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Es una evidencia que en el cine de los años cincuenta la escasez de medios se solventó con una apuesta por la imaginación. Son muchas las películas del siglo XXI que abusan del CGI mientras que más medio siglo antes los directores superaban las limitaciones del medio con efectos visuales sencillos pero ingeniosos, sugiriendo e insinuando, aprovechando las luces y las sombras, dejando que fuese el espectador el que rellenase los huecos, que fuese la imaginación del público la que diese forma al vacío. La lista de películas de los años cuarenta y cincuenta que jugaron con esa idea es muy amplia, y en ella siempre podremos encontrar “La masa devoradora” de Irvin S. Yeaworth Jr.

La masa devoradora” (“The Blob“), escrita por Kay Linake y Theodore Simonson y dirigida por Irvin S. Yeaworth Jr., un director que sólo contaba con una producción para la gran pantalla, nos contaba como una criatura amorfa llegada del espacio en un meteorito que se estrella en mitad de los EE.UU. consume todo y a todos los que cruzan en su camino. Cada vez que se alimenta aumenta de tamaño, poniendo en peligro a un pequeño pueblo. A pesar de las burlas de la policía, el joven Steve Andrews, su novia Jane y sus compañeros intentarán alertar a todo el mundo de la amenaza que supone el alienígena gelatinoso.

No hay que olvidar nunca que hablamos de una película de ciencia-ficción del año 1958, justo después del final de la histérica caza de brujas del senador McCarthy, tras la sentencia del caso Faulk. Por eso Hollywood empezaba a dejar atrás unos años convulsos en los que abundaron las películas de terror y ciencia-ficción sobre el enemigo en casa, que ahondaban en la idea de la desconfianza en el vecino, y redirigía su atención a películas como “La masa devoradora“, “El enigma de otro mundo” o “Ultimátum a la Tierra” que centran su atención en el enemigo que viene de fuera, el visitante del espacio exterior con intenciones hostiles. También es una época en la que empiezan a aparecer películas que fabulan sobre los catastróficos efectos de las bombas atómicas y las radiaciones nucleares, con arañas y hormigas que adquieren tamaños gigantes, pero este no es el caso.

Hay que destacar que “La masa devoradora” supuso el primer papel protagonista del mítico actor Steve McQueen en el cine, como el héroe de la función que consigue derrotar a la masa imparable llevándola hasta la helada Antártida. Curiosamente McQueen interpretaba a un adolescente,… a pesar de que era un treintañero cuando la rodó.

Una década más tarde, en 1972, se hizo una secuela bastante desafortunada titulada “Beware! The Blob“, dirigida por Larry Hagman. En 1988 el director Chuck Russell dirigió el remake “The Blob, el terror no tiene forma“. Y en la película de animación “Monstruos contra alienígenas“, del añó 2009, uno de los personajes protagonistas es una adorable masa viscosa llamada Bob que es, por supuesto, un homenaje al monstruo de “La masa devoradora“.

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Where to watch La masa devoradora