Los aficionados a los cómics de “Star Wars”, y al universo expandido de la saga galáctica creada por George Lucas, están enhorabuena con la editorial Planeta DeAgostini, que ha ido publicando abundante material de Dark Horse durante los últimos años. Entre todo ello se encuentran joyas (“Los Jedis contra los Sith” de Macan, Bachs y Fernández), productos infumables (“Star Wars: Imperio Carmesí”), algún producto menor como “Star Wars: El Poder de la Fuerza” o éste, el primer volumen de “Star Wars: Rebelión“.

image1Jorin Sol, un estratega rebelde rescatado recientemente de manos del Imperio, se recupera tranquilamente de esa experiencia traumática en la enfermería de la nave de mando de la Alianza. Cuando se despierte, será la mayor amenaza para la rebelión desde la Estrella de la Muerte. Mientras, el teniente imperial Janek ‘Tank’ Sunber ha contactado con Luke Skywalker con la esperanza de desertar y unirse a la Alianza Rebelde. ¿Ayudará Luke a su amigo de la infancia u obedecerá las órdenes de la princesa Leia, que cree que Tank está tramando algo para capturar al mayor héroe de la rebelión?

Ya hace treinta y pocos años que una película de astronaves y alienígenas por la que ningún estudio apostaba consiguió dar forma a un producto tan lucrativo, longevo y significativo para la cultura popular como “Star Wars”. ¿Irrepetible? Los más sesudos ejecutivos, productores y analistas de Hollywood siguen dando vueltas al asunto, buscando la fórmula del éxito para repetirla. “Harry Potter”, “Matrix”, “Canción de Hielo y Fuego”, los universos de superhéroes de Marvel y DC… Algunos se han acercado, pero ninguno lo ha conseguido. Un esfuerzo infructuoso. Quizás el azar hizo coincidir el momento, el lugar, el autor, el público y la idea.
“La Guerra de las Galaxias” consiguió crear a su alrededor un fenómeno nunca visto, que no se limitó a las tres películas estrenadas en los cines de todo el mundo. El genio de George Lucas supo ver más allá, o la fortuna le permitió acertar en su arriesgada apuesta. “La Guerra de las Galaxias” era la semilla, pero el fruto de esa semilla era un inmenso y robusto árbol que tenía muchas ramas, sólidas y largas. La rama de una nueva forma de entender el cine como espectáculo de masas, llevado hasta un nivel tan elevado que sólo Steven Spielberg sería capaz de elevar más. La rama de una nueva manera de integrar los efectos visuales y los efectos de sonido en la pantalla, en la misma trama de la película, dando origen a las empresas Industrial Light & Magic y Lucasfilm Ltd. THX Sound System que tantos dividendos le darían a George Lucas. La rama de un lucrativo sistema de comercialización y la explotación de los productos asociados a la película, dando origen a la industria del merchandising (para disgusto de la productora 20th Century Fox, que le cedió todos los derechos de comercialización de productos de merchandising al director de la película). Y la rama sobre la que se sostiene trasladar la idea a otros formatos (libros, cómics,…) o a nuevos formatos incipientes en los que se detecta potencial (videojuegos, juegos de rol,…). Posiblemente, sin quitar importancia a ningún aspecto de los anteriores, pioneros en sus respectivos campos y faro de referencia para quienes llegaron detrás, la aportación con más rédito (comercial, creativo, artístico) de “Star Wars” fue el Universo Expandido. Pero, ¿qué es el Universo Expandido?

George Lucas entendió enseguida que todos los productos generados alrededor de la trilogía original estaban limitados por lo que se contaba en ella, en los escasos cuatro años de sucesos que hay entre el asalto imperial a la corbeta coreliana rebelde Tantive IV de la Princesa Leia hasta la derrota ¿definitiva? del Imperio en las lunas de Endor, en el año 4 dBY (después de la Batalla de Yavin, según la cronología del Universo Expandido). Si quería hacer crecer su “Star Wars” debía expandir el arco cronológico de los acontecimientos, hacia atrás y hacia adelante. Lejano pasado y futuro. Ancestros y descendientes.
Se considera que la primera aventura del Universo Expandido apareció en 1978, en un cómic que narraba una pequeña historia sobre Han Solo y Chewbacca escapando de unos caza recompensas. Era la primera vez que un autor se salía del camino trazado por la película, pero una vez abierta la puerta no volvería a cerrarse: la novela “Splinter of the Mind’s Eye” (“El Ojo de la Mente”) de Alan Dean Foster publicada en 1978 por DelRey que fue escrita como secuela de la primera película por si no llegaba a fructificar la trilogía que George Lucas tenía prevista, las series de animación “Droids” y “Ewoks” en 1985, la atracción “Star Tours” del parque de atracciones Disneyworld, el videojuego para PC “X-Wing: Space Combat Simulator” de 1993,… El material contenido en el Universo Expandido amplía y continúa las historias contadas en las películas, y añade otras muchas, siempre dentro de la cronología oficial. Sin contradecir a cualquier otro elemento del Universo Expandido ni a las películas.
El crecimiento de este Universo Expandido en los últimos diez años del siglo XXI ha sido abrumador y se ha sostenido en tres pilares fundamentales, ramas de esa semilla primigenia que antes hemos mencionado. El primero los libros, centrados sobretodo en los acontecimientos inmediatamente posteriores a la caída del Emperador como la lucha contra los restos de las fuerzas imperiales reunidas alrededor del Gran Almirante Thrawn, la boda de Han Solo y la princesa Leia, el nacimiento sus hijos Jaina, Jacen y Anakin, la relación de Luke Skywalker con la asesina Mara Jade, la muerte del wookie Chewbacca, la instauración de la Nueva República, la creación de la Nueva Orden Jedi… El segundo los cómics, que en su mayoría trasladan a su formato historias narradas en videojuegos y libros. El tercero los videojuegos, que desde principios de los años 90 se convirtieron en la experiencia más directa para trasladar a los aficionados a la saga ideada por George Lucas hasta el Universo Expandido, y que en breve vivirán su salto más ambicioso con el MMORPG “Star Wars: The Old Republic”.
Después de todo lo que hemos explicado es curioso constatar que, y es un hecho contrastado, mientras la segunda trilogía de “Star Wars”, las precuelas ideadas por George Lucas “La Amenaza Fantasma”, “El Ataque de los Clones” y “La Venganza de los Sith”, tienen más detractores que seguidores, granjean más rechazo que admiración, en los otros productos derivados de la saga, como los libros, los cómics o los videojuegos, la tendencia es la contraria. El producto ha superado a su propio creador, que se ha quedado atrás.

En el marco concreto de los cómic ambientados en el universo expandido de “Star Wars”, y como suele suceder con cualquier producto derivado en un marco mayor, hay de todo. Tal y como hemos comentado en la entrada de este artículo, hay joyas que merecen un capítulo aparte para el magnífico trabajo de sus dibujantes y de los guionistas (como “Los Jedis contra los Sith” de Macan, Bachs y Fernández o la adaptación al cómic de la trilogía literaria de Timothy Zahn “Heredero del Imperio“) pero también hay verdaderas bazofias que deberían ir directas a la hoguera, un montón de papel desaprovechado para plasmar historias que no estan a la altura del precedente al que deben rendir pleitesía. ¿De qué títulos estoy hablando? Es cuestión de opiniones, pero yo recomiendo no invertir ni un euro en las dos entregas de “Imperio Oscuro” o en el “Imperio Carmesí”. Entre unos y otros, con algunos detalles que merecen la pena pero sin alcanzar la brillantez, títulos como “Star Wars: Tiempos Oscuros”, “Star Wars: Caballeros de la Antigua República”, “Star Wars: Legado”, “Star Wars: Imperio”, o el título que nos ocupa en esta ocasión: “Star Wars: Rebelión”.

“Star Wars: Rebelión” es un cómic de Rob Williams, Thomas Andrews, Brandon Badeaux y Michel Lacombe para la editorial Dark Horse Comics y Lucas Books, publicada en castellano por Planeta DeAgostini en Julio del año 2011, que se sitúa unos nueve meses después de la batalla de Yavin y de los acontecimientos narrados en “La Guerra de las Galaxias”, antes del ataque de las fuerzas imperiales a la base rebelde Echo del planeta helado de Hoth. “Star Wars Rebelión” es la continuación de los sucesos de “Star Wars: Imperio” que Planeta DeAgostini publicó en castellano a lo largo de seis entregas. En los EE.UU empezó su publicación en Abril del 2006, se interrumpió en 2008 durante seis meses para dejar espacio a los cómics de “The Clone Wars”, coincidiendo con el estreno de la película, y después se canceló oficialmente, para dar paso a “Star Wars: Invasión”.

