Tras la publicación de «Ecos de Honor«, la octava entrega de la saga de Honor Harrington escrita por David Weber, bueno, me quedé mordiéndome las uñas por saber cuándo se publicaría el siguiente libro. Cuando descubrí que sería en 2016 decidí que ya era hora de intentar leer la serie en inglés ycomencé con la novena entrega: «Ashes of Victory«. Y ya estoy leyendo la décima.

 

Ashes of Victory (Honor Harrington Series, Book 9)
David Weber
Marzo de 2001
672 páginas

Honor Harrington’s escape from a prison planet has landed the woman the newsies call «the Salamander» once more in the heart of the war. But this time, the furnace may be too hot for even a salamander to survive

Siempre me he quejado de que La Factoría de Ideas tarda demasiado en publicar los siguientes libros de sus sagas, es decir, Honor Harrington, La Flota Perdida, Kris Longknife, Harry Dresden…, no es menos cierto que, para mi gusto, deberían publicar trimestralmente un libro de cada saga para satisfacer mis ansías, pero descubrir que para poder leer el siguiente libro de Honor, Ashes of Victory, debía esperar algo más de un año fue demasiado. Entre eso, y el pique de unos frikis de la cifi y la fantasía (gracias David, Miquel y Elías) a los que agradezco sus indicaciones, me lié la manta a la cabeza. Había esperado desde 2013, cuando La Factoría publicó En manos enemigas, para, dos años después, poder leer Ecos de Honor, y no estaba dispuesto a esperar otros dos años más para poder leer el siguiente. Básicamente porque a ese ritmo iba a acabar de leer la saga de Honor Harrington a una edad muy madura, no en vano aún quedan por publicar en castellano; Ashes of Victory, War of Honor, At All Costs, Mission of Honor, A Rising Thunder y Shadow of Freedom, con dos años de diferencia entre cada libro nos pondríamos en 2026, y eso sin hablar de las cuatro antologías o las dos series que sumarían once libros más y que ya nos pondría en 2048… Como veis soy un tremendista y me monto la película que haga falta para sacar el látigo y ponerme las pilas. Así que, sí, descargué Ashes of Victory para saber qué iba a suceder con Honor tras su brillante regreso a territorio aliado y tras el calvario que ésta, y sus compañeros, sufrieron en manos de Seguridad del Estado (aparte del hecho de que Honor perdió un ojo y un brazo).

David Weber es muy listo, tras ver cómo acabó En Manos Enemigas era imposible que cualquier lector no se abalanzase sobre Ecos de Honor, para saber de la brillante lucha de Honor para regresar a sus deberes y responsabilidades, pero es que la trama se complicó al ver que la Alianza no había seguido con su ofensiva y que Haven, con Esther McQueen al frente, tomaba la ofensiva mientras los nuevos juguetitos de Mantícora esperaban su turno con paciencia.

Naturalmente Ashes of Victory nos muestra esos emotivos momentos que Weber tan bien sabe ofrecernos: los premios que Honor recibe por hacer su trabajo, algo a lo que Honor siempre se resiste (me encanta que se resista a aceptar lo que se ha ganado), ya que aún no le han colgado la medalla más importante de la RMA (segunda vez que le dice a la reina que no), gracias a su férrea resistencia. No hay que darle muchas vueltas, Weber es un canalla que sabe emocionarnos en estas ocasiones y lo cierto es que todo el reconocimiento que Honor recibe está más que bien recibido, pero jodío, cómo emociona.

El caso es que tenemos un nuevo Campo de deshonor entre manos, y es que, como en aquél libro, la acción sitúa a Honor entre bambalinas, inmersa en los cauces políticos de Mantícora y Grayson mientras el Reino Estelar de Mantícora se prepara para retomar la ofensiva, aunque los ataques desde Haven continúan causando ciertos problemas. Desgraciadamente las secuelas físicas de Honor y Nimitz no le permitirán tomar partido en las hostilidades, por lo que la acción se desarrollará a través de White Haven y bien avanzado el libro, ya que es en el último tercio del libro cuando, por fin, las piezas empiezan a caer y la lectura de Ashes of Victory se acelera en gran medida. Eso sí, no os hagáis ilusiones, Weber repite truco y nos obliga a leer su continuación: War of Honor, y es que los sucesos que se dan al final de Ashes of Victory van a suponer un importante cambio estratégico que, a buen seguro, impactarán al lector.

Lo cierto es que he disfrutado con esta lectura, el hecho de refrescar mi inglés (y aprender más, para qué negarlo) me hizo sentir mejor ya que, bueno, sigo desempleado, pero al menos no estaba leyendo por leer, estaba practicando inglés, jejejejeje.

El caso es que el nivel de inglés del libro no me pareció muy complicado, la mayoría de verbos y adjetivos se repetían bastante y tan sólo el nombrar los distintos cargos y las propias naves podría ser motivo de preocupación. He disfrutado mucho con esta lectura, tanto por ser el noveno libro, como por el hecho del orgullo que sentí al acabarlo… que me duró 0, ya que enseguida comencé el siguiente.

Esto no quita para que esté deseando leer la edición en castellano que haga La Factoría dentro de un año y pico, ya que, quieras que no, estás traduciendo mentalmente del inglés, pero es que… ¡no podía esperar más! Ha merecido la pena.