«La Espada Salvaje de Conan #2: Conan el jugador» viene para completar todo el Conan marvelita en este formato económico de Panini Cómics, tras «Conan el Bárbaro» y «Conan Rey«. Aquí tenemos seis números con cuatro sagas, a cual más emocionante. ¡Vamos a analizarlas!

La Espada Salvaje de Conan #2: Conan el jugadorEl trabajo de Conan como guardaespaldas en Shadizar conduce a un juego mortal de serpientes. Aunque las cartas estén a favor del bárbaro, quizás ni siquiera consiga saldar su deuda ni evitar al peligro. ¡Hace falta más que suerte para ganar esta mano!

Conan no para. Tras su triunfal regreso a Marvel Comics en 2019, «Savage Sword of Conan» se convirtió en la hermana gamberra, violenta y episódica de la serie principal firmada por Jason Aaron. Este segundo volumen publicado en formato Marvel Premiere por Panini Cómics recoge los números 6 al 12 USA, es decir, cuatro historias autoconclusivas que, aunque varían en tono y ambición, comparten un mismo espíritu: el de devolver al cimmerio su esencia pulp y salvaje en aventuras con mucho músculo, espada, veneno y traiciones.

La primera historia, «La venganza del pretendiente«, es un chute de Conan clásico con esteroides visuales. Meredith Finch al guion y Luke Ross a los lápices nos meten en harina desde la primera viñeta: taberna mugrienta, caras torcidas, mirada de pocos amigos y alguien con cuentas pendientes. Un pretendiente despechado droga a Conan para vengarse de un antiguo agravio, y el bárbaro se despierta en medio de un combate de gladiadores con la promesa de una princesa como recompensa. Como era de esperar, la sangre corre a chorros, las lanzas vuelan y Conan, aunque tambaleante por el veneno, demuestra por qué no hay quien le tosa en una arena.¿Qué más podemos pedir en un tebeo del cimmerio?

Luke Ross brilla con una narrativa muy cinematográfica, casi visceral, con su característico estilo. El uso del color —obra de Nolan Woodard— subraya el deterioro físico del cimmerio durante el combate, reforzando la idea de que esta podría ser una de esas raras ocasiones donde realmente podría morir. Pero no. El bárbaro sobrevive, rechaza a la princesa y se lanza en busca del traidor. Violenta, efectiva y breve, esta historia funciona como carta de amor a los relatos clásicos de «The Savage Sword of Conan» de los setenta.

A continuación, llega el plato fuerte del tomo: «Conan el jugador«, una mini de tres números escrita por Jim Zub y dibujada por Patch Zircher. ¿Conan en un casino jugando a las cartas, cual Henry Fonda en «El destino también juega»? Sí, y funciona mucho mejor de lo que parece. Zub mezcla hábilmente el suspense de una partida amañada con el sabor a hierro y acero de las aventuras de la revista setentera. El planteamiento es simple: Conan acepta proteger a un jugador en un torneo de apuestas, pero tras la inevitable muerte del protegido, se ve obligado a tomar su lugar. Todo, claro, en un entorno de traiciones, trampas y una joya encantada que altera la suerte de quien la posee.

Jim Zub, abonado a narrar las aventuras de Conan en Titan,  construye reglas claras para el juego, genera tensión en cada ronda y remata con un giro místico que mezcla la mitología con el ingenio. Patch Zircher, por su parte, transforma cada mano de cartas en una guerra silenciosa y cada reacción de los oponentes en amenaza latente. Lo más sorprendente es que, con tan pocos elementos, la historia logra mantener un tono de aventura constante, sin caer en lo estático. Y además, uno se queda con la sensación de que este Conan también sabe usar la cabeza.

Tras esta llega una historia de dos números titulada «Oscura Caverna, Oscuro Cristal«, y ahora si que toca ponerse de rodillas, estirar los brazos y hacer genuflexiones. Y esto lo digo porque regresa un grande, aunque sea de una manera puntutal: Roy Thomas. pero es que la dibuja otro maestro: Alan Davis. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Esta es probablemente la aventura más clásica de las tres, no solo por su ambientación (ruinas, tesoros, monstruos, mujer misteriosa) sino por su tono nostálgico, casi arqueológico.

Roy Thomas, padre fundador del Conan marvelita, regresa con una historia que podría haber firmado en 1970 y que aún conserva su vigencia. Aquí, Conan acepta escoltar a una dama hasta una gruta ancestral donde aguarda una gema mágica y, cómo no, una trampa mortal. Entre emboscadas, criaturas de pesadilla y aliados traicioneros, Conan se abre paso como siempre: ¡a espadazos! Alan Davis, con su estilo limpio y clásico influenciado aquí por los Buscema y Adams de la época, da un aire casi británico al conjunto, recordando los annuals de los cómics de aventuras de otra época. Es como ver una vieja película de matiné, con el encanto intacto.

Y así llegamos al último número de esta breve pero intensa colección, el duodécimo. Frank Tieri y Andrea DiVito, dos autores que no son mancos, relatan «La búsqueda de Conan«, ambientada junta a la frontera de Koth al este de Argos. Viene a decir algo como: no te fíes de los niños. O que el lobo se esconde debajo de la piel del cordero. Nada nuevo, pero en un único y contundente número, la cosa está muy bien.

En conjunto, este volumen es un muestrario perfecto de lo que hace grande a Conan: su capacidad para sobrevivir en cualquier contexto, ya sea en una arena de gladiadores, una partida amañada o una cripta maldita. Cada historia tiene su propio tono, su propio tempo, y eso permite que el lector no se agote del formato episódico. Tal vez uno no quiera leerse cinco tomos de Conan seguidos, pero uno como este entra solo, como un trago de hidromiel bien frío.

En cuanto a edición, Panini Cómics acierta al publicar estos relatos en el económico y manejable formato Marvel Premiere, con papel de buena calidad y una rotulación solvente. No hay apenas extras, eso sí, más allá de las portadas originales y algunas variantes, pero el contenido es lo bastante sólido como para no necesitar mucho adorno. Incluye dos textos del colaborador de turno.

En resumen: un popurrí entretenido que cierra con matrícula de honor esta colección. «La Espada Salvaje de Conan #2: Conan el jugador» demuestra que no hacen falta grandes sagas ni vínculos con el universo Marvel para contar buenas historias de Conan. Basta con una espada, un traidor, un monstruo y un guionista con ganas de sangre. Recomendable para fans del personaje y para quienes quieran recordar por qué Conan es eterno.

La Espada Salvaje de Conan #2: Conan el jugador
Autores: Frank Tieri, Meredith Finch, Roy Thomas, Jim Zub, Patrick Zircher, Alan Davis, Andrea Di Vito, Luke Ross
Fecha de publicación: Mayo de 2025
Edición original: Savage Sword of Conan 6-12
ISBN: 9788410519480
Formato: 17x26cm. Rústica. Color
Páginas: 160
Precio: 14,00 euros