La excusa para introducir nuevos personajes relevantes en el argumento de este primer volumen explosivo lleno de emboscadas imperiales, espías rebeldes y el terrorífico Darth Vader dando rienda suelta a su maldad, está cogido con pinzas. Pobre, pueril, poco trabajado. En “Mi hermano, mi enemigo”, tras un prólogo precipitado resuelto en unas pocas páginas los autores nos presentan al teniente Janek ‘Tank’ Sunber, un viejo amigo de Luke Skywalker en Tatooine que se enroló en las fuerzas imperiales, se enfrentó al héroe de los rebeldes durante un ataque rebelde a la colonia de esclavos de Kalist VI y ahora vive en un dilema moral sobre su afiliación al bando correcto o incorrecto del conflicto. También conocemos a Jorin Sol, un dócil ingeniero que cayó en las manos del Imperio, que le torturó en busca de sus conocimientos sobre los protocolos de navegación hiperespacial de la Alianza, que permitiría al Imperio atrapar y aniquilar a la flota rebelde. Dos peones en un guión repleto de traiciones y engaños, algunos muy previsibles y otros no tanto, donde también participan un Luke Skywalker que aún no es un Jedi (antes de su paso por Dagobah y las lecciones del maestro Yoda) o la princesa Leia Organa y algunos interesantes secundarios que merece la pena destacar, aunque sus aportaciones son breves, como el gangster Raze o el responsable de la red de espías de los Rebeldes, Tungo Li, que considera que Luke es un campesino con suerte pero no un héroe. Ni rastro de Han Solo, C3PO, R2D2 o Chewbacca. ¿Quizás en el segundo volumen, titulado “The Ahakista Gambit”, o en el tercero, “Small Victories”, podremos disfrutar de estos carismáticos personajes que garantizan más “punch” que los aburridos y apáticos gemelos Skywalker? En el bando de los imperiales, el Lord Oscuro del Sith Darth Vader o el mismísimo Emperador Palpatine nos dedican un par de apariciones breves pero muy trascendentes para explicar los secretos que se esconden detrás de los enigmáticos Jorin Sol y Janek ‘Tank’ Sunber.
Pero si el guión de Rob Williams y Thomas Andrews es irregular en conjunto y algo desordenado en su desarrollo, previsible en los acontecimientos y mal narrado en la sucesión de escenas, por suerte la parte gráfica roza el sobresaliente. El dibujo de Brandon Badeaux (“G.I. Joe: A Real American Hero”, “Gears of War”, “Star Wars Tales”) está a la altura y el color de Wil Glass no se queda atrás, aunque a medida que avanzan los capítulos se aprecia cierta decadencia en este artista habitual de las portadas de los cómics de “Star Wars” de Dark Horse (como “Marked”, “Skywalkers”, Run Mace Run”,…). Algo es algo, pero son estos motivos los que nos han llevado a dejar este cómic a medio camino entre lo mejor y lo peor de “Star Wars”.

En conclusión, sin hurgar demasiado en la herida, el cómic “Star Wars: Rebelión” es un título menor dentro de los cómics de la saga galáctica que publica en castellano la editorial Planeta DeAgostini, y solamente recomentable para quienes idolatran el Universo Expandido, ese lienzo en blanco que permite sacar a la imaginación a pasear y extender hasta el infinito una idea afortunada e ingeniosa de un director de cine que en 1977 dio en el blanco.

Star Wars Rebelión num.01: Mi Hermano, Mi Enemigo.
Guión: Rob Williams y Thomas Andrews
Dibujo: Brandon Badeaux y Michel Lacombe
Color: Wil Glass
Portada: Brandon Badeaux y Wil Glass
Edición original: “Star Wars: Rebellion” vol.1 (USA)
Editorial: Planeta DeAgostini
Colección: Star Wars
Fecha de publicación: Julio del 2011
ISBN:978-84-684-0088-4
Formato: 16,8×25,7cm. Rústica. Color.
Páginas: 128
Precio: 14,95 euros