Oswald Cobblepot, el Pingüino, es uno de los villanos clásicos de Batman, un tipejo despreciable que suele producir más lástima que temor a sus conciudadanos, y que se mueve por los bajos fondos de Gotham City como pez en el agua. Pero el Pingüino sabe que, si quiere prevalecer, si quiere ser recordado, deberá conseguir algo digno y memorable que sobreviva tras su muerte. Lamentablemente, en la casa de un hombre traicionero, la traición es la norma.
Gotham City atraviesa algunos de los momentos más bajos de su historia. Ajenos o no al conflicto entre el Príncipe Payaso del Crimen y el Caballero Oscuro, los demás delincuentes que la habitan están lejos de permanecer quietos. Por una parte, la figura del Joker adquiere máxima relevancia social e inspira a nuevos asesinos a lo largo y ancho de la geografía urbana, psicópatas que proliferan como hongos y de los que destacan colectivos como la Liga de las Sonrisas y misteriosos líderes como el Juerguista. Por otra parte, uno de los mayores enemigos de Batman, Oswald Cobblepot —alias «el Pingüino»—, se ve inmerso en una espiral decadente causada por alguien que desde sus mismas filas amenaza con lo inconcebible: destronarle. Y es que su imperio parece inesperadamente destinado a caer en manos de ese calculador e impredecible joven, Ignatius Ogilvy… ¿o deberíamos llamarle, por nuestro propio bien, el Pingüino Emperador?
El Pingüino apareció por primera vez como antagonista del Hombre Murciélago en diciembre de 1941, de la mano de Bob Kane y Bill Finger, que lo presentaron en las páginas del número 58 de «Detective Comics«. Este villano cumplía a la perfección con el perfil de los antagonistas de Batman en su primera época, una galería de personajes pulp como el Joker, Catwoman, Enigma o el Sombrerero Loco. Algunos de estos personajes, como el Joker, consiguieron evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos y los nuevos lectores, aquellos que a partir de la década de los ochenta esperaban encontrar frente al Caballero Oscuro a psicópatas asesinos en lugar de graciosos payasos, tipos siniestros en historias repletas de violencia explícita. El Pingüino se quedó a medio camino: nunca pudo evolucionar hasta ser un rival digno de Batman, pero los guionistas si que supieron convertir a Oswald Cobblepot en un Señor del Crimen de Gotham City, un emprendedor con negocios turbios, un empresario que tiene más de mafioso que de mecenas.
El Pingüino es un tipo pintoresco, paraguas en mano y chistera en la cabeza, bajo y de prominente barriga, al que los ciudadanos de Gotham City ni respetan ni aprecian, al que siempre han tratado con desprecio. Sus hombres, rufianes de la peor calaña, solo le respetan por el color de los billetes con los que les paga y sin ese sueldo no seguirían a su lado ni le mostrarían ningun tipo de fidelidad. Su historial ha quedado manchado a lo largo de los años, ante unos y otros, y no puede esperar recibir a cambio más que aquello que ha sembrado. Y es que, ¿quién es más mentiroso: el mentiroso o aquel que miente al mentiroso? O también, ¿merece compasión el adúltero cornudo? Ya decía Julio César que hay que amar la traición, pero odiar al traidor, así que no debería sorprender a nadie, y menos aún a una criatura tan artera y retorcida como Oswald Cobblepot, que uno de sus más fieles lugartenientes, el calculador e impredecible Ignatius Ogilvy, aproveche su primer síntoma de debilidad para clavarle una profunda puñalada por la espalda. A rey muerto, rey puesto.
A lo largo de las páginas del tomo «Batman: Pingüino Emperador» publicado por ECC Ediciones, otra recopilación en edición de lujo de las colecciones de Batman, que recoge los números 13 a 18 de la cabecera «Detective Comics» publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 2012 y marzo de 2013, escritos por John Layman y dibujados por Jason Fabok, veremos, además de la caída de Oswald Cobblepot, el Pingüino, y el ascenso de Ignatius Ogilvy, el Pingüino Emperador, al Caballero Oscuro lidiar también con otros villanos clásicos, como Hiedra Venenosa y Clayface en una peculiar historia de amor sin final feliz, así como el asesino Mr. Zsasz o con un nuevo villano, el Juerguista, que se aprovechará de la fascinación que provoca el Joker entre dementes y enfermos mentales para sembrar el caos en la ciudad de Gotham City con la llamada Liga de las Sonrisas. Por fortuna, como es habitual, el Caballero Oscuro recurrirá a todas sus habilidades para detectar a los auténticos villanos que se ocultan tras la locura que acecha en la ciudad, mantendrá el orden y detendrá a los malvados,… ¿O no? Mientras Batman centra su atención en los imitadores del Joker, Hiedra o Clayface, el plan del Pingüino Emperador de asumir el poder de los bajos fondos de la ciudad aprovechando el caos va tomando forma.
Es destacable la labor de John Layman, el galardonado creador de «Chew«, en las páginas de «Detective Comics«, la cabecera ‘segundona’ del Hombre Murciélago, pues es capaz de lidiar con el monumental evento de «Muerte de la familia» de Scott Snyder, que transcurre simultáneamente a lo que nos cuenta, sin que se contamine ni le rinda pleitesía. Mientras que en las páginas del Batman de Snyder y Capullo el Príncipe Payaso del Crimen, despojado de su rostro por el Muñequero, decide centrar su atención en los aliados más cercanos a Batman, en las páginas de Layman y Fabok un nuevo villano, el traidor Ogilvy, aprovechará la ausencia de su jefe para tomar las riendas del negocio. Así, «Detective Comics» tiene voz propia, y nos ofrece una historia repleta de tensión, sorpresas y traiciones que engancha al lector y que se puede disfrutar sin tener la menor idea de que ha sucedido en la colección principal del Caballero Oscuro.
En resumen, un volumen muy recomendable, que cuenta con la aparición de villanos clásicos de la mitología del Hombre Murciélago, al tiempo que presenta nuevas incorporaciones a la galería como el Juerguista o el Pingüino Emperador que, sin la menor duda, volveran a aparecer en un futuro para poner en apuros a Batman y sus aliados.
Detective Comics. Batman: Pingüino Emperador.
Guión: John Layman
Dibujo: Andy Clarke, Henrik Jonsson y Jason Fabok
Edición original: «Detective Comics» núms. 13 a 18
Fecha de publicación: Enero de 2020
ISBN: 978-84-18094-28-6
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 184
Precio: 21,50 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal