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Cuando «Star Wars» se convirtió en la gallina de los huevos de oro de Disney, los proyectos para expandir la franquicia se multiplicaron hasta el infinito, pero fueron pocos los que finalmente llegaron a la gran pantalla. Algunos dieron lugar a películas maravillosas que cautivaron al público, como «Rogue One«, mientras que otros podrían haberse ahorrado, como «Han Solo«.

Es posible que uno de los motivos del fracaso de la película dedicada a la juventud del revoltoso contrabandista corelliano fuera la intervención de Kathleen Kennedy, la todopoderosa presidenta de Lucasfilm, quien, a causa de diferencias creativas, decidió prescindir del dúo de directores formado por Phil Lord y Chris Miller, responsables de «La LEGO película«, y optar, en su lugar, por un profesional solvente, pero poco arriesgado, como Ron Howard. También es posible que la elección de Alden Ehrenreich, un actor sin carisma para encarnar al personaje, fuera otro de los grandes errores del film.

Protagonizada por Alden Ehrenreich, Emilia Clarke, Paul Bettany, Woody Harrelson, Thandie Newton, Warwick Davis, Joonas Suotamo (sustituyendo a Peter Mayhew bajo el pelaje del wookie más querido de la galaxia), Donald Glover (heredando el papel del caradura Lando Calrissian de manos de Billy Dee Williams) y Clint Howard, entre otros, «Han Solo: Una Historia de Star Wars» («Solo: A Star Wars Story«) es un spin-off galáctico de la era Disney que nos cuenta las primeras aventuras de Han Solo antes de unirse a la Rebelión, incluidos los primeros encuentros con Lando Calrissian o Chewbacca. Sobre el papel, el guión de Lawrence y Jonathan Kasdan (padre, responsable de los guiones para los episodios V, VI y VII, e hijo) parecía destinado a hacer las delicias de los aficionados de la saga y a acercar el universo de Star Wars a las nuevas generaciones. Sin embargo, el resultado final fue decepcionante.

Aun así, pese a las críticas, la sensación general de fracaso y el batacazo en taquilla, la película conserva algunas de las virtudes que suelen acompañar a cualquier entrega de «Star Wars«: siempre hay secuencias capaces de mantener al espectador pegado al asiento y con los ojos abiertos como platos. En «Han Solo: Una historia de Star Wars«, ese momento llega durante el espectacular asalto al tren imperial en mitad de la nieve, una escena que parece extraída de un western espacial. El resto del film resulta entretenido, aunque nunca llega a apasionar.

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