«La Espada Salvaje de Conan #4: La batalla de la Piedra Negra«, la revista de Titan Comics publicada por Panini Cómics, trae una sorpresa para todos los aficionados a las aventuras del cimmerio. Este tomo no solo recupera a un Conan en plena forma, embarcado en una de esas historias que huelen a sangre, acero y humo de antorcha, sino que también sirve como preludio de «La batalla de la Piedra Negra«, el gran cruce howardiano que está por venir. Esto significa que veremos más variedad de aventuras que nunca, con un porrón de personajes enfrentados a horrores nunca vistos.
La Espada Salvaje de Conan #4: La batalla de la Piedra Negra

Preludio de «La batalla de la Piedra Negra», la saga que encontrarás en Conan el Bárbaro números 9 y 10. Cautivadoras historias que allanan el terreno para este evento, con el protagonismo de los grandes personajes de Robert E. Howard: Conan, Brissa, Solomon Kane, Agnes la Oscura, Conrad y Kirowan y El Borak.

«La Espada Salvaje de Conan #4: La batalla de la Piedra Negra» sigue apostando por el formato antológico, con historias autoconclusivas o breves sagas que permiten explorar diversos rincones del universo hibóreo y del cosmos literario de Robert E. Howard. La cabecera continúa siendo un homenaje visceral a las revistas pulp de los años treinta, tanto por su narrativa visual como por el tono desenfadado y brutal de los relatos. Y sí, aunque el protagonista absoluto sigue siendo Conan, esta entrega amplía el foco y recupera a personajes del creador original que rara vez pisan la viñeta, en una suerte de «conanverso» en construcción.

Antes de pasar a las historietas y tras un mapa a doble página de la Era Hybórea, Jim Zub nos relata en «A tiro de piedra» la gestación de la gran saga que podremos ver en el cómic de grapa de «Conan el Bárbaro» que tenemos en nuestro librero desde la primera semana de abril. El primer plato fuerte es «Conan: Negra herencia«, con guion de Jim Zub y dibujo del siempre expresivo Fernando Dagnino. Aquí nos encontramos con un Conan diferente: vulnerable, febril, atrapado en un relato de deseo maldito y terrores que brotan del subconsciente. Es una historia corta pero intensísima, con atmósfera de pesadilla y viñetas cargadas de tensión sexual y amenaza sobrenatural. Esta pesadilla no termina aquí: continuará en «Conan el Bárbaro #9» de Panini Cómics, con lo que se establece una conexión directa entre ambas cabeceras. Si alguien dudaba de que Titan Comics está construyendo un universo coherente a partir de los personajes de Howard, esta historia lo deja claro.

A continuación llega Solomon Kane en «Una piedra que sangra«, escrita e ilustrada por Patrick Zircher. La historia arranca con una misión militar aparentemente rutinaria que pronto se tuerce hacia lo siniestro. Kane, el puritano implacable, se enfrenta aquí a un mal que no puede combatirse solo con convicción religiosa. Zircher sigue ampliando la mitología de Kane con relatos que mezclan horror, violencia y redención, y aquí nos entrega uno de los episodios más oscuros del personaje.

Luego es el turno de Brissa, la picta de personalidad arrolladora que conocimos en el primer número de «Conan el Bárbaro», también creación de Jim Zub junto a Roberto de la Torre. En «Jamás y por siempre«, con dibujo de Dean Kotz, somos testigos de una inmersión en el pasado picto. El dibujante, además, aporta un trazo suelto pero expresivo que encaja muy bien con el tono de la narración.

El siguiente episodio tiene un sabor más erudito, pero no por ello menos terrorífico: «La puerta de la oscuridad«, con guion de Jeffrey Shanks e ilustraciones de Eryk Donovan. Aquí entran en juego Conrad y Kirowan, dos personajes menos conocidos de Howard pero muy importantes dentro del ciclo de «Los Mitos de Cthulhu«. Ambientada en Egipto en 1935, la historia tiene un aire arqueológico y ocultista que recuerda al clásico «La Momia» o incluso a «Hellboy«.

Y hablando de estilos visuales diferentes, «Agnes la oscura» entra en escena con toda la fuerza de una heroína de otra época. Ambientada en la Francia del siglo XVI y basada en tres relatos de Howard, la historia corre a cargo de Fred Kennedy y Andy Belanger. Aquí se juega con los recuerdos corrompidos, con la noción de que la memoria también puede ser una prisión. La narrativa es algo más dispersa que las anteriores, pero Agnes de Chastillon tiene garra, y su regreso a las viñetas se agradece. La estética amerimanga desentona ligeramente con el grafismo del resto de autores.

El número se cierra con «El Borak«, protagonizado por Francis Xavier Gordon, una especie de Lawrence de Arabia con rifle y sable. El guion es de Ron Marz y el dibujo del solvente Mike Perkins, dos veteranos de tomo y lomo. Aquí no hay monstruos tentaculares ni rituales arcanos: es pura aventura colonial con sabor clásico. El Borak sigue siendo uno de esos personajes secundarios de Howard que merece más atención, y esta historia es un recordatorio perfecto de su potencial.

Cada episodio se acompaña de un pin-up de los personajes de la mano de los respectivos dibujantes. Roberto de la Torre los reúne a todos en una impactante imagen a doblo página que cierra el tomo, uno de los más variados de esta colección.

En resumen, «La Espada Salvaje de Conan #4: La batalla de la Piedra Negra» no es solo una antología pulp hecha con cariño y talento, sino una pieza clave del engranaje narrativo que Titan está montando. Como preludio de «La batalla de la Piedra Negra«, anticipa grandes cosas. Como homenaje a Robert E. Howard, funciona como una carta de amor respetuosa y vibrante. Y como lectura para el fan del acero y lo arcano… es simplemente irresistible.

La Espada Salvaje de Conan #4: La batalla de la Piedra Negra
Autores: Mike Perkins, Dean Kotz, Fred Kennedy, Jeff Shanks, Jim Zub, Fernando Dagnino, Andy Belanger, Ron Marz, Patrick Zircher

Fecha de publicación: Marzo de 2025
Edición original: The Savage Sword of Conan 4
ISBN: 9788410518346
Formato: 20.5×27.5cm. Rústica. Blanco y negro
Páginas: 80
Precio: 8,95 euros