Seguramente cualquier visitante culé diría que escogí un mal momento para leer “Orpheus” de M. Braceli, durante el partido de vuelta del Barça-Milán, pero quizás también sirva como demostración de lo bueno que es el libro: sólo vi los goles, y porque los gritaba mi vecino. “Orpheus me tenía hechizado.

Orpheus
M. Braceli
Colección: Kelonia Ficción
Páginas: 172
ISBN: 978-84-939945-7-0
Portada: David Puertas
Presentación: Víctor Conde
Fecha de salida: 12.12.12
PVP: 12 €
Adelanto

“ENDE era una galaxia muerta… y ni tan siquiera eso. Un mundo condenado, un último suspiro que ya duraba cuatrocientos años. Perséfone, la última estrella, describía una órbita suicida hacia Charybdis, el agujero negro.

Ese paraíso, ese mundo idílico, era el nuevo destino al que mi padre iba a arrastrarnos a mi hermano y a mí”.

Cuando destinaron a su padre a Minos, un asteroide en una galaxia moribunda, Orfeo no sospechaba de las auténticas intenciones de SAITO, la todopoderosa multinacional energética. Junto a Morfeo, su gemelo, Orfeo se verá arrastrado por un siniestro plan que pondrá en juego su vida, la de los otros habitantes de la estación y el origen de la hikari: la misteriosa energía limpia de SAITO.

Cuando terminé de leer Orpheus (casi, casi al final de un partido al que prácticamente no presté atención) me puse a repasar varias reseñas y artículos para ver qué podía aportar de nuevo que no se hubiese dicho ya del ganador del Domingo Santos de 2012, es complicado, la mayoría de reseñas hablan de esa fascinación de Braceli por la mitología griega (y el libro está repleto de referencias con las que contentar a aquellos que de críos flipábamos con la mitología griega), de la original ambientación digna de alguno de los libros de la saga de Las Máquinas de Dios de Jack McDevitt, los homenajes a Michael Ende, la posible inspiración de la saga Pórtico de Frederik Pohl o quizás de la sensacional los Cantos de Hyperion, de Dan Simmons. Lo cierto es que Orpheus es todo eso y mucho más, es una receta que mezcla los mejores ingredientes de una forma original a la vez que sigue la clásica referencia que aporta el mito de Orfeo y Eurídice (también conocida como Agriope). Es seguir a los clásicos (griegos o más actuales, como los escritores mencionados) para ofrecer algo completamente nuevo y original. No es de extrañar, repito, que fuese seleccionado entre los otros 69 participantes.

Para mi lo interesante es que Braceli labra su propio camino, el comienzo nos hace pensar en los libros de McDevitt, pero también en la saga de Ender (tantos chicos jóvenes en una estación espacial…), después nos planteamos si seguirá el camino de Robinette Broadhead (protagonista de la Saga Heechee de Pohl) o el de los Cantos de Hyperion para, finalmente, sencillamente obligarnos a dejar ideas preestablecidas, de intentar adelantarnos a Braceli para simplemente disfrutar con una novela de ágil lectura y narración que ha conseguido revivir mi gusto por la ci-fi que últimamente tenía apagado por culpa de tanta buena novela de fantasía como había estado leyendo.

Hay quien dirá que Orpheus podría ser un libro más extenso, que Braceli podría haber alargado la trama, explorando un poco más a los componentes de Saito, el Castillo, los titanes, Adán, Madre, Caribdis… la sola presencia de un sustrato tan rico nos demuestra lo jugosa que es Orpheus y, para mi gusto, es parte de mi esperanza de que algún día Braceli nos sorprenda con Morpheus (desde aquí mi petición de una segunda parte, Morfeo se merece algo más de protagonismo), un libro con el que iniciar una saga de ci-fi como ya hicieran los autores mencionados. Y es que se puede dar protagonismo a Morfeo en una novela paralela a la acción de Orpheus, aunque también se le puede dar el protagonismo en una segunda novela y… en fin, si yo tengo ideas imaginad las que tendrá Manuel

No conviene dejar pasar la oportunidad de hablar de la portada de David Puertas: espectacular, consiguiendo reflejar una escena de la novela y que atrapa a la vista.

Sobre la edición de Kelonia no puedo dejar de decir que, a pesar de la falsa polémica que se armó, estamos ante una edición prácticamente impecable (sólo he detectado un error que me han asegurado que se corregirá en la próxima edición), con un precio muy ajustado, con un portadista de lujo y con un prologista también de lujo como es Víctor Conde (¡¡casi nada!!).

Orpheus es, en definitiva, un canto a la mejor ciencia-ficción, esa que te transporta a otros universos y que nos hace, de nuevo, soñar como un niño hechizado por las estrellas.

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