Aquí tenéis la reseña de “Furia“, de Jonathan Kellerman, un libro de La Factoría de Ideas que se adentra en el género negro y el thriller y que ha convencido a nuestra reseñadora.

"Furia" (Jonathan Kellerman, La Factoría de Ideas)FURIA
JONATHAN KELLERMAN
LA FACTORIA DE IDEAS
Nº páginas: 352 pags 
Lengua: CASTELLANO 
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788498006681 
Nº Edición:1ª 
Año de edición:2011
Plaza edición: MADRID 
Troy Turner y Rand Duchay eran unos adolescentes cuando secuestraron y asesinaron a Kristal Malley. Troy, sociópata sin remordimientos, murió de forma violenta en el correccional. Rand, en cambio, consiguió sobrevivir a la condena. Ahora, con veintiún años, se ha convertido en un joven angustiado con la necesidad de hablar, una vez más, con el psicólogo Alex Delaware. A medida que Delaware y su amigo Sturgis revisan el truculento asesinato que destrozó a toda una comunidad, descubren un escalofriante legado de locura, suicidio y múltiples asesinatos. Y cuanto más comprenden el atroz crimen, más angustiosamente cerca se encuentran de desenmascarar al monstruoso orquestador de esta espiral de destrucción.

Ya avisamos el día que hablamos de este libro como novedad, que Jonathan Kellerman es un autor cuyas novelas si se caracterizan por algo es por una historia contundente que deja sin palabras al lector. Personalmente, a mí ya me había cautivado con “Compulsión” y “Bones”, y ahora ya reconozco que lo tengo entre uno de mis escritores favoritos de thriller policíaco.

En esta novela, Kellerman nos lleva de nuevo a la ciudad de Los Ángeles para presentarnos el caso del asesinato de la pequeña Kristal. Si de por sí ya es una tragedía la pérdida de una niña, la situación se agrava cuando los culpables resultan ser dos adolescentes de trece años sin ningún remordimiento sobre lo que han hecho. De esta manera, Kellerman, sin ningún tipo de adorno ni floritura en la historia, nos lanza a la cara una realidad que si bien, por suerte, no ocurre de manera diaria, si que ocurre cada determinado tiempo, y que, cuando tiene lugar, nos hace plantearnos la cuestión sobre qué estamos haciendo con nuestros jóvenes que son a la vez nuestro futuro…

Pero, lejos de plantearnos un drama social que reinvidique una sociedad mejor, más calidad en la asistencia y ayudas a los desfavorecidos, y la posibilidad de llevar “por el buen camino” a los adolescentes que se desvían, Kellerman prefiere jugar con los personajes y presentarnos la parte oculta de nuestra sociedad actual: padres jóvenes que tienen hijos sin estar preparados para cuidarlos, jóvenes abandonados a su suerte por sus familias por no ser capaces de centrarles, una burocracia completamente desfasada que no da cabida a todos y que no garantiza ningún control… todo un campo de cultivo perfecto para sociópatas y asesinos sin escrúpulos que campan a sus anchas sin ser vigilados ni descubiertos…

Con un ritmo bastante rápido, y sabiendo jugar bien con los datos que nos va proporcionando a cuentagotas, Kellerman nos lleva a descubrir que todo lo que nos cuenta en la primera parte del libro, y que nos permite pensar o intuir por dónde va a ir la historia, es completamente diferente a lo que es en realidad… o lo que es lo mismo, juega con nosotros mostrándonos las miserias y grandezas de cada uno de los personajes, haciéndonos pensar los motivos por los que cada uno podría haber sido el artífice de tal barbarie, e incluso, nos hace pensar o sentir en determinados momentos, que los dos chicos adolescentes, mano ejecutora demostrada, son en realidad víctimas de una sociedad que no les ha dado ni una posibilidad, y además han sido utilizados por mentes mucho más crueles y perversas para llevar a cabo sus planes…

Sin duda, estamos ante un auténtico thriller policíaco de corte americano, clásico en determinados momentos, cargadísimo de acción en otros, y con una resolución del caso que deja completamente sin palabras, por inesperado, por presentar unos motivos que rayan en una crueldad inimaginable y por llevarnos a una historia de las que gustan y te dejan marcado…

PUNTUACIÓN: 9. Increíble… cuando la venganza raya en la demencia, nadie está a salvo.