Seguramente uno de los títulos que más polvareda, críticas y reacciones airadas ha levantado en los Estados Unidos de América son «Los Estados Divididos de Histeria» de Howard Chaykin, que ahora publica Dolmen Editorial en España.

Los Estados Divididos de Histeria
Título original: The Divided States of Hysteria
Guión y dibujo: Howard Chaykin
Color: Jesus Aburtov, Will Quintana
Tapa dura. 21×29.
Color. 160 páginas
Previo
28,90€

EE.UU. ha pasado por cuatro años de crisis económica que han culminado en el asesinato del Presidente y de todo su gabinete, un presidente despreciado dentro y fuera del país cuyo mandato solo exacerbó una situación social, política y económica que parecía no poder ser más desastrosa…

Es en ese ambiente en el que el agente de la CIA Frank Villa, adúltero y ególatra, descubre un complot para convertir Washington DC en un páramo nuclear… y comete un terrible error que acaba por sumir el país, y su propia vida, en un infierno aún mayor.

La única forma que tiene de enmendarlo un poco es recurriendo a cuatro criminales de la peor especie, condenados a cadena perpetua sin condicional.

Los Estados Divididos de Histeria es uno de los trabajos más personales y críticos de Howard Chaykin, una miniserie que, desde su primer número levantó ampollas entre ambos espectros de la política estadounidense y de los propios compañeros de Chaykin que llegaron a plantear la posibilidad de boicotear, no sólo al cómic, sino también al autor. Irónicamente eso viene a demostrar la vigencia de los argumentos crudamente planteados por el artista estadounidense en Los Estados Divididos de Histeria y que nos muestran a unos Estados Unidos orgullosos, divididos, prepotentes, convencidos de su superioridad moral y ética y que acaban por desintegrarse en multitud de conflictos internos cuando primero es asesinado el Presidente y la plana mayor (aunque esto sucede fuera de cámara) y después la propia ciudad de Nueva York es totalmente aniquilada por un atentado terrorista perpetrado por grupos terroristas estadounidenses que colaboran entre ellos, lo que desencadenará la tribalización de los estadounidenses que no vivirán una Segunda Guerra Civil por el sencillo hecho de que los grupos involucrados son tantos, tan variados y tan homogéneos que lo único que los une, y enfrenta con el resto de tribus, es su odio a lo diferente.

Mientras el caos se desata Howard Chaykin se centra en cinco personajes, el agente Frank Silva, al que se considera responsable último de no evitar la tragedia de Nueva York, y cuatro presos a los que se promete mejorar sus cadenas perpetuas y que serán los encargados de tomarse venganza contra los prohombres responsables de los dos atentados. Y he aquí que los “ayudantes” de Silva, por sí mismos, ya levantan ampollas en la moral americana: un judío asesino en serie, un francotirador supremacista negro, un estafador que no sólo se conforma con robar a sus víctimas, sino que después los asesina, y una prostituta-asesina ¿transexual? (no me queda claro si Crissie puede considerarse transexual). Este crisol de personajes: judío, negro, miembro de la alta sociedad (como esos banqueros e inversores que provocaron la crisis que aún nos azota) y un miembro LGTB nos permitirán asomarnos a algunos de los rincones más oscuros y sórdidos de Estados Unidos para contemplar aquello que muchos estadounidenses odian y preferirían que estuviese escondido (o, directamente, que todos esos aspectos de la sociedad americana fuesen “borrados” de la faz de la Tierra) de la opinión pública. A través de estos personajes Frank Silva se irá acercando a cada uno de los responsables y tomando “justicia” al estilo americano: con una bala en la cabeza a la par que Chaykin nos muestra las escenas en las que se mueven este tipo de terroristas. Para añadir más emoción vemos cómo se planea un nuevo atentado que Frank y sus hombres deberán luchar por evitar.

No hay que andarse con paños calientes, Los Estados Divididos de Histeria es una obra dura y muy crítica con los Estados Unidos de América, motivo por el que Howard Chaykin ha sido atacado a derecha e izquierda al intentar hacer pedazos la visión cristalina que muchos tienen de los USA y que, vista con ojos europeos, se demuestra muy acertada. Es increíble ver las oleadas de polémica, y de llamamientos al boicot, que provocó una sencilla portada como la que abre la edición de Dolmen: una mujer portando un burka hecho de la bandera de Estados Unidos, un mensaje totalmente acertado de una nación que se pone a sí misma por encima de todas las demás y que se niega a ver, no hablemos ya de solventar, sus propios problemas. Y que con los hechos acontecidos tras el 11S ya demostró, como sociedad, estar más que dispuesta a culpar, o asesinar, al diferente y, por lo tanto, “culpable”.

Tampoco conviene dejarse engañar, Howard Chaykin busca provocar y hacer reaccionar a sus lectores, llamar la atención sobre la realidad y hacernos reflexionar, aunque para ello nos lo envuelve todo con un duro mensaje en el que el sexo también está presente y que toca las fibras sensibles de los lectores, ninguna sorpresa, lo mismo sucedía, en mayor o menos medida, con Black Kiss, American Flagg, The Shadow o BlackHawk.

Lo que sí se puede decir es que el trabajo gráfico de Chaykin en Los Estados Divididos de Histeria no es tan notable como en el argumental o como lo era en el pasado. Que no se me malinterprete, sigue dibujando mucho mejor que la mayoría de dibujantes de series regulares, aunque aquí experimenta con algunas viñetas confusas en las que los cuadros de textos y el batiburrillo gráfico que simula la sobrestimulación de información y ruido que nos asalta a diario se “comen” parte de la viñeta y, por lo tanto, dificultan la narración. No envidio el trabajo del rotulista, que ha debido de sufrir de lo lindo, pero el resultado, aunque gráficamente es muy expresivo, resta narrativa a las viñetas, al incluir gran cantidad de ruido. En cuanto a su dibujo en sí lo cierto es que no estamos ante el mejor dibujo de Chaykin, pero sigue siendo un gran dibujante, con un estilo muy personal y que sabe hacer que sus personajes expresen más allá de lo necesario.

En cuanto a la edición del cómic primero hay que aplaudir la valentía de Image Comics para publicarlos en los USA y para resistir parte de las presiones que sufrieron, es un milagro que en un país tan dividido Los Estados Divididos de Histeria haya podido ser publicado (por mucho que se envuelvan con eso de la libertad de expresión) y por otra parte hay que felicitar a Dolmen por la publicación, en formato de calidad, de Los Estados Divididos de Histeria y por hacer caso a los fans y bajar el precio del tomo.

En definitiva, Los Estados Divididos de Histeria es una obra para un público adulto y que no se amilane ante lo que se va a encontrar aquí: una crítica brutal de los Estados Unidos de América bajo el personalísimo prisma de Howar Chaykin. Personalmente lo encuentro muy recomendable.

 

“El deber de un artista es mostrar la realidad tal y como la ve, por muy desagradable que sea. Su deber es ofender si es necesario. Nunca se callará para no ofender a mentes débiles, incapaces de afrontar la dura realidad. Esa es la clase de gente que piensa que una portada concebida para estremecer al lector es en realidad una apología de la extrema derecha.”

                                                                                                                                             Howard Chaykin