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No es posible entender de donde surge una película como «Invasores de Marte» sin tener en cuenta dos factores que estaban muy presentes en la sociedad norteamericana de los años cincuenta. Por un lado, estamos hablando de una época convulsa para los EE.UU., que vivía ahogada en su propia paranoia anticomunista azuzada por el senador McCarthy, en la que no te podías fiar de nadie y que incluso tu propio vecino podía ser un peligroso agente al servicio de la U.R.S.S. Y por otro lado nacimiento del fenómeno OVNI, esos objetos voladores desconocidos que podían estar tripulados por extraterrestres y que eran las avanzadillas de una invasión alienígena. Unos y otros habían convertido al país en un nido de histéricos, asustadizos, desconfiados y paranoicos, a lo que Hollywood supo sacar partido con unas películas que explotaban sus miedos, la curiosidad ante los avances científicos y la expectación por lo desconocido.
«Ultimátum a la Tierra«, «El enigma de otro mundo«, «La invasión de los ladrones de cuerpos«, «La guerra de los mundos«, «La Tierra contra los platillos volantes«, «El terror del más allá«, «Invasores invisibles«, «La masa devoradora» y también esta «Invasores de Marte» son alguno ejemplos de las películas de ciencia-ficción de los años cincuenta que fabularon con una invasión hostil extraterrestre y explotaron esta paranoia norteamericana que les hacía mirar hacia el cielo con miedo.
Basada en un relato de John Tucker Battle, dirgida por William Cameron Menzies, un artesano de la época dorada de Hollywood que fue diseñador de producción de «El ladrón de Bagdad» o «Lo que el viente se llevó«, y protagonizada por Helena Carter, Arthur Franz, Jimmy Hunt, Leif Erickson, Hillary Brooke, Morris Ankrum, Max Wagner, William Phipps, Milburn Stone y Janine Perreau, «Invasores de Marte» nos contó como el pequeño David McLean divisaba desde la ventana de su habitación un platillo volante que aterriza detrás de una colina . Cuando su padre regresa de investigar, tiene una misteriosa señal en la nuca y un comportamiento extraño. El chico pronto se dará cuenta que todos los que le rodean se van convirtiendo, uno tras otro, en autómatas sin sentimientos, y pede ayuda a la doctora Pat Blake y el astrónomo doctor Kelston. Junto a ello descubrirá que están siendo invadidos por extraterrestres que someten a la población con un dispositivo implantado en sus cerebros.
Está producción de bajo presupuesto, y rodada rápidamente para llegar a los cines antes que «La guerra de los mundos» de George Pal y convertirse en la primera película de invasiones alienígenas a todo color, es pura serie B de los años cincuenta: escasa en recursos, rica en imaginación. De hecho se puede considerar una pionera del género, que sentó las bases para las ideas de los que vinieron luego, pero es inevitable calificar «Invasores de Marte» como una película mediocre. Aunque es un clásico del género, es un film naïf y algo titubeante, con un abuso del metraje de relleno. Pese a ello, el pasado año 2024 fue catalogada por la Biblioteca del Congreso de EE.UU. y seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine.
En 1986 se estrenó un remake dirigido por Tobe Hooper, con el mismo título y aún durante la Guerra Fría. Como curiosidad, el niño que protagonizaba la primera versión, Jimmy Hunt, aparece en esta película haciendo el papel de un policía. Y que nadie dude que «Invasores de Marte» fue una de las fuentes de inspiración de Tim Burton para su maravillosa «Mars Attacks!«, de 1996.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja