El 20 de agosto de 1959, a las 13:15 horas, el Dr. Manhattan hizo su aparición y el mundo, tal y como lo conocíamos hasta entonces, cambió. En ese momento exacto, las líneas temporales se separaron y la aparición del primero de los superhombres en la Tierra alteró los acontecimientos para dar lugar a un universo distinto, donde las cosas sucedieron de otra manera a la que conocemos. Así nos lo contaron Alan Moore y Dave Gibbons en «Watchmen«.

Incluso para alguien capaz de estar en todas partes a la vez, ¿son infinitas las posibilidades? El 20 de agosto de 1959, a las 13.15 horas, algo cambió el universo de Watchmen para siempre: Jonathan Osterman quedó atrapado en una cámara sellada y expuesto a la radiación de los campos intrínsecos, lo que le transformaría en el metahumano conocido como el Dr. Manhattan. A partir de entonces, su dominio sobre el espacio y el tiempo sería prácticamente absoluto, pero… ¿qué ocurre cuando regresa a aquel instante y descubre lo que habría pasado si no se hubiera hallado en esa cámara?

El ser de color azul conocido como el Dr. Manhattan es el más poderoso de la creación en «Watchmen«, el Evangelio según Alan Moore y Dave Gibbons, una mini-serie de doce números publicados entre 1986 y 1987 que cambió el cómic de superhéroes para siempre. Probablemente, el cómic de superhéroes más influyente de la historia. La aparición del Dr. Manhattan, un Dios entre los hombres, omnipotente, omnisciente y omnipresente, alteró el curso de la historia a partir de los años 60 y daba lugar a la realidad alternativa en la que, entre otros cambios, los EE.UU. ganaban la Guerra de Vietnam, el presidente Richard Nixon era reelegido y el gobierno ilegalizaba a los vigilantes enmascarados.

En 1987, con la publicación de su duodécima y última entrega, «Watchmen» finalizaba su periplo como una obra terminada, autoconclusiva, con un final cerrado. No se había publicado nunca una serie regular con sus personajes cuando en el año 2013 DC Comics anunció siete nuevas series limitadas, que iban a sumar un total de treinta y cuatro entregas, dedicadas a los personajes principales del «Watchmen» de Alan Moore y Dave Gibbons. ¿Sacrilegio, pecado y desvergüenza? ¿El negocio por delante de la integridad? Los más puristas se echaron las manos a la cabeza y criticaron con ferocidad a quién se atrevía a mancillar la mitología de «Watchmen», pero si se considera que «Blade Runner 2049» o «Star Wars: Rogue One» pueden llegar a las salas de cine, los argumentos que se esgrimen para justificar esta decisión son equivalentes.

«After twenty five years, the Watchmen are classic characters whose time has come for new stories to be told. We sought out the best writers and artists in the industry to build on the complex mythology of the original» («Tras veinticinco años los personajes de Watchmen son personajes clásicos a quienes les ha llegado la hora de contar nuevas historias. Hemos buscado a los mejores guionistas y mejores dibujantes de la industria para seguir construyendo a partir de la mitología original»). Así lo anunciaron los editores Dan Didio y Jim Lee en un comunicado del mes de enero del año 2012, y pese a la polémica, las críticas o las declaraciones de Moore, tanto el hype desatado como los guionistas y dibujantes escogidos para la misión eran una garantía de ventas.

Brian Azzarello, Lee Bermejo, Amanda Conner, Darwyn Cooke, John Higgins, Adam Hughes, J.G. Jones, Andy Kubert, Jae Lee, J. Michael Straczynski, Len Wein, Bill Sienkiewicz o Joe Kubert se iban a encargar de contar nuevas historias de Búho Nocturno, Dr. Manhattan, El Comediante, El corsario carmesí, Espectro de Seda, Ozymandias, Rorschach y los primeros vigilantes, los Minutemen. DC Comics había elegido a algunos de los mejores guionistas y dibujantes de la industria, para convertir la obra maestra de Moore y Gibbons en una franquicia,… sin contar con la bendición de sus creadores originales. Peor todavía, con el polémico, publicitado y vehemente rechazo de Alan Moore a la iniciativa: «I don’t want money. What I want is for this not to happen.» («No quiero dinero. Lo que quiero es que esto no suceda»).

Publicada a lo largo de cuatro números, «Antes de Watchmen: Dr. Manhattan» es otra de las precuelas no autorizadas por Alan Moore y Dave Gibbons. Creada por el guionista J. Michael Straczynski («Superman: Tierra Uno», «Rising Stars», «Midnight Nation», «The Amazing Spider-man»,…) y el dibujante y portadista Adam Hughes («La Liga de la Justicia de América», «Catwoman», «Batgirl», «Wonder Woman»,…), dos maestros de reconocido prestigio en el medio, «Antes de Watchmen: Dr. Manhattan» significa una nueva aproximación a la figura del Dr. Manhattan, el ser de color azul que luce el átomo de hidrógeno como símbolo de su poder. Un hombre tan poderoso como un dios, o más bien un dios entre hombres, que Alan Moore y Dave Gibbons nos presentaron en la serie original de «Watchmen» y que ahora, con Straczynski y Adam Hughes, y el color de Laura Martín, exploraremos todas las múltiples, infinitas posibilidades de sus decisiones, accidentales o conscientes, que se desataron antes, durante y tras el accidente con el campo intrínseco en un 20 de agosto de 1959, a las 13:15 horas, y que transformaron a un hombre sencillo en un ser sin límites, con dominio sobre el espacio y el tiempo. ¿Qué hubiera sucedido si el doctor Jonathan Osterman no hubiera entrado en la cámara experimental y, por lo tanto, no se hubiese transformado jamás en el Dr. Manhattan? Como en el popular paradoja de la cuántica del gato de Schrödinger, todo es posible: las posibilidades no se excluyen sino que se superponen, como se superpondrían las ondas de agua en un lago cuando tiramos una piedra.

De hecho, es el nacimiento de ese ser todopoderoso en un universo profundo y realista donde no existen los verdaderos superpoderes, en los años sesenta, lo que da lugar al cambio en el curso de los acontecimientos históricos y a la realidad alternativa en la que se sitúa la historia original que nos propuso Alan Moore.

Ciertamente, el trabajo de Straczynski y Hughes en «Antes de Watchmen: Dr. Manhattan» nos ofrece una versión muy acertada de complejo personaje, posiblemente el protagonista del «Watchmen» de Moore y Gibbons, el personaje alrededor del cual se desarrolla la historia y de construye el universo alternativo. ¿Por qué eligió aquellas opciones y no otras? ¿Quizás estaba el Dr. Manhattan jugando con las infinitas posibilidades que se nos presentan cada vez que hacemos una elección? Abrir una puerta o dejarla cerrada, izquierda o derecha, alterar el destino para que su compañera en los Crimebusters fuese Espectro de Seda y no Rorschach, vida o muerte,… Los autores despliegan un caleidoscopio de senderos, un universo que se fragmenta en infinitas posibilidades, y se atreven a profundizar en conceptos de difícil comprensión como la física cuántica sin exigir demasiado del lector. Universos infinitos, la física cuántica, la Teoría del Caos o el gato de Schrödinger se convierten en conceptos asequibles en manos de Straczynski, pero se mantienen fieles a su realidad, y eso es digno de elogio pues el guionista norteamericano consigue acercar al lector común aspectos que hacen sudar a los más sesudos eruditos.

En conclusión, «Antes de Watchmen: Dr. Manhattan» es uno de los títulos de esta colección que mejor funciona como complemento de la historia original de Alan Moore y Dave Gibbons, y deja de lado la historia de los orígenes, como en «Antes de Watchmen: Ozymandias«, o una historia independiente, como en «Antes de Watchmen: Rorschach«, para dar un honesto y digno homenaje a la obra maestra en la que se inspira, con un respeto absoluto hacia el cómic original.

«Quis custodiet ipsos custodes?» (Décimo Junio Juvenal, en la Sátira VI)

Antes de Watchmen: Dr. Manhattan
Guión: J. Michael Straczynski
Dibujo: Adam Hughes
Color: Laura Martín
Edición original: «Before Watchmen: Dr. Manhattan», núms. 1 a 4
Fecha de publicación: Julio de 2017
ISBN: 978-84-17176-04-4
Formato: Cartoné. Color
Páginas: 130
Precio: 13,95 euros