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Es innegable que algo había pasado entre los episodios séptimo y octavo de «Star Wars«, pues la ruptura que supuso «Los Últimos Jedi» con la trama iniciada en «El Despertar de la Fuerza» despertó muchísimas críticas, quejas y preguntas que quedaron sin responder. No hizo falta. El director Rian Johnson fue invitado a marcharse, una decisión que muchos aplaudieron con entusiasmo, Kathleen Kennedy decidió que el primer candidato para substituirlo, Colin Trevorrow, no era el adecuado y J. J. Abrams volvió al universo galáctico para cerrar lo que había comenzado en 2015. Para poner las piezas en su sitio. O, al menos, intentarlo.

Dirigida por J. J. Abrams, y protagonizada por Carrie Fisher, Mark Hamill, Adam Driver, Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Anthony Daniels, Naomi Ackie, Domhnall Gleeson, Richard E. Grant, Lupita Nyong’o, Keri Russell, Joonas Suotamo, Kelly Marie Tran, Ian McDiarmid y Billy Dee Williams, el noveno capítulo de la franquicia galáctica, titulado «Star Wars: El ascenso de Skywalker«, nos contó que los restos de la Resistencia se enfrentan de nuevo a la Primera Orden un año después de los eventos narrados en «Star Wats: Los últimos Jedi«. Mientras Rey culmina su entrenamiento como Jedi, el resucitado Emperador Palpatine, que ha vuelto de entre los muertos, amenaza con una flota imparable, obligando a los héroes a buscar una última esperanza galáctica.

Aunque «Star Wars IX: El ascenso de Skywalker» no ha pasado a los anales de la historia del cine, más bien al contrario, es evidente que los productores de Disney contrataron a J. J. Abrams para corregir los múltiples errores de Rian Johnson, que había llevado la saga por unos derroteros difíciles de resolver en su irregular «Star Wars VIII: Los Últimos Jedi«. Además Abrams era un director eficaz, que sabía ofrecer al fan lo que quería, sin experimentos ni inventos, y eso lo hacía el candidato perfecto para cerrar la franquicia. Puro fan service, como se suele decir.

La película fue un éxito de taquilla, recaudando 1074 millones de dólares cuando el presupuesto había sido de 275 millones de dólares. También recibió tres nominaciones a los premios Oscar en las categorías mejor banda sonora, mejor edición de sonido y mejores efectos visuales, aunque no ganó ninguno de ellos.

Desde una perspectiva realista, es difícil negar que el espectáculo audiovisual y su capacidad de entretenimiento constituyen la principal fortaleza de esta tercera trilogía de «Star Wars«, que cierra su ciclo con «Star Wars IX: El ascenso de Skywalker«. Sin embargo, esos aspectos acabarán perdiendo vigencia con el paso del tiempo y probablemente será recordada como la peor de las tres. En cambio, la segunda trilogía, pese a las numerosas críticas y reproches que ha recibido, y a sus evidentes defectos, presenta una mayor coherencia narrativa, una planificación más sólida y una fidelidad más clara a la visión original concebida por George Lucas. A veces el paso del tiempo nos da una visión más nítida de las cosas.

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