Desde hace unos años Mark Millar se da el lujo de seducir a los mejores dibujantes del momento para colaborar con él en su MillarWorld, y fruto de estas colaboraciones nos llega «Prodigy«, la historia del hombre más inteligente de la Tierra.

Prodigy 1 El mal en La Tierra
Guión: Mark Millar
Dibujo: Rafael Albuquerque
Color: Marcelo Maiolo
Número de páginas 168 pp
Tamaño 18X27,5
Contiene: Prodigy 1-6 USA
Formato: Tomo en tapa dura
Interior, Color
ISBN: 9788413341323
Precio: 18,00 €

Edison Crane no se contenta con ser el hombre más inteligente y el hombre de negocios más exitoso del mundo; su mente brillante necesita ser desafiada constantemente. Es un científico ganador de un Premio Nobel, un genio compositor, un atleta olímpico y un experto en ocultismo, y ahora los gobiernos internacionales le están pidiendo que solucione sus problemas.

Desde que Netflix se hiciese con MillarWorld este Prodigy es el segundo proyecto, tras The Magic Order, que ve la luz y que nos presenta a Edison Crane, el hombre más inteligente, hombre de negocios, atleta, elegante… un hombre del Renacimiento con conocimientos en todas las áreas del saber y, más mundanamente, en todas las disciplinas deportivas (al menos las de impacto físico). Crane se dedica a dirigir su empresa a la vez que resuelve los acertijos y pruebas de habilidad que le lanzan porque al ser tan inteligente se aburre, muchísimo. De vez en cuando colabora con los Gobiernos del mundo y en esta primera aventura lo hará junto a Rachel Straks, una agente de la CIA que le advierte de un peligro inminente pero que no acaba de hacer del todo bien el papel de Watson.

Mark Millar dice haberse inspirado en Evel Knievel especialista en acrobacias al que además dota de las capacidades de individuos como Bill Gates, Elon Musk, Sherlock Holmes, Bruce Wayne o Indiana Jones, vamos, que Crane no sólo lo tiene todo, sino que está muy por encima de la gente, lo que será irónico habida cuenta de lo que se le exige en este arco argumental: evitar la invasión de la Tierra por parte de una sociedad aristocrática proveniente de otra realidad alternativa que se cree con derecho a todo, incluso a aniquilar a los terráqueos para hacerse con su Tierra.

La principal preocupación de Millar en Prodigy es lograr que Edison Crane no nos parezca un chulo y prepotente y lo cierto es que no estoy seguro de que no me lo siga pareciendo. El personaje es difícil de creer, pero más de soportar con esa actitud de “yo lo sé todo”, ¡y lo peor es que parece que encima es así! Convendría humanizarlo un poquito más, quizás. Dejando eso aparte es una interesante historia sobre conspiraciones, sociedades secretas y tipos muy muy listos y es que puede que Crane no nos caiga del todo bien, pero Millar se las apaña para que aún así la historia sea amena y para que, al final, descubramos que ha hecho como los buenos relatos de Arthur Conan Doyle y todas las pistas están ahí, a nuestro alcance para resolver el puzzle.

Una vez más Millar ha sabido seducir a un gran dibujante, Rafael Albuquerque, para que se sume a uno de sus proyectos. Recordemos que anteriormente esto era una apuesta arriesgada porque no se sabía si estos títulos se iban a vender bien, pero eso es el pasado, ahora mismo, trabajar en MillarWorld es una garantía de cobro desde que Netflix se hizo con la compañía (aunque anteriormente los títulos de Millar se fueron vendiendo muy bien). Pero volviendo al trabajo de Alburquerque es, como acostumbra, espectacular, un realismo que le sienta de maravilla a Prodigy aunque, como siempre, vendría muy bien que se esforzasen en los fondos (o contratasen a otro artista para hacerlos). Las viñetas son especialmente dinámicas y los personajes muy expresivos, además el color de Marcelo Maiolo le sienta de maravilla a Prodigy.

La edición española de Prodigy es, como los tomos de la colección MillarWorld, tamaño superior al comic-book, cartoné, papel de calidad, extras… una delicia.

En definitiva, Prodigy es una de esas sobradas que tanto nos gusta leer a Millar, un Sherlock Holmes del siglo XXI, un superior intelectual con buenas intenciones y que debería encontrar su Watson para ser más accesible. Aún así es un buen trabajo de Millar y Alburquerque, aunque no el mejor.