Dolmen Editorial está apostando con fuerza por la obra de Howard Chaykin y, tras presentarnos «Los Estados Divididos de Histeria«, ahora nos ofrecen una de sus últimas y más polémicas obras: «Hey Kids! Comics!«.

En 1961, Stan Lee y Jack Kirby crearon los Cuatro Fantásticos para Marvel y el cómic cambió para siempre. No, perdón, no es eso, volvamos a empezar En 1961, Bob Rose y Sid Mitchell crearon el Cuartero Cósmico para Verve y el cómic cambió para siempre. Fue el paso definitivo, tras la creación de Powerhouse en 1938, para que los superhéroes acabaran convirtiéndose en el género por excelencia.
HEY, KIDS! COMICS! cuenta casi un siglo de turbulencias y triunfos, desesperación y drama en el mundo del cómic. Guionistas y dibujantes, timadores y payasos, crearon las bases del mayor negocio actual de entretenimiento, o al menos inventaron lo que lo hizo posible. Hay partes que sucedieron tal y como se cuenta aquí, por lo que se han cambiado los nombres para proteger a inocentes y culpables aunque, al final, todo el mundo fuera culpable de ALGO.

«Hey Kids! Comics!» es una novela en clave (tomado del francés, roman à clef), concepto que se aplica a aquellas novelas en las que ciertos personajes o situaciones, representan, de una forma más o menos explícita, a personas o situaciones reales. Hablando en plata lo que Howard Chaykin hace aquí es contarnos la historia de los autores y artistas que trabajaron en Marvel y DC Comics durante los llamados Años Dorados, y de cómo de dura fue la realidad mientras unos pocos disfrutaban del dinero y del éxito de los cómics y la mayoría, como en el caso de dibujantes y creadores de la talla de Jack Kirby, sobrevivían a duras penas, mientras malvivían, teniendo que suplicar ser contratados para poder mantener a sus familias.

«Hey Kids! Comics!» es una obra dura. No, no vamos a ver reflejado un ambiente idílico de trabajo, sino que Howard Chaykin nos va a narrar las miserias que tuvieron que soportar los grandes creadores del cómic americano desde sus inicios hasta prácticamente la actualidad.
Aunque en «Hey Kids! Comics!» aparecen muchos personajes tan solo dos son perfectamente reconocibles. Por un lado tenemos a Jack Kirby y por el otro tenemos a Stan Lee. El resto de personajes son amalgamas de los grandes nombres de los cómics. Me encanta el personaje de Tom Hollenbeck, un compendio de todos esos artistas modernos que, básicamente, se han dedicado a plagiar descaradamente las obras de los artistas que los precedieron y, por supuesto, a los que nunca reconocieron su mérito, económica o espiritualmente.
Toda la imagen idealizada que los fans de los cómics pudiéramos tener hacia esta etapa, hacía estos cómics y personajes, salta por los aires ya en las primeras páginas y además lo hace de una manera impactante: una pareja asiste a un estreno y un hombre se acerca para hablar con ellos, el marido lo despacha con rapidez y poco tacto y cuando la mujer le dice que al final sí que es alguien reconocible el marido confiesa que ese hombre era el creador del personaje de la película que iban a ver y que había trabajado para él, que por eso alguien lo reconocía en el estreno de la película de su editorial. Mientras unos gozaban de los beneficios de los cómics sus creadores eran ninguneados, explotados, humillados y, finalmente, desechados sin reconocimiento artístico o económico suficiente.
Es muy duro leer todo lo que el gran Jack Kirby tuvo que pasar durante décadas y se hace difícil reconocer a ese Stan Lee, tan diferente al que nos tienen tan acostumbrado los medios especializados y la publicidad que le ha ido haciendo Marvel, y él mismo, a lo largo de las décadas. Pero sin duda algo es incluso peor ver cómo son aquellos que más los explotaron y los máximos responsables de la situación que estos artistas vivieron, son los que finalmente tienen la última palabra en sus funerales, dulcificando e idealizando las miserias que tuvieron que soportar.
Pero también hay otras escenas duras, como el racismo que tenían que soportar, el antisemitismo, puñaladas por la espalda de los compañeros y amigos e, incluso, robo de originales por parte de uno de ellos (y es horrible descubrir por qué precio vendía auténticas obras de arte).
Por cierto, y hablando del arte, «Hey Kids! Comics!» también está compuesta de los duros golpes de realidad que sufren los autores cuándo comienzan a comprender que lo que ellos llevan toda la vida oyendo de su trabajo, que era mierda, no sólo está recibiendo una atención del público notable, y qué significa mucho dinero para las editoriales, sino que además las nuevas generaciones roban sus ideas o dibujos, incluso en exposiciones de arte se utilizan. Así tendrán que sufrir viendo su trabajo reconocido como arte, sin mención alguna claro, obras dónde alguna de sus nietas se expone a gran tamaño y con unos retoques y llegando a alcanzar precios desorbitados. Es en ese momento en el que nos damos cuenta de lo que quiere decir esto, durante décadas se han estado pagando miserias porque les decían que su trabajo es para críos y una mierda, pero a lo largo de los años están viendo como los universitarios se vuelcan en el mundo del cómic, cómo se hacen series de televisión o películas, como las nuevas generaciones roban sus ideas y consigue muchísimo más dinero y reconocimiento del que ellos consiguieron jamás e incluso, el insulto final, sus propias viñetas eran calzadas en cuadros artísticos a los que se hacían unos pocos retoques y eran reconocidas como arte alcanzaba a precios desorbitados mientras que su trabajo habían tenido que pasar inspecciones de sus jefes, de moralistas, de la censura, los ataques de sus propios compañeros. Y por si esto fuera poco las grandes editoriales pactaban entre si los salarios a pagar a los artistas, algo totalmente indecente e ilegal que se mantuvo durante décadas. Y quién sabe si aún continua.
Desde luego «Hey Kids! Comics!» Es una obra que no dejara indiferente a nadie y que seguro que levantara muchas polémicas y ampollas entre los fans, especialmente aquellos seguidores de las dos grandes.
Apenas hemos hablado del dibujo de Howard Chaykin, que a sus setenta años demuestra que está a un nivel inferior a sus mejores momentos, pero sigue dándole sopas con onda a la mayoría de los dibujantes actuales. Su narrativa es precisa, impactante. Transmite perfectamente lo que desea expresar, en unos momentos despertarnos la rabia por las situaciones vividas y sin embargo en otros momentos nos hará reír al contarnos anécdotas de aquellos tiempos.
Me gusta mucho que Dolmen Editorial haya apostado por dedicar una colección a las obras de Howard Chaykin, un autor que podemos ver infrarrepresentado en el catálogo editorial el español actual, y que aún tiene mucho qué decir y muchas polémicas que protagonizar.
En definitiva «Hey Kids! Comics!» no es un tebeo para los fans acérrimos de los superhéroes, porque desde luego se van a sentir ligeramente molestos con esta obra, pero aquellos lectores que deseen rascar bajo la prístina imagen que siempre nos han vendido las dos grandes sin duda apreciarán lo que Chaykin intenta contarnos. Una gran lectura.

Hey Kids! Comics!
Autor: Howard Chaykin
Fecha de publicación: Febrero de 2020
ISBN: 978-84-17956-53-0
Formato: 21x29cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 160
Precio: 24,90 euros

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