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Una de las mejores series de la historia de la televisión es, sin la menor duda, la versión de las aventuras de Sherlock Holmes creada por Steven Moffat, realizada por la cadena británica BBC y protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman. Y de entre los trece capítulos, incluyendo un capítulo especial navideño, a lo largo de cuatro temporadas es verdaderamente difícil escoger el mejor de todos ellos. Todos son magníficos. Quizás, por el final sorpresa que dejó a los espectadores con la boca abierta y una taquicardia de la que tardaron casi dos años en recuperarse, «La caída de Reichenbach» merecería ocupar el primer lugar de esta lista.

Este capítulo escrito por Stephen Thompson y dirigido por Toby Haynes, el tercero de la segunda temporada, enfrentaba al mejor detective del mundo, sociópata y maestro del racionamiento deductivo a su taimado antagonista, Moriarty y cerraba de forma definitiva su rivalidad. El capítulo se inspiraba para el título en uno de los momentos más destacados del héroe creado por el escritor británico Arthur Conan Doyle, en concreto en la novela «El problema final» de 1893 en la que Sherlock Holmes moría al caer desde lo alto de las cataratas suizas de Reichenbach, abrazado a su archirrival Moriarty. Fueron de tal magnitud las airadas protestas de miles de entusiastas lectores de las aventuras de Sherlock Holmes y el doctor Watson que el escritor rescató a su personaje, contra su voluntad, y lo devolvió a la vida. En 1903, sin muchas explicaciones, Sherlock Holmes reaparecía en el 221B de Baker Street.
A lo largo de hora y media de «La caída de Reichenbach» podremos ver como James Moriarty burla a la vez la seguridad de la Torre de Londres donde se exponen las Joyas de la Corona, el Banco de Inglaterra, y la prisión de máxima seguridad de Pentonville y, tras ello y con la peculiar sonrisa burlona del psicópata asomando en su rostro, se deja atrapar por la policía. El retorcido plan del villano es, primero, salir libre e impune del juicio y, después, iniciar una campaña de desprestigio contra Sherlock Holmes que ponga a todo el mundo en su contra. En el enfrentamiento final entre Sherlock y Moriarty, en la azotea de un edificio, el villano le dice Sherlock Holmes que la única manera de salvar la vida a sus amigos es suicidándose. Y… Bueno, sea lo que sea lo que suceda al final de «La caída de Reichenbach«, recordemos que hay una tercera y una cuarta temporada en la que el estirado, desconsiderado, irónico, mordaz, obsesivo, prepotente, engreído y genial Sherlock Holmes sigue vivo.

Hay ocasiones en las que nada más terminar un capítulo de una serie de televisión necesitas ver imperiosamente el siguiente. Y «Sherlock Holmes: La caída de Reichenbach» es uno de estos casos.

Tal y como todo el mundo se temía, el éxito de Benedict Cumberbatch en Hollywood (y, en menor medida, el del Martin Freeman) ha condicionado la existencia, en algún momento futuro, de una quinta temporada, y es que tiene tantas propuestas que retomar a Sherlock es algo complicado. Martin Freeman no parece tener tantos problemas de agenda, pero sin Holmes… no hay serie, por mucho Watson que le acompañe. «No sé cuánto tiempo podremos seguir adelante«, declaró el creador y guionista, Steven Moffat, tras finalizar la cuarta temporada de la serie y los motivos eran obvios: el éxito de sus dos actores protagonistas. «Tenemos dos estrellas de cine en la serie, que no necesitan hacerla«, añadió Moffat. La serie que es, posiblemente, la mejor adaptación de Sherlock Holmes que se han hecho hasta la fecha y llevamos casi cuatro años añorando su regreso.

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