo estaba deseando releerlo y releer el resto de cruces entre Superlópez y el Supergrupo, sentía como que una pequeña parte de mi infancia había regresado, y eso no es poco, ¿verdad? Por cierto, ya se ha confirmado que habrá un nuevo álbum en manos de Efepé y Jan, una gran noticia